Bonilla cede a VOX competencias en materia de violencia de género en Andalucía
La formación del gobierno de Moreno Bonilla ha vuelto a ser portada, por la cesión a sus socios de las competencias relativas a violencia de género que guarden relación con la administración de la Consejería de Justicia que ya gestionan. Entre ellas están el Sistema VioGén y las Unidades de Valoración Integral de Violencia de Género (UVIVG), que forman parte de lo que el exlíder de VOX Andalucía, Francisco Serrano, calificaba de “chiringuitos”. VOX controlará la dotación y la gestión del personal, además, será responsable de la formación en materia de violencia de género de jueces, magistrados, fiscales y letrados, la redacción de protocolos de actuación ante violencia de género, las medidas de prevención, etcétera.
Balance de los gobiernos de coalición PP-VOX
Para imaginar las consecuencias que esta cesión puede tener, conviene entender cuál ha sido la progresión de esta alianza en aquellos territorios donde ya llevan más tiempo gobernando. Sus efectos se han notado sobre todo en materia de memoria histórica, permitiendo, por ejemplo, que ayuntamientos del País Valencià recuperen elementos con simbología franquista en sus calles. En el retroceso de derechos para el colectivo LGBTI+, llegando a modificar la legislación valenciana para abrir la puerta a prácticas de conversión que están prohibidas en el resto del estado.
A ello se suman los recortes en servicios públicos y políticas de igualdad, cooperación y cultura, frente a un mayor apoyo a la tauromaquia; el cuestionamiento de las políticas lingüísticas; el negacionismo respecto de las tan necesarias políticas climáticas y un endurecimiento de las políticas migratorias.
En materia de género, la actuación de PP y Vox se ha centrado especialmente en sustituir progresivamente el concepto de “violencia de género” o “violencia machista” por el de “violencia intrafamiliar” o “doméstica”.
¿Pero qué supone esto?
Este cambio obvia que la violencia de género es causada por el sistema patriarcal en el que vivimos, el cual genera desigualdad estructural y opresión. De este modo, se intenta colar una violencia bidireccional que los propios datos desmienten, ya que no son equiparables los hombres que sufren agresiones por parte de sus parejas mujeres con el número de mujeres asesinadas y agredidas por hombres.
Además, deja de lado cuestiones fundamentales como la violencia vicaria, la que los agresores machistas ejercen sobre los hijos para dañar a las mujeres, y abre la puerta a que maltratadores puedan mantener la custodia o el régimen de visitas. A pesar de que, como se ha demostrado a costa de la vida de tantas mujeres y menores, un maltratador no es un buen padre.
También el hablar de violencia intrafamiliar o doméstica entra en contradicción directa con el marco legislativo, tanto estatal como internacional, del cual derivan instituciones y personal especializado en violencia de género. Es por eso, que hasta el Ministerio de Igualdad se ha visto obligado a pronunciarse ante semejante provocación. En la práctica, VOX y PP desde la oposición y ya en precampaña, están lanzándole un pulso al gobierno central entorno a una de sus medidas estrella la Ley del sólo sí es sí.
Aunque, no hay que olvidar que estas lógicas machistas se van abriendo paso en las instituciones no solo porque mediática e institucionalmente haya cancha para los discursos reaccionarios, si no que fue gracias a la desmovilización promovida por el reformismo que gobernaba entonces y gobierna hoy que vehículo y acaparó el descontento de las históricas manifestaciones y huelgas del 8M de 2018 y 2019 que sacaron millones de personas a la calle.
¿Qué pretende Moreno Bonilla con esta provocación?
Al dejar en las manos del partido negacionista de la violencia de género estas responsabilidades, el presidente andaluz avanza en su estrategia de legar parte de la gestión de lo social a Gavira, especialmente aquella que la formación ha usado este último tiempo para incendiar. Algo que ya hemos visto en otros territorios y con la también polémica cesión de la atención a los menores migrantes aquí en Andalucía.
Estas medidas profundizan aún más la desatención y los recortes —sumados a los ya conocidos en servicios públicos como sanidad o educación— de todos aquellos derechos y recursos sociales que ya de por sí no lograban sostener a los colectivos más vulnerables de la clase trabajadora. De hecho, consolidarán este retroceso social a través de las Consejerías de Desregulación, inspiradas en el modelo americano de los Department of Government Efficiency de Trump, presididos por Elon Musk que, en la práctica, han supuesto el desmantelamiento del sistema de servicios sociales en Estados Unidos. Así, el gobierno de Moreno Bonilla —el que hasta hace poco se presentaba como el ala moderada de su partido— se dibuja como uno de los ejecutivos más reaccionarios de los últimos ciclos electorales.
Al estilo de otras derechas y extremas derechas, la hoja de ruta que VOX ha impuesto al PP ha tenido como punta de lanza la cuestión migratoria: prioridad nacional y de arraigo, el concepto de “invasión”, los MENA y la utilización de la delincuencia y el supuesto peligro que suponen las personas migrantes para las mujeres. Es decir, la islamofobia, el racismo, la homofobia, el machismo y la defensa de la familia tradicional: los elementos más rancios de la derecha española que la burguesía ha utilizado históricamente para dividir a la clase obrera.
La lucha es el único camino
Frente a esta extrema derecha que crece en las instituciones arrebatándonos nuestros derechos, y cuyos voceros hacen su agosto alimentándose de la miseria de las personas migrantes en Ceuta; contra quienes difunden bulos y discursos de odio aprovechándose de tragedias en unas fronteras asesinas avaladas por el propio gobierno progresista, la única opción es la movilización social de nuestra clase. La demostración de que solo nuestras propias luchas por la reconquista de nuestros derechos cambian nuestras vidas, que solo podemos confiar en nuestras propias armas de clase, y no en ese reformismo nuevo o conocido que se defiende como una alternativa. Porque en su gestión la izquierda y la derecha demuestran claramente como solo profundizan las miserias de los que menos tenemos en este sistema: las obreras, las migrantes, las personas del colectivo LGBTI+… la clase trabajadora, para defender sus intereses de mercado en nuestros servicios públicos, nuestras viviendas… para beneficio de unos pocos, los de arriba.