BOMBARDEOS MORTÍFEROS, BLOQUEO MARÍTIMO: TRUMP Y NETANYAHU SIGUEN INCENDIANDO ORIENTE MEDIO

Traducción de Tomás Martínez de un artículo del NPA-R

El 7 de abril, Donald Trump amenazó con “aniquilar una civilización” antes de aceptar un alto el fuego con Irán, condicionado a la reapertura del estrecho de Ormuz. Pero tras el primer día de negociaciones, el 10 de abril el vicepresidente J.D. Vance dio un portazo y al día siguiente, Trump amenazó con cerrar de nuevo el estrecho de Ormuz y posteriormente imponer un bloqueo a los puertos iraníes. El precio del barril de petróleo se disparó una vez más en los mercados internacionales.

Aunque el alto el fuego en Irán y en la región del Golfo Pérsico es frágil, no afecta en absoluto al Líbano. Netanyahu sigue con su política expansionista del “Gran Israel” y considera que hasta que Hezbolá no sea desarmado y se elimine su financiación iraní los acuerdos de EEUU-Irán no conciernen a Israel. Más de 350 personas perdieron la vida en bombardeos israelíes el 8 de abril y centenares más en los días siguientes. Desde principios de marzo, el número de muertos ha superado los 2000.

Trump afirma haber logrado una “victoria total” contra Irán y su programa nuclear. Sin embargo, entre amenazas de destrucción total, ultimátums, periodos de apaciguamiento y un gesto de conciliación hacia el régimen, parece tener dificultades para imponer su voluntad, mientras sus aliados del Golfo Pérsico anhelan el retorno a la calma, su socio israelí presiona en la dirección opuesta y sus políticas enfrentan una fuerte oposición en EEUU, ya que es la guerra que más rechazo genera en las últimas décadas y ha hundido a Trump en un 33% de aprobación popular.

Nadie puede creer seriamente que las bombas de Trump y Netanyahu ayudarían a la clase trabajadora iraní a liberarse de su régimen opresor. Y de hecho, por el momento, se mantiene firme. Si bien un levantamiento popular en diciembre y enero sacudió al régimen, los bombardeos solo han servido para aterrorizar aún más a la población y darle al régimen un pretexto para intensificar la represión. Desde finales de marzo, al menos 7 personas arrestadas durante las manifestaciones han sido ejecutadas y varias decenas más, incluso menores de edad, corren el riesgo de ser ejecutadas en cualquier momento.

Israel-Líbano: las negociaciones de paz, guerra contra los pobres

Mientras EEUU interrumpía las negociaciones con Irán en apenas 24 horas, las conversaciones de paz entre Israel y el gobierno libanés comenzaron el 14 de abril en Washington, bajo sus auspicios. ¡Una paz bajo las bombas! Ni siquiera se habla de una tregua: “Seguiremos atacando a Hezbolá con todas nuestras fuerzas”, declaró Netanyahu; será una “paz por la fuerza”. Al ser interrogado sobre los vídeos de soldados israelíes filmándose a sí mismos dinamitando edificios residenciales en el sur del Líbano, el Estado Mayor israelí admitió: “Israel actúa contra Hezbolá en el marco de un conflicto armado con la organización”. Así pues, no se trata de una guerra, sino de una operación policial.

La reunión en Washington tiene como único objetivo convencer al gobierno libanés, instaurado tras la guerra librada por Israel en septiembre de 2024, de que fortalezca su ejército y combata a Hezbolá. Israel pretende no solo imponer su voluntad en el Líbano apoyándose en un gobierno que podría serle sumiso, sino también aprovechar la situación para ocupar permanentemente una gran parte del territorio sur, cumpliendo así un antiguo plan israelí de expansión hasta el río Litani.

Las políticas de Trump y Netanyahu reavivan el fantasma de un retorno a esta guerra intercomunitaria, una maniobra diseñada para consolidar su dominio sobre el Líbano. Pero en la explosión social del otoño de 2019, alimentada por la inflación, el aumento vertiginoso del desempleo y el colapso de los servicios públicos, fue todo el sistema político, incluido Hezbolá, el que fue vilipendiado por los jóvenes, particularmente por los de los barrios más pobres de Beirut. El resurgimiento de este levantamiento y su potencial propagación por toda la región podrían ofrecer un tipo de esperanza completamente diferente a la de estas supuestas negociaciones de paz.