CONTRA EL ATAQUE IMPERIALISTA A IRÁN, ORGANICEMOS LA SOLIDARIDAD INTERNACIONALISTA DE LA CLASE OBRERA

Tras meses de hostigamiento y agresiones directas recrudeciendo su campaña de cercamiento, Estados Unidos e Israel han atacado con misiles esta mañana a Irán. El ataque «preventivo» —como lo han calificado Netanyahu y Trump— se ha dirigido a edificios gubernamentales y militares, pero también ha alcanzado objetivos civiles, como una escuela de niñas, dejando más de 85 muertos. Irán ha contraatacado con drones cuarteles israelíes y bases estadounidenses en diferentes países de Oriente Medio. La Unión Europea y Reino Unido han condenado la respuesta defensiva iraní a la vez que han reiterado su «compromiso con la estabilidad regional».

El imperialismo estadounidense avanza en sus planes de expansión comercial por medio de la guerra, que Trump no oculta. Irán es el tercer mayor productor de petróleo de la OPEP y posee una potente infraestructura para refinar, siendo la mayor empresa de propiedad nacional y gestión estatal. Su principal comprador es China. Además, Irán dispone del mayor yacimiento de gas natural del mundo, que supone un tercio del total de reservas mundiales, y cuenta con un suelo rico en minerales: carbón, cromo, cobre, mineral de hierro, plomo, manganeso, zinc y azufre. Los capitalistas estadounidenses y europeos se frotan las manos. Como en Venezuela, Groenlandia y Taiwán, los intereses imperialistas en Irán no son otra cosa que hacerse con esos recursos y controlar un área estratégico-militar clave en su competición con Rusia y China.

Para ello, el imperialismo estadounidense y sus aliados europeos deben deshacerse del actual régimen político iraní. La República Islámica de Irán es un Estado burgués autoritario y teocrático, gobernado por grupos reaccionarios, ferozmente antiobreros y anticomunistas, que representan los intereses de suclase capitalista nacional, con aspiraciones de potencia regional. Estos grupos tomaron el poder en 1979 con la llamada Revolución Islámica tras derrocar a un dictador pro occidental: el sah Reza Pahlaví, que garantizaba el expolio del país por parte de las petroleras británicas y machacaba a la clase trabajadora organizada. Yendo en contra de los intereses del imperialismo occidental, el nuevo régimen emanado de la Revolución Islámica, presidido por líderes religiosos —los ayatolás—, se convirtió en en enemigo número uno de Estados Unidos, frente a lo que el país persa ha desarrollado un poderoso ejército.

Hace unas semanas el gobierno iraní reprimía con mucha dureza movilizaciones populares masivas y huelgas obreras que expresaban un malestar ante la inflación que pronto se convirtió en reivindicación de libertades y derechos civiles. Sin embargo, la tarea de liberarse del régimen de los ayatolás solo corresponde a la clase trabajadora y las clases populares iraníes, bajo una dirección socialista revolucionaria, y la tarea de organizaciones del movimiento comunista internacional como IZAR es favorecer eso. Bajo esa perspectiva, nuestra prioridad desde el Estado español y la Europa imperialista es movilizarnos contra nuestros gobiernos y el rearme, la subida de los gastos militares y la escalada belicista, por la ruptura con la OTAN y la expulsión de las bases de Rota y Morón —que, de hecho, han sido clave en el último ataque a Irán—. Como hemos aprendido con Palestina y recientemente con Venezuela, las empresas españolas y europeas en general que nos explotan aquí están obteniendo enormes ganancias preparándonos y participando en estas guerras de rapiña y exterminio.

Aprovechando el descontento, El descendiente del arriba citado sah Pahlaví conspira desde el exilio para convertirse en rey de un hipotético Irán acribillado y sometido al imperialismo yanqui-sionista, con la ayuda de entramados internacionales de extrema derecha como el que financió al partido español Vox. Mientras el terror se extiende por las ciudades iraníes bajo los misiles yanquis y sionistas, Trump ha llamado al pueblo iraní a sublevarse contra su gobierno. Al mismo tiempo, Netanyahu ha exhortado a las minorías étnicas de Irán —una sociedad de mayoría persa, pero que alberga también azeríes, kurdos y árabes, entre otros— a levantarse contra la opresión del Estado iraní. Desde luego, no serán las bombas de quienes perpetran un genocidio en Palestina y sostienen un etnoestado racista las que liberen a las mujeres iraníes y a sus minorías oprimidas, sino todo lo contrario: las agresiones imperialistas están encaminadas a saquear y someter a la clase obrera. Organicemos la solidaridad internacionalista.

¡NO A LA AGRESIÓN IMPERIALISTA!

¡NO A LA OTAN!

¡FUERA BASES DE ROTA Y MORÓN!