No a la precariedad laboral y a la represión sindical
El pasado 29 de junio y 6 de julio, los trabajadores de los restaurantes de McDonald’s de Gran Vía y McDonald’s Plaza Einstein, organizados sindicalmente en la Coordinación Sindical de Trabajadores/as de Andalucía-CSTA y en la CNT, iniciaban una campaña sindical y se concentraban a las puertas de los restaurantes para denunciar la situación de represión sindical y de precariedad laboral que sufren en ambos restaurantes.
En el mes de diciembre, la compañía McDonald’s anunciaba la apertura de un nuevo restaurante en la ciudad de Granada. El nuevo franquiciado, además de ser el propietario del nuevo restaurante de Plaza Einstein, también se hacía con la propiedad del restaurante de Gran Vía. El propio franquiciado, Pablo de la Morena, declaraba: «Para mí es un orgullo poder abrir este restaurante en la mágica ciudad de Granada… Como siempre, ofreceremos la mejor experiencia McDonald’s». Pero «la mejor experiencia McDonald’s», para los trabajadores, ha consistido en un incumplimiento constante de las condiciones laborales y en la represión sindical, con la apertura de expedientes disciplinarios, sanciones de empleo y sueldo y despidos contra los y las trabajadoras que se organizan para defender sus derechos.
Desde la apertura, el franquiciado intentó que los trabajadores de ambos restaurantes tuvieran la menor relación posible, ya que muchos de los trabajadores del restaurante de Gran Vía ya venían de unas mejores condiciones laborales del McDonald’s Estación, que habían conseguido gracias a importantes luchas y a una actividad sindical durante 20 años. Pero, lejos de conseguir su objetivo, a día de hoy los trabajadores de ambos restaurantes se encuentran organizados y dando una respuesta conjunta ante los problemas comunes y la política de represión sindical que quiere imponer el nuevo dueño.
No es casualidad que, en cuanto los trabajadores se organizan, se sindicalizan y exigen sus derechos laborales, las empresas tomen represalias contra ellos con el único objetivo de amedrentar y meter miedo al resto de la plantilla para así seguir incumpliendo el convenio de hostelería y aumentar sus beneficios. Estas prácticas, que son una auténtica vergüenza, vienen siendo el modus operandi de los empresarios de la hostelería y, en general, de la patronal.
Tal y como denunciaban en las concentraciones las organizaciones sindicales convocantes, desde el inicio del conflicto la empresa se negó a reunirse durante semanas para abordar la situación, pero gracias a la presión de la campaña sindical y después de la primera concentración, la empresa se ha visto obligada a acordar una reunión con el comité de empresa del restaurante de Gran Vía y las secciones sindicales de los dos restaurantes.
Las reivindicaciones que plantean los trabajadores son muy claras: en primer lugar, la retirada de todas las sanciones disciplinarias y de los despidos, así como el fin de la política de represión sindical que está llevando a cabo el nuevo franquiciado; y, en segundo lugar, que se respete el convenio de hostelería y todos los derechos que teníamos adquiridos los trabajadores.
Desde Izquierda Anticapitalista Revolucionaria (IZAR) celebramos la firmeza que están demostrando los compañeros y queremos mostrar nuestra solidaridad con estos trabajadores, así como nuestro apoyo a las próximas acciones de la campaña sindical que lleven a cabo. Ya que solo con una respuesta unitaria y llevando a cabo un sindicalismo combativo, de confrontación con la patronal y de movilización sostenida, se puede luchar por unas condiciones de trabajo dignas e impedir la represión sindical.