Represión policial…
El pasado martes 17 de junio dos policías municipales fuera de servicio asesinaron a Abderrahim, vecino de la localidad en Torrejón de Ardoz (Madrid). En este crimen racista, grabado por los y las vecinas de la localidad, uno de los policías inmovilizó a Abderrahim con una llave de ahogamiento durante unos diez a quince minutos, provocando su muerte por asfixia mientras se encaraban a gritos con los/as vecinos/as que les pedían que dejaran de apretarle el cuello. Tenía 36 años. Dos días después, la juez del juzgado número 1 de la localidad del Henares ha dejado en libertad con cargos al principal responsable del crimen, suspendido temporalmente hasta resolución judicial.
Según aparece en los medios, la policía está haciendo hincapié en que la víctima le robó el móvil a uno de ellos y que hubo un forcejeo durante el estrangulamiento., El objetivo: intentar criminalizar a Abderrahim y generar una cortina de humo que tape que este crimen es uno más de la policía racista, tal y como ya ocurriera con el asesinato de Mame Mbaye, vendedor ambulante de Lavapiés, en 2018 o con el de Mohamed Bouderbala, encontrado muerto en su celda en la cárcel-CIE de Archidona en 2017. Muertes que se unen a las redadas que realizan a diario contra la población migrante y a las persecuciones constantes que hacen contra las personas que se dedican a la venta ambulante, demostrando un claro componente racista en las actuaciones de la policía.
Mientras, la Ley de Extranjería obliga a miles de personas a tener que sobrevivir, incluso tras años en este país, en condiciones de extrema penuria, pobreza y miseria cuando no son detenidos e internados en CIEs por el mero hecho de haber nacido en otro lugar. Esa política que se basa en machacar, en este caso hasta la muerte, y a estigmatizar a los extremos más débiles de la cadena, tiene responsables.
… Racismo institucional
La población migrante llega a Europa huyendo de realidades devastadas por las guerras, el hambre y la pobreza. Situaciones generadas por las potencias imperialistas que se enfrentan para saquear los recursos del mundo, dejando paisajes de guerras, pobreza extrema y genocidios. La lógica del capitalismo mundial mantiene su brújula en el máximo beneficio a costa de la vida de millones de personas. Cuando los migrantes se ven abocados a huir de sus países, la realidad que les espera es la de morir en el Mediterráneo o en la “Ruta Canaria” y, si consiguen sobrevivir y llegar a Europa, la de los CIEs, que se les reparta como apestados entre diferentes gobiernos, vivir en condiciones de miseria, las redadas y el racismo policial e institucional.
Mientras, partidos como Más Madrid, Podemos, IU o Sumar se horrorizan por lo ocurrido llenándoseles la boca con proclamas de inclusión, el balance de los gobiernos en los que participan en materia migratoria es bien distinto. En más de 6 años de cogobierno con el PSOE, ninguna derogación de la racista Ley de Extranjería. Tampoco van más allá cuando hablan de la policía como Serigne Mbaye, secretario de antirracismo de Podemos, que concluía en X que “hace falta una profunda limpieza de los violentos en los cuerpos policiales”, omitiendo el papel reaccionario y estructural de la policía que además cuenta aquí con una profunda herencia franquista que nunca se depuró.
El papel del Estado y la policía en este sistema
Las actuaciones racistas de la policía no son casos aislados, como tampoco lo fueron los acuerdos que firmó el SUP (Sindicato Unificado de Policía) con los nazis de Desokupa para “formar en defensa personal” a 30.000 policías para “responder a una situación de perdida de autoridad y de violencia desmedida en las calles” o los casos de infiltración de agentes en movimientos sociales, con la capacidad para transgredir cualquier limite en los supuestos derechos que toda persona tiene en los regímenes liberales y “democráticos”.
No podemos plantearlo como si fuera un problema individual de tal o cual agente, sino que debemos recordar que las prácticas llevadas a cabo por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado responden a que el Estado no es un ente neutral. Porque el Estado, es decir, el conjunto de las diversas instituciones y los cuerpos de seguridad que lo componen, existen para cumplir una función de mantenimiento y reproducción de un sistema desigual que se basa en la busqueda del máximo beneficio para una minoría en detrimento de las condiciones de vida de la mayoría social. Por eso hay que denunciar a la izquierda política institucional que no tienen ningún reparo en asumir las grandes inversiones que se hacen en la infraestructura de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad ni los incrementos en el gasto militar mientras mandan, de nuevo, a los antidisturbios a Cádiz para reprimir a los y las huelguistas del metal en lucha por la mejora de sus condiciones de vida.
Desde izquierda Anticapitalista Revolucionaria – IZAR nos solidarizamos con la familia y amigos/as de Abderrahim y apoyamos las convocatorias que se vayan realizando por colectivos y asociaciones antirracistas como la del pasado viernes 20 de junio, a las 19h en Callao (Madrid) bajo el lema “El racismo policial también mata fuera de servicio. Justicia para Abderrahim”; así como la del sábado 21 a las 12h en Torrejón junto a la estación de Cercanías. Consideramos la lucha contra el racismo como una lucha de toda la clase trabajadora y exigimos al Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz que asuma su responsabilidad y que realice una purga inmediata de los mandos policiales y de los cuerpos de la policía local, así como al Gobierno del Estado español que acometa de una vez la derogación de la Ley de Extranjería.