QUIEN SIEMBRA LA MISERIA, RECOGE LA RABIA

Traducción de Tomás Martínez del Comunicado de prensa del NPA-R

Desde ayer, Emmanuel Macron y su gobierno, mano a mano con la extrema derecha, compiten por una postura marcial y autoritaria. Macron habla de “elementos sediciosos de grupúsculos de ultraizquierda, a los que se han sumado numerosos delincuentes”, plantea la posibilidad de prohibir las manifestaciones y exige a todos los partidos políticos que se pronuncien para condenar sin vacilar la violencia. Por su parte, Marine Le Pen habla de una “amenaza para la democracia”, mientras que Laurent Nuñez, ministro del Interior, señala la mano de la extrema izquierda —incluyendo al NPA— detrás de las manifestaciones del 17 de octubre.

Pero son Macron y su gobierno quienes han llevado a centenares de miles de jóvenes y trabajadores/as a las calles. Los verdaderos saqueadores se encuentran en los consejos de administración de las empresas del CAC40 (61.000 millones de euros en dividendos repartidos a los accionistas entre abril y junio) y los verdaderos destructores de los servicios públicos están en el gobierno, que no deja de aplicar recortes presupuestarios. Todos aquellos que se escandalizan ante las supuestas “violencias” no tienen ni una palabra para la violencia real que sufren a diario las clases populares: 3 muertes al día en el trabajo, la miseria extrema que padecen las personas sin hogar, miles de vidas destrozadas por desahucios o despidos, 10 millones de personas por debajo del umbral de pobreza…sin mencionar la explotación y las guerras que las multinacionales francesas imponen en todo el mundo. He aquí toda la hipocresía de un orden social que condena la violencia para seguir perpetrando la suya propia.

Desde hace varias semanas, los estudiantes de instituto están en lucha contra la falta de recursos. Exigen el fin del Parcoursup, una plataforma elitista que lleva a cabo una auténtica selección social. ¿Y cuál ha sido la respuesta del gobierno ante estas reivindicaciones? Nada, ¡salvo enviar a la policía a reprimir violentamente a los estudiantes movilizados por su futuro! Tal como reprimió a los chalecos amarillos, a las manifestaciones contra la reforma de las pensiones, a los movimientos ecologistas y como reprime a diario a los jóvenes en los barrios obreros.

El 17 de octubre, la movilización de los estudiantes de instituto, gracias a su determinación, arrastró a las calles a todos aquellos que ya no soportan más la precariedad, el deterioro de las condiciones laborales, las oleadas de despidos y el retraso constante de la edad de jubilación. A quienes ya no pueden más y no quieren seguir viviendo en una sociedad donde uno pierde la vida intentando ganársela. La escalada de precios asfixia hoy a los trabajadores, ya sea al hacer la compra o al llenar el depósito de combustible. Ante tal urgencia social, el NPA Révolutionnaires aboga por que los salarios sigan el ritmo de los precios, por que ningún ingreso sea inferior a 2200 euros y por la prohibición de los despidos.

Hoy el NPA-R no llama a “la calma”, como desearía el pirómano Macron. Tampoco queremos que esta profunda rabia social expresada el 17 de octubre quede enterrada en las urnas. No vamos a esperar a 2027: al contrario, hay que ampliar desde ya el movimiento de contestación social nacido de la movilización juvenil. Las y los trabajadores hacen que todo funcione y son por tanto capaces, por medio de la huelga, de bloquear la economía, de paralizar la maquinaria de beneficios de la patronal. El NPA-R hace un llamamiento a todos las y los trabajadores para que se organicen desde abajo en sus empresas para decidir por sí mismos/as los pasos a seguir, a través de sus huelgas y manifestaciones.

¿Que Macron decreta que la democracia “no es la calle”? Pues va a ser que no. Los estudiantes, reunidos en una coordinación nacional estudiantil, convocan a una jornada de movilización y manifestaciones para el 22 de octubre. Además ya existen llamamientos para el sábado 24 de octubre.

NPA-Révolutionnaires

Selma Labib, candidata a las elecciones presidenciales, y Gaël Quirante, portavoz nacional de campaña