APOYO A LOS ESTUDIANTES DE INSTITUTO FRENTE A LA REPRESIÓN: LA VIOLENCIA DEL GOBIERNO MACRON Y SUS POLICÍAS ES LA DEL ORDEN SOCIAL CONTRA LOS EXPLOTADOS Y SUS HIJOS/AS

Traducción de Tomás Martínez para IZAR

El NPA-Révolutionnaires y el NPA Jóvenes apoyan plenamente la movilización juvenil que se ha extendido a cientos de institutos de todo el país y que ahora llega también a las universidades.

El gobierno, la derecha y la extrema derecha solo hablan de una instrumentalización por parte de La Francia Insumisa (LFI) y la extrema izquierda. Pero los estudiantes de secundaria no han esperado a nadie para movilizarse y saben muy bien por qué lo hacen. Desde hace décadas, la situación de los centros educativos en los barrios populares se deteriora debido a la falta de recursos provocada por los sucesivos gobiernos: aulas masificadas, profesores no sustituidos, falta de personal de apoyo a la inclusión y enfermeras, instalaciones viejas, etc.

La Parcoursup y la reforma del bachillerato han intensificado la selección social con el objetivo de enviar cuanto antes a los hijos de las y los trabajadores al mundo laboral, ¡cuando encuentran trabajo! Y en este contexto, las únicas medidas del gobierno consisten en transformar los institutos en cuarteles: cámaras de videovigilancia, prohibición de teléfonos, horarios interminables, policía de la vestimenta… ¡sé joven y cállate!

Los estudiantes se rebelan en general hoy contra toda una sociedad: la que les vende a diario el mito de la “igualdad de oportunidades” cuando, tanto en la escuela como en el resto de la vida, los ricos lo tienen todo y los pobres se las arreglan con las sobras. Aquella que permite el genocidio en Gaza con la complicidad de los gobiernos occidentales. Aquella donde la extrema derecha está a las puertas del poder, con un racismo cada vez más asumido por el gobierno y otros partidos. Los estudiantes no se resignan al futuro de miseria, guerras y catástrofes climáticas que les depara esta sociedad capitalista: ¡y tienen toda la razón!

¿Dónde está la violencia?

El gobierno y los platós de televisión ponen el grito en el cielo por contenedores quemados y verjas de institutos arrancadas. “¿Quieren recursos y los destruyen? ¿Quieren profesores y bloquean las clases?”, se lamentan todos los reaccionarios, aterrorizados ante esta revuelta juvenil. ¿Pero quiénes son los “vándalos”, aparte de aquellos que han destrozado la Educación Nacional desde sus sillones ministeriales? ¿Dónde está la violencia cuando un adolescente en Tours corre el riesgo de perder un ojo por un disparo de antidisturbios y otro en Val-d’Oise sufre heridas graves en la boca por una granada de dispersión disparada a quemarropa?

La respuesta del gobierno a la movilización ha sido enviar a sus policías fuertemente armados a las puertas de los institutos, detener a miles de jóvenes, cerrar centros educativos y multiplicar los decretos que prohíben las concentraciones para intentar frenar el impulso de la movilización. El NPA-R condena esta represión: ¡libertad para todos los encausados, retirada de todos los cargos y no a los cierres administrativos! Frente a la represión, la mejor respuesta será arraigar y extender el movimiento, especialmente mediante la huelga estudiantil y la organización en asambleas generales y coordinadoras. Pero no solo eso.

¡15, 18 años y ningún futuro en esta sociedad!

Ser estudiante de instituto hoy en día no es precisamente una etapa dorada. Para la inmensa mayoría de los jóvenes, los de entornos obreros y populares, la realidad implica hacinarse en aulas con más de 30 alumnos. Hay que esperar a que nombren a un profesor antes de los exámenes de bachillerato, o a que una enfermera o un psicólogo puedan atenderte más allá de un encuentro fugaz en un pasillo. Una vez obtenido el título, llega la selección social agravada por la Parcoursup, una máquina trituradora de esperanzas a base de algoritmos que fabrica rechazados, jóvenes sin plaza en la universidad y a quienes se les impone un destino, porque a los gobiernos y a los patronos les importa un bledo lo que piensa, imagina o sueña la inmensa mayoría de esta juventud.

El poder establecido y los medios de comunicación en manos de multimillonarios los presentan como terroristas. Esta virulencia social está a la altura del miedo a que este movimiento se una a la rabia de todo el mundo del trabajo, cuyos salarios se desploman por la escalada de precios. Este movimiento es también el de una generación que no quiere marchar al ritmo de los mercaderes de armas, ni sufrir el desprecio social y el racismo de Estado; una generación que no quiere ver a Rassemblement National (RN) llegar al poder y que se solidariza con el pueblo palestino. ¿Quiénes son los que destrozan todo?

Los anuncios del primer ministro Lecornu sobre el presupuesto de 2027 tienen el mérito de restablecer la verdad: aún menos ayudas a la vivienda, pensiones no vinculadas a la inflación, mayor vigilancia de las bajas por enfermedad y congelación del índice salarial de los funcionarios. ¡Quienes destrozan los servicios públicos, la Seguridad Social y nuestras pensiones están en el gobierno! Ellos son los que destrozan todo. Ellos son quienes dejan tuertos a nuestros hijos y los someten a detención policial. Son los sicarios de la burguesía.

Los estudiantes de instituto han abierto el camino

Llevamos meses, años, esperando la oportunidad de no dejar que dirijan nuestras vidas, se enriquezcan a costa de nuestro trabajo y dejen una tierra arrasada a las generaciones futuras. Las elecciones presidenciales de 2027 no cambiarán nada: no hay ninguna posibilidad de que el gobierno resultante represente a nuestro bando social.

Por eso, el 6 de octubre debemos salir a la calle junto a los estudiantes de instituto. La intersindical de la Educación llama a la huelga junto a algunas federaciones de trabajadores del sector público y de la salud, así como secciones sindicales del sector privado. Enviemos un mensaje claro al gobierno: pongamos a los estudiantes de secundaria y universidad bajo la protección del mundo laboral. Es preciso que la policía se retire de las inmediaciones de los institutos y que la justicia exima de cargos a todos los jóvenes procesados.

Hacemos un llamamiento a sumarse a esta jornada de lucha. Aunque la juventud estudiantil marca el camino, su indignación resuena con la de millones de trabajadores que hoy se enfrentan a la inflación, a los despidos o a las nuevas medidas de austeridad presupuestaria en un país que lidera Europa en reparto de dividendos. En la exitosa jornada del 29 de septiembre desfilaron codo a codo bomberos, estudiantes y trabajadores del sector público. Se trata de un inicio de convergencia de las luchas que llamamos a ampliar en los días y semanas próximas.

Los estudiantes han abierto la brecha: es el momento de organizar la respuesta frente a la guerra que el gobierno y la patronal libran contra los trabajadores y sus hijos. El NPA-R y sus militantes participarán en todas las iniciativas, tanto en los centros de trabajo como en los de estudio, para construir este movimiento conjunto, más necesario que nunca.