El pasado 30 de marzo, el Secretariado Federal Docente de USTEA se reunía para posicionarse en torno a la propuesta de expulsión de 5 compañeros y compañeras de USTEA Educación Granada. Casi un mes después, aún no se ha notificado formalmente qué se decidió en dicho órgano a los/as compañeras denunciadas. Sin embargo, sí se ha tenido conocimiento del acta de dicha reunión en la que aparece una mayoría de votos favorables a la expulsión de dichos/as compañeras. Esta reunión llegaba justo una semana después de que el Secretariado Federal compuesto por todos los sectores que conforman USTEA rechazara por mayoría otras propuestas de sanciones con un 52,42% de los votos, contra un 42,71% de votos a favor. ¿Qué hay detrás de todas esas denuncias y propuestas de sanciones? ¿Por qué fueron rechazadas por la mayoría de los sectores, pero apoyadas casi en bloque por el sector de educación? ¿Qué consecuencias a corto plazo para USTEA Granada y para el conjunto de la Federación el haber priorizado la vía de las denuncias/sanciones en lugar de la vía del debate político-sindical por muy contradictorio que éste pueda llegar a ser?
Las razones político-sindicales del conflicto
Para conocimiento, a día de hoy, son ya tres los/as compañeros/as de USTEA Educación Granada suspendidas de militancia por 1 año, dos de ellos, y otro por dos años, por constatar, la CGF1, una “situación de no apoyo de las propuestas de la persona responsable y de cierta actitud de obstrucción de los actos programados”2. Veredicto realizado por la CGF en base al “relato de la denunciante y a los testimonios (de una de las partes en conflicto) que hacen que la situación tenga indicadores de veracidad suficiente”3 (SIC). Se sanciona por tanto a 1 año de suspensión de militancia a compañeros/as por no apoyar propuestas y por mostrar cierta actitud de obstrucción de actos programados basándose en el relato de la denunciante y de sus testigos/as (que son parte del conflicto) negando, sin embargo, la audición de los/as testigos/as propuestos/as por la defensa por no haber “aportado la vía de contacto obligatoria para poder recabar su testimonio” aunque se hubiesen facilitado nombres y apellidos y a pesar de que éstos fuesen afiliados/as del sindicato.
Esas propuestas de sanciones que ya se están aplicando a pesar de no haber sido acordada por ningún órgano tal y como obligan los documentos internos de USTEA, sólo persiguen la purga de una orientación sindical que no gusta. En efecto, aunque traten de mostrar lo contrario, el conflicto interno se inicia en torno a divergencias en el seno del sector de Educación Granada con respecto a la cuestión de la extensión del sindicato hacia otros sectores y a su relación con los ya existentes: personal laboral de la Administración pública (ASP), Universidad y Actividades diversas (AADD). No es casualidad que el conflicto se iniciara, precisamente, durante la lucha de las camareras de piso de tres hoteles de Granada y a causa del apoyo realizado a dicha lucha, en forma de coordinación, por parte de compañeros y compañeras de los sectores de ASP y de Educación.
Esa lucha, que desembocó en una victoria sin precedentes, permitió consolidar el sector de AADD en USTEA Granada, favoreciendo la creación de secciones sindicales en diferentes hoteles y potenciando la extensión del sindicato a otros sectores relacionados con la empresa privada que habían visto en esa lucha protagonizada por USTEA, un sindicato al que afiliarse. Ese eco también alcanzó otras provincias, dónde camareras de piso de Málaga y Almería se pusieron en contacto con las compañeras de Granada para saber cómo habían conseguido doblegar a la empresa alcanzando la aplicación íntegra del convenio de hostelería para todas las trabajadoras. Esa victoria generó nuevas potencialidades para USTEA a nivel provincial pero también federal con la posibilidad de abrir un debate sobre la extensión de USTEA en general y sobre la creación del sector de hostelería en particular.
Desde el minuto 1, ese debate fue paralizado tanto a nivel provincial como a nivel federal y eso, a pesar de estar inmersos en los debates del XIII Congreso federal de USTEA, órgano que precisamente tiene potestad para crear nuevos sectores a nivel federal. En lugar de eso, se prefirió pausar el debate y crear una comisión, que 1 año y medio después, sigue aún sin reunirse. USTEA a nivel federal es un sindicato andaluz al que están federados tres sectores (Educación, el más grande y mayoritario, ASP y Universidad, que sólo existe en Granada). En cuanto a AADD, es un sector que no es reconocido como tal a nivel federal pero que sí existe en Granada tal y como viene recogido en sus estatutos provinciales desde 2012.
En Granada, una parte del sector de Educación vio en el desarrollo de AADD y en la coordinación de la acción sindical entre diferentes sectores, una pérdida de influencia y/o hegemonía en el conjunto del sindicato a nivel provincial. Durante años, esa parte de Educación había hecho uso de su mayoría de afiliados/as para dirigir el sindicato a nivel provincial sin tratar de construir, ni conjuntamente ni de manera honesta, la acción sindical provincial intersectorial. Sin duda, una parte importante de esa actitud se debió, durante años, al menosprecio de esos compañeros/as hacia los demás sectores para convertirse, en la actualidad, en un simple reflejo de autodefensa para no perder la hegemonía, la dirección y por tanto también, a medio plazo, su influencia en USTEA. Su respuesta ha sido tratar de evitar ese desarrollo y esa coordinación entre los sectores. Cuanto más creciera USTEA hacia nuevos sectores y mejores fuesen las relaciones entre éstos, menor sería la influencia de esa parte de Educación. En esa perspectiva se han alineado tanto compañeros cuyo único interés es dirigir el sindicato provincial, con otros/as, muy desclasados, que sólo entienden el sindicato como una herramienta corporativa que nada tiene que ver con los sectores de la empresa privada y que están convencidos/as que invertir tiempo en la extensión de USTEA a otros sectores sólo nos desvía de lo verdaderamente importante: fortalecer un sindicato de docentes.
La solución: la purga contra todo aquel que defienda una orientación sindical que rompa en la práctica con la hegemonía de Educación y con un sindicalismo corporativo centrado en lo público
La orientación sindical llevada a cabo por los y las compañeras denunciadas/sancionadas rompía de facto con una práctica sindical corporativa de “izquierdas” muy asentada estos últimos años en USTEA y con muy poca realidad intersectorial. En Granada, el sindicato estaba logrando, gracias a la labor de las compañeras camareras de piso de AADD y con el apoyo de afiliados/as laborales y docentes, introducirse en el sector de la hostelería. Este hecho, de consolidarse, abría definitivamente la puerta para que USTEA dejara de ser un sindicato exclusivamente implantado en la función pública y, además, lo hacía en base a una experiencia común en la que afiliados/as de diferentes sectores acababan de comprobar las potencialidades de una intervención intersectorial conjunta en la que docentes y laborales también se preocupan por ganar una huelga de camareras de piso, participando en sus movilizaciones, organizando iniciativas para alimentar su caja de resistencia, etc.
La huelga victoriosa de las compañeras camareras de piso generó una dinámica que quisieron cortar aquellos/as que, por un lado, temían perder su influencia y, por otro, pensaban que nos desviábamos de nuestro cometido si apostábamos por extender USTEA a la empresa privada. En lugar de llevar a cabo ese debate de manera frontal, prefirieron atajar el “problema” denunciando y sancionando a los y las compañeras que llevaron a la práctica esa orientación de extensión y de coordinación intersectorial. Sabían que el debate lo tenían perdido y por eso optaron por purgar a los elementos, según ellos/as, más “problemáticos”. Pero se encontraron con una resistencia y un apoyo por parte de los y las compañeras de los demás sectores que acababan de experimentar de manera muy positiva la construcción conjunta de esa huelga y que no se creyeron las denuncias interpuestas contra una serie de compañeros/as en base a cuestiones administrativas. Era evidente para la mayoría que las denuncias administrativas eran una excusa para evitar el debate político-sindical y para deshacerse del sector de educación que acababa de desarrollar en la práctica esa política sindical de extensión. Para ello, todo valía. Se trataba simplemente de evitar mediante la acumulación de sanciones la participación de estos compañeros/as en las reuniones del sindicato. Las denuncias-sanciones han sido desde por ir a un piquete de trabajadores/as en huelga de otro sindicato con una pegatina de USTEA sin pedir permiso a su dirección, por estar afiliado en una provincia diferente a la que se residía y participar en ambas pero siempre con el conocimiento y aval de su asamblea, hasta por apoyar y colaborar en la construcción de la huelga de nuestras compañeras camareras de piso sin ser de ese mismo sector y sin estar autorizado por la dirección aunque las propias compañeras lo solicitaran autónomamente desde las asambleas de AADD.
Todas esas denuncias iban envueltas en un relato que tenía como objetivo aislar a los y las compañeras asimilándolos a una organización política externa que pretendía hacerse con el control de USTEA: en este caso IZAR. La idea era generar una desconfianza entorno a esos/as compañeros/as otorgándoles, por el simple hecho de estar organizados/as políticamente, unas voluntades de manipulación del sindicato, olvidándose voluntariamente que en USTEA, muchos/as de sus afiliados/as pertenecen a su vez a otras organizaciones, y en mayor número, como puede ser IU, Podemos o incluso el PSOE. Su prueba para tratar de demostrar esa acusación: ir a una manifestación con dos pegatinas, la del sindicato y la de su partido.
Sin embargo, ese relato, lejos de marginar a los y las compañeras señalados/as, levantó una solidaridad y apoyo por parte de numerosos/as compañeros/as de otros sectores de USTEA Granada que vieron cómo se pedía la dimisión del abogado provincial por el simple hecho de estar afiliado a dicha organización aun reconociendo su valía. En efecto, desde el primer momento, éstos supieron detectar lo que había realmente detrás de todas esas denuncias. Un intento de acabar, por la vía judicial interna, con una orientación sindical que compartían.
Método utilizado para acallar las divergencias: un método muy alejado de lo que debería ser un sindicalismo alternativo
Antes de empezar, es importante recalcar que la representación en los órganos de dirección no es proporcional a los apoyos recabados en la Asamblea. Eso significa que alcanzando el 50% más 1 de los votos en la Asamblea, puedes conseguir el 100% de los miembros en el Secretariado. Así pues, al ganar la Asamblea de junio de 2022 por unos 8 votos de un total de 126 asistentes, la actual mayoría del Secretariado Docente Provincial de USTEA Granada representa hoy a más del 80% de sus miembros, viéndose ultra representados/as con respecto a su peso real en la Asamblea. No es casual que aún no se haya convocado en lo que llevamos de curso, ninguna Asamblea de USTEA Educación Granada. Un poco paradójico para un sindicato que se autodenomina en sus estatutos, asambleario.
No es de extrañar que, en ese contexto, todas las denuncias hayan sido presentadas por el Secretariado Docente Provincial sin que se haya podido posicionar en ningún momento la Asamblea, máximo órgano de decisión del sindicato. Esas denuncias fueron elevadas a nivel federal y de ahí salieron dos comisiones instructoras. Se acababa de abrir la vía de la judicialización del conflicto sin tan siquiera haberse tomado en serio la vía de la mediación ni del debate político-sindical de fondo.
Es cuanto menos llamativo que para un conflicto que tiene ya a tres compañeros/as suspendidos/as de militancia durante uno y dos años y por los que se acaba de votar la expulsión para otros cinco, sólo se haya realizado una única reunión de mediación en la que estuvieran presentes todas las partes y aún no se haya tratado el debate sobre la extensión del sindicato y la creación de nuevos sectores. La voluntad no era debatir y resolver las divergencias de orientación sindical sino deshacerse de unas de las partes por la vía de las denuncias internas. Una vez tomada y asumida esa decisión, sólo quedaba llevar a cabo un supuesto “juicio” justo en el que se recopilarían las pruebas y los testimonios de unos y otros para esclarecer los hechos. Sin embargo, nada de eso ocurrió. El procedimiento interno ha sido, en ese sentido, un juicio sumarísimo alejado de cualquier garantía mínima para poder defenderse.
En efecto, todo ha sido irregular. Desde los plazos de las instrucciones, que no han sido respetados, hasta el ocultamiento de las pruebas inculpatorias a la defensa. Ninguno/a de los/as denunciados/as sabía qué pruebas estaban relacionadas con qué denuncias. En cuanto a las pruebas de la defensa (documentales y testificales), la tónica de las comisiones instructoras ha sido siempre rechazarlas mientras aceptaba las de los denunciantes. No es de extrañar entonces que las conclusiones de la comisión que propuso como sanción la expulsión de 5 compañeros/as, no desarrollara en su resolución ningún razonamiento de cómo habían probado los hechos.
Resultado final, 5 propuestas de expulsiones por acudir a un piquete de huelga de los trabajadores de ALSA convocado por CCOO con pegatinas de USTEA, por no acudir a una reunión de un órgano (sin saber a día de hoy aún a qué reunión se refieren) o por supuestamente usar horas sindicales para otros fines, lo cual es totalmente falso (sin saber aún para qué fines ni qué pruebas se han aportado por parte de la acusación). Difícil así poder defenderse con ciertas garantías.
¿Qué consecuencias para USTEA a corto y medio plazo?
Se acaba de cruzar una línea roja que tendrá sin duda y por desgracia consecuencias negativas para el conjunto de USTEA.
A nivel federal, este proceso va a dejar huella. El apoyo incondicional del sector de educación federal a las sanciones (exceptuando honrosas excepciones de algunas provincias) va a avivar aún más las tensiones internas. En efecto, la ruptura del sindicato de Granada es deseada por una parte de USTEA Educación Granada al preferir una ruptura a la pérdida de hegemonía y/o al fortalecimiento de una orientación de extensión del sindicato. La mayoría de Educación federal comparte a día de hoy esa orientación. Sin embargo, esto no es compartido por los demás sectores de USTEA que ven en la ruptura de Granada, su futuro debilitamiento también a nivel andaluz. Si dicho debilitamiento acaba materializándose, las tensiones irán inevitablemente en aumento. Se habrá pasado entonces de una posibilidad de extensión y de crecimiento del sindicato a una situación de crisis interna que es ya una dura realidad en Granada.
Hay otro elemento que también explica el apoyo a las sanciones por parte de algunos miembros de la dirección federal. Éste tiene que ver, curiosamente, con un debate relacionado con la independencia de USTEA…con respecto a los partidos del Gobierno central. En efecto, tal y como ya le sucediera a la actual dirección del SAT, el debate sobre si tiene que estar patente nuestra crítica a las políticas antisociales vengan del Gobierno que vengan en las movilizaciones andaluzas ha provocado algunas tensiones enmarcadas en las últimas convocatorias del 28F por parte de la Plataforma de las Marchas de la Dignidad. Ese debate contradictorio que nunca se quiso afrontar de manera frontal en el seno de USTEA, se intentó zanjar por la puerta trasera en una comisión de trabajo (otra más). Resultado: USTEA abandonaba a nivel andaluz las Marchas de la Dignidad para apoyar convocatorias alternativas en las que se vetaba de facto cualquier crítica al Gobierno central del PSOE-UP.Los y las afiliadas sancionadas en Granada han sido y siguen siendo miembros activos de la coordinadora provincial y andaluza de las Marchas de la Dignidad
En Granada, la ruptura del sindicato es un hecho. Son ya cerca de 100, los y las afiliados/as que han comunicado su voluntad de irse de USTEA. En mayo, esos/as compañeros/as han convocado una Asamblea abierta a toda la afiliación preocupada por esa deriva autoritaria para marcar los pasos a seguir y para ver cómo continuar desarrollando un sindicalismo combativo, democrático, de clase y abierto a todos los sectores profesionales.
En cuanto a la mayoría del Secretariado Docente Provincial, la unión entre aquellos que iniciaron esta caza de brujas por el simple motivo de mantener el control del sindicato van a tener que lidiar con todos aquellos que lo han hecho por oponerse en la práctica a la extensión de USTEA al considerarlo un elemento que les aleja de lo verdaderamente importante: centrarse en su sector profesional para acabar realizando un sindicalismo corporativo al estilo ANPE pero de “izquierdas”.
Esa orientación podrá seguir dando réditos electorales en Educación Granada. El tiempo lo dirá. Pero lo que se cierra definitivamente es la puerta para un tipo de sindicalismo que pretendía implantarse, a medio plazo, en la empresa privada. Esto último no es en dicha provincia casual, sino que tiene mucho que ver con la composición de la dirección del sector de Educación que está formada casi en su totalidad por trabajadores/as que nunca han hecho acción sindical en sus centros de trabajo y que por tanto no han tenido que lidiar con la dificultad que supone poner en movimiento a sus compañeros/as de trabajo para enfrentarse a la Administración. Sin eso es imposible pretender hacer sindicalismo en el sector privado. Es muy previsible que esa laguna vaya incrementándose con el tiempo y que la práctica sindical vaya cada vez más encaminada en la gestión y en la asesoría de los problemas diarios de la afiliación que en la construcción de una herramienta sindical que ponga en tela de juicio el poder de la Administración y de la patronal mediante la movilización. De ser así, se estarán definitivamente alejando de la esencia misma de los orígenes de la USTEA y de prácticas sindicales de organizaciones confederadas como puede ser el caso de nuestros/as compañeros/as del País Valenciá. Esperamos equivocarnos.
Por último, denunciar enérgicamente la vía de las expulsiones como forma de resolver los desacuerdos. Es un lujo que no debería permitirse ninguna organización sindical y menos aún aquellas que se denominan alternativas, máxime cuando sabemos lo difícil que es construir y reforzar la acción sindical combativa y proactiva en los centros de trabajo. Un sindicalismo que por cierto ha caracterizado a los y las compañeras que están sufriendo estas sanciones.
Optar por la vía de las sanciones y de las expulsiones ha sido un error que sólo refuerza la desafección ya existente en torno a los sindicatos dentro de los centros de trabajo. En ese sentido, insistimos en que ha sido una irresponsabilidad terrible por parte de la dirección de USTEA haber desechado, desde el principio, la vía de la mediación como mejor herramienta para haber resuelto un problema que tenía como origen un debate de modelo sindical.