Desde hace meses, los trabajadores de los restaurantes de McDonald’s de Gran Vía y McDonald’s Plaza Einstein mantienen una lucha contra el franquiciado de ambos restaurantes, Pablo de la Morena, que llegó desde Jaén para hacerse con el establecimiento de Gran vía y abrir nuevos restaurantes en Granada. Desde su llegada, su política ha consistido en el incumplimiento constante de las condiciones laborales y en la represión sindical, con la apertura de expedientes disciplinarios, sanciones de empleo y sueldo y despidos contra los y las trabajadoras que se organizan para defender sus derechos. Además, intentó que las plantillas de ambos restaurantes tuvieran la menor relación posible entre sí, ya que en el restaurante de Gran Vía existía un comité de empresa con años de experiencia y luchas sindicales.
Desde el pasado mes de junio, los trabajadores de ambos restaurantes, con el apoyo de la Coordinación Sindical de Trabajadores/as de Andalucía (CSTA), decidieron poner en marcha una campaña sindical para denunciar esta situación, con un calendario de concentraciones a las puertas de ambos restaurantes que fue un éxito. La campaña no se limitó a Granada, también se realizaron concentraciones en otros restaurantes de McDonald’s del Estado y llegó a plantearse la posibilidad de impulsar movilizaciones en restaurantes de la cadena en otros países.
Las reivindicaciones de los trabajadores son muy claras: en primer lugar, la retirada de todas las sanciones disciplinarias y de los despidos, así como el fin de la política de represión sindical; y, en segundo lugar, el respeto al convenio de hostelería y a todos los derechos adquiridos.
La actitud del franquiciado ha sido, en todo momento, la de negarse a revertir esta situación. Durante meses rechazó reunirse con el sindicato y con los trabajadores para abordar el conflicto, con el objetivo de desgastar a la plantilla y evitar dar respuesta a las reivindicaciones.
Ante este escenario, la plantilla del restaurante de Gran Vía decidió dar un paso más y convocar una huelga indefinida a partir del 29 de septiembre. La estrategia consistía en registrar una huelga indefinida, pero ir decidiendo sobre la marcha los días en los que se secundaría, para dificultar que la empresa pudiera anticiparse y elegir aquellos días en los que el impacto de la huelga fuera mayor para la empresa.
El primer día en el que la plantilla fue a la huelga fue el 3 de octubre. El seguimiento fue total entre los trabajadores de ese día, lo que obligó al restaurante a permanecer cerrado por huelga durante todo el día. Esta jornada fue histórica, ya que era la primera vez en el Estado español que un restaurante de la cadena permanecía cerrado durante todo un día como consecuencia de una huelga.
Ante esta situación, la compañía McDonald’s, que vio cómo su imagen se veía dañada y cómo el conflicto podía ir a más, empezó a reunirse con el comité de huelga y el sindicato. A las pocas semanas anunció que habían llegado a un acuerdo con el franquiciado para que este abandonara los restaurantes de Granada antes de finalizar el año.
Además, los trabajadores que denunciaron al franquiciado por vulneración de derechos en materia de conciliación familiar, han conseguido una victoria más, y la empresa ha querido llegar a un acuerdo con ellos antes de llegar al juicio.
Los trabajadores han conseguido una victoria importantísima: el franquiciado ha decidido abandonar los restaurantes de Granada. Pablo de la Morena ha comprobado que en Granada no iba a poder llevar a cabo la misma política que venía desarrollando en otros restaurantes, basada en el incumplimiento del convenio, el empeoramiento de las condiciones laborales y la presión sobre los trabajadores que se organizan para defender sus derechos. Tampoco ha conseguido acabar con un equipo sindical de trabajadores que ha actuado con determinación y que ha demostrado que, cuando una plantilla se organiza y está dispuesta a luchar, puede hacer frente a la empresa por grande que sea.
Además, los trabajadores han anunciado que, a pesar de la importante victoria conseguida con la salida del franquiciado de Granada, la lucha continúa. No se conforman únicamente con su salida, ya que siguen exigiendo la readmisión de los compañeros y compañeras despedidas, la retirada de las sanciones y la vuelta de aquellos trabajadores y trabajadoras que abandonaron sus puestos de trabajo después de sufrir la presión y la política de represión sindical llevada a cabo por la empresa.
La lucha llevada a cabo durante estos meses ha sido capaz de parar un centro de trabajo y poner en jaque a una empresa como McDonald’s y a su franquiciado. Este conflicto ha demostrado que para que la patronal ceda, es necesario presionarla en cada centro de trabajo mediante la autoorganización, la movilización y las huelgas de los y las trabajadoras.