NO HAY TIEMPO QUE PERDER

Pedro Sánchez convoca elecciones en un contexto de fuertes movilizaciones sociales

Pedro Sánchez ha convocado elecciones generales para el próximo 29 de noviembre. Estaba claro que la legislatura estaba ya más que amortizada para el Gobierno de coalición. Los escándalos de corrupción, la ausencia de políticas que dieran respuestas reales a los problemas de la clase trabajadora y de la juventud en materia de salarios, vivienda, jubilación, servicios públicos así como su inacción y complicidad en la cuestión de Ceuta han sido elementos que han permitido que PP y VOX crezcan y que sus ideas reaccionarias calen cada vez más entre la población. En esa situación, estaba claro que Pedro Sánchez esperaría, atrincherado, cualquier oportunidad para tratar de revertir la situación. Esa oportunidad ha sido la movilización por la vivienda a raíz del desahucio de Maricarmen y las posteriores acampadas que se han ido replicando en numerosas ciudades, siendo Sol el epicentro.

Además, el discurso antifascista, plenamente asumido por el movimiento, permite a este gobierno volver a poner en el centro del debate electoral la cuestión de “o la extrema derecha con el PP o gobierno de coalición” en un contexto de fuertes movilizaciones. En esta situación, Pedro Sánchez ha visto una oportunidad para tratar de recoger todo el descontento y toda la indignación en torno a dos consignas claras que vendrían a decir, por un lado, que no se le ha podido meter mano a la cuestión de la vivienda porque no se tiene una mayoría suficientemente amplia en el Congreso y, por otro, que hay que evitar que la derecha y las extrema derecha entren en Moncloa porque representan a los interese de los fondos buitres y de los especuladores.

Sin embargo, este viraje de timón totalmente oportunista no está exento de dificultades para Sánchez. La primera de ellas está relacionada con lío que tienen los partidos de la izquierda institucional a la izquierda del PSOE. Éstos van a tener que montar una candidatura en dos semanas despellejándose para saber quién es el candidato/a y quiénes van a optar al puesto de diputados/as. En ese sentido, parece que la perspectiva de Rufián-Montero de ir hacia una candidatura unitaria a la izquierda del PSOE mediante primarias queda totalmente desechada, más aún después del anuncio público de ERC de presentarse sólo, mientras queda totalmente desacreditado el enésimo intento frenteamplista de Sumar. Y la segunda dificultad par Sánchez, mucho más interesante, tiene que ver con el movimiento en sí. Éste ha demostrado que no es incauto y que no está dispuesto a hacer seguidismo del Gobierno. Tiene memoria y sabe que el Gobierno “más progresista de la historia” no ha hecho nada para solucionar el problema de la vivienda en los 8 años que ha estado gobernando ya sea antes con UP o ahora con SUMAR, consigna bien asentada en las asambleas de las acampadas y en las manifestaciones.

El movimiento por la vivienda puede y debe mantenerse independiente a la izquierda institucional

Que la izquierda institucional tenga como objetivo apropiarse y utilizar el movimiento de la vivienda para sus fines electoralistas no es ninguna exclusiva. Al igual que tampoco lo es que las direcciones burocráticas de CCOO y UGT hayan convocado una huelga general para agitar durante la campaña electoral y reforzar el voto a favor del actual gobierno. La primer huelga general en 14 años, en un contexto, sin embargo, en el que hemos padecido subidas de precios desorbitadas, bajadas del poder adquisitivo, aumentos históricos de los beneficios de la patronal, aumentos del precio de los alquileres, deterioro de los servicios públicos mientras destinan el dinero a empresas contaminantes, guerras y al genocidio en Palestina sin que esas mismas direcciones hayan hecho ni el amago de hablar de huelga general.

Pero entender todo esto no significa que no haya que volcarse en la construcción de esta huelga general, al contrario. Hay que aprovechar esta convocatoria para llegar a los centros de trabajo y para fortalecer una movilización de conjunto aún más amplia que la actual. Hay que reforzar la autoorganización del movimiento para que éste no dependa ni de la izquierda institucional ni de las direcciones sindicales y pueda desbordarlos. Un desborde que favorezca la cristalización de una generación militante que se desmarque claramente de la izquierda institucional y que refuerce la construcción de una izquierda anticapitalista y comunista que mantenga una política de independencia de clase con respecto a la izquierda reformista. Una generación militante que retoma las herramientas de clase con las que hemos conseguido históricamente todas las conquistas sociales de la que para muchos/as será su primera huelga general.

Para eso, la intervención consciente de los y las militantes comunistas revolucionarios en dicho movimiento se hace hoy más necesaria que nunca para reforzar la autoorganización del mismo, coordinarlo a nivel estatal y librar una batalla más allá de la cita electoral del 29 de noviembre por el derecho a la vivienda. Una batalla que ponga en el centro de nuestras movilizaciones la contradicción irresoluble que hay entre la propiedad privada, la búsqueda del máximo beneficio por una minoría y el derecho social de que toda la clase trabajadora tenga acceso a una vivienda digna.

Durante estos próximos meses, escucharemos que el problema de la vivienda está relacionado con la derecha y con su rechazo a los decretos. Evidentemente, a nadie se le escapa que la derecha y la extrema derecha no quieren regular ningún aspecto relacionado con el negocio de la vivienda. Pero no es verdad que ese sea el único problema. O a caso no había mayoría de partidos progresistas en el Congreso en 2023 cuando el Gobierno PSOE-UP aprobaron una ley de viviendas que no ha solventado nada y que hoy es considerada por este propio movimiento como una “mierda” por mucho que entonces Ionne Belarra la caracterizara de “histórica”.

La izquierda comunista revolucionaria debe (puede) coordinarse en este contexto político

Desde IZAR pensamos que esta secuencia política es importantísima para el fortalecimiento de las ideas revolucionarias y de una generación militante que va a curtirse en estas movilizaciones con una perspectiva de independencia política con respecto a la izquierda institucional.

Pero para que todas estas expectativas se puedan llevar a cabo sería sensato que la izquierda comunista revolucionaria tome sus responsabilidades. Por ello, proponemos la celebración de una reunión urgente el próximo día 10 de octubre para hablar sobre la situación política actual con el fin de tratar de coordinar fuerzas para poder llevar a cabo una orientación política a nivel estatal de ruptura con el sistema capitalista que ponga encima de la mesa la necesidad de una sociedad comunista y que permita a este movimiento mantener una política independiente con respecto a la izquierda institucional reforzando su autoorganización y su coordinación.

Además, consideramos necesario conversar también sobre la cuestión electoral para ofrecer una alternativa revolucionaria y de clase en las elecciones generales del 29 de noviembre que ofrezca una salida a la política del mal menor.

Al igual que lo decíamos en una declaración pública que hicimos en julio, proponemos esta reunión a Anticapitalistas, a la Coordinadora Juvenil Socialista (CJS), a la Corriente Revolucionaria de Trabajadores/as (CRT), a Corriente Roja – IVª Internacional (CR- IVª), a Corriente Roja (CR), a Izquierda Revolucionaria (IR), a Lucha Internacionalista (LU), a Socialismo y Libertad (SOL), a Grupo Trotskista Revolucionario (GTR-CI) y a Voz Obrera (VO).