LOS LÍMITES DEL ANDALUCISMO: APUNTES PARA UN DEBATE CON ADELANTE ANDALUCÍA

Cuando, hace unas semanas, Izquierda Anticapitalista Revolucionaria (IZAR) anunció su objetivo de presentarse a las elecciones al Parlamento de Andalucía del 17 de mayo de 2026 en las provincias de Almería, Granada y Huelva, nos preguntaron por qué no concurrimos dentro de Adelante Andalucía, una coalición formada por distintos partidos de izquierdas, con algunos de los cuales de hecho hemos coincidido en nuestra intervención sindical y en la juventud. La duda es comprensible dado que IZAR parece afín a Adelante Andalucía, que se desmarca de los partidos de la izquierda que gobiernan o han gobernado con el PSOE (Podemos, Izquierda Unida y Sumar), tiene una retórica aparentemente en favor de la movilización social, un programa de reformas sociales para las clases populares y denomina su ideología como “andalucismo de izquierdas” o “anticapitalismo andalucista”. Sin embargo, desde IZAR hemos mantenido críticas a la estrategia y el programa de Adelante Andalucía desde su origen, como recogemos en nuestro cuadernillo La lucha por la autodeterminación de Andalucía. En este artículo vamos a explicar por qué no compartimos el proyecto de dicha coalición, por qué diferimos radicalmente en la vía institucionalista que sigue, y por qué, a diferencia de Adelante Andalucía, en IZAR encontramos que el andalucismo como movimiento político presenta serias limitaciones para la emancipación de la clase trabajadora.

Adelante Andalucía nace inicialmente en 2018 como una confluencia electoral entre Podemos Andalucía, Izquierda Unida y grupos andalucistas para las elecciones andaluzas. Podemos Andalucía estaba entonces dirigido por la organización política Anticapitalistas, encabezada por la entonces parlamentaria Teresa Rodríguez y el alcalde de Cádiz, José María González “Kichi”, que reclamaban mayor autonomía dentro de la estructura estatal de Podemos. Anticapitalistas había llevado dentro de Podemos una línea medianamente crítica hacia la dirección de Pablo Iglesias, pero sin romper del todo y con el objetivo de ganar posiciones internamente a la vez que abrazaban la hipótesis de hacer política desde las instituciones. Tras la negativa de Iglesias y el resto de la dirección de Madrid a que los diputados andaluces tuvieran un grupo propio dentro de la coalición Unidas Podemos en el Congreso, Anticapitalistas se sale de Podemos. A partir de ese momento, se aceleran los conflictos entre IU y Anticapitalistas en el seno del grupo parlamentario dentro del Parlamento de Andalucía, lo que desemboca en su separación en dos grupos. Tras este proceso, en 2021 Anticapitalistas constituye lo que hoy es Adelante Andalucía, adoptando el nombre de la anterior coalición, junto a los partidos andalucistas Primavera Andaluza, Izquierda Andaluza y Defender Andalucía, bajo la tesis de que el pueblo andaluz necesita un sujeto político propio, “de obediencia andaluza”1, es decir, una organización política regionalista o nacionalista que no esté sujeta a directrices centralizadas en Madrid y que lo represente en los parlamentos.

Andalucismo, cuestión nacional y lucha de clases

El documento fundacional de Adelante Andalucía declara que “Andalucía es una nación y, por tanto, tiene derecho a autogobernarse de forma libre y soberana” y define el andalucismo como “la forma política que asume la emancipación del capitalismo en nuestra tierra” 2. Esta afirmación nos parece parcialmente correcta: consideramos que el análisis es acertado, pero las conclusiones políticas prácticas que se derivan son matizables. Andalucía es, efectivamente, un territorio que históricamente ha mantenido una relación de dependencia económica y subalternidad política en la configuración del Estado español, lo que la ha condenado al subdesarrollo. Debido a esta posición en el capitalismo ya no español sino mundial, Andalucía arrastra problemas estructurales, entre los que destacan la escasez de tejido industrial, concentrado en el sector agroalimentario, y el paro endémico. Andalucía es, de hecho, la comunidad autónoma con la tasa más alta de desempleo, lo que mantiene una remesa estructural de trabajadores disponible en todo momento para cubrir la alta demanda de contratos temporales, lo que la sitúa a la cabeza de todo el estado y que es consustancial al modelo del pelotazo urbanístico y la turistificación. Esta situación es especialmente sangrante para la juventud, cuya tasa de desempleo fluctúa todos los años entre el 40% y el 30% según la temporada.

Estas características, unidas a los marcadores culturales andaluces, han despertado un fuerte sentimiento identitario de nacionalidad histórica ligado a la demanda de reformas sociales, que a finales de los 1970 movilizó al movimiento de masas por la autonomía andaluza. El movimiento obrero, con su lucha, impulsó el autogobierno andaluz vinculándolo a reivindicaciones sociales, como la frustrada ley de reforma agraria; un símbolo del momento está en el hecho de que la bandera a la que Carlos Cano cantaba originalmente no era solamente “verde, blanca y verde”, sino “roja, verde, blanca y verde”. Ha habido, por tanto, un potencial progresista en el andalucismo como movimiento político de masas que no debemos menospreciar desde el punto de vista comunista revolucionario.

Sin embargo, la autonomía, tan soñada y peleada por los andalucistas, en vez de dar la soberanía a la clase trabajadora andaluza, terminó por reforzar el viejo poder. El encaje de la comunidad autónoma andaluza en el Estado español y su integración en la Unión Europea ha reportado sustanciosos beneficios a la burguesía andaluza, ésa que históricamente reinvertía el excedente agrario en centros industriales fuera de Andalucía y que contribuyó al expolio de recursos sin procesamiento local, condenando a este territorio al subdesarrollo capitalista. Andalucía hoy es una economía terciarizada y muy dependiente del capital extranjero como antaño. La producción industrial roza el 10% del PIB, seis puntos por debajo de la media española, y sectores estratégicos como el naval y el metalúrgico sufren progresivamente cierres y deslocalización, solo frenados por la combatividad sindical de sus trabajadores. Esto sucede no a pesar de, sino gracias al desarrollo de infraestructuras logísticas mediante los fondos de cohesión europeos, encaminados a favorecer el tráfico de mercancías en los mismos términos de desequilibrio estructural que han favorecido desde siempre la acumulación de capital de la burguesía en Andalucía. Los problemas estructurales de Andalucía, por tanto, no podrán resolverse sin una transformación social, económica y política radical que rompa con el sistema, algo que va más allá del autogobierno al que aspira el andalucismo.

Un movimiento nacionalista puede estar encabezado —y, por lo general, ha sido así en la historia moderna— por la burguesía de una nación oprimida, en disputa con las clases dominantes de la nación opresora por su soberanía política territorial y su independencia económica. En el siglo pasado, para garantizar el control de sus mercados y su dominio sobre las clases populares, las burguesías constituyeron Estados-nación capitalistas, y los movimientos nacionalistas burgueses condujeron estos procesos en la mayoría de casos. La nación, desde el punto de vista burgués, engloba a todas las clases sociales bajo el paraguas de intereses nacionales comunes, es decir, sin confrontación de intereses de clase entre sí, sin lucha de clases, por el hecho de pertenecer a la misma comunidad etnonacional; por supuesto, bajo un Estado administrado por y para favorecer los intereses de la clase capitalista, los intereses “nacionales” son los de los explotadores, que se imponen a los explotados.

Pero esto no siempre tiene por qué ser así. Como probaron los movimientos de liberación anticolonial en América, África y Asia, o los diferentes pueblos de la Rusia zarista que luego constituirían la Unión Soviética, la reivindicación de un Estado propio por parte de una nación oprimida frente a un imperio o Estado opresor puede catalizar un proceso revolucionario socialista. Esto es posible si la clase trabajadora, bajo la dirección de una corriente revolucionaria, se pone al frente de la lucha por la emancipación nacional, mediante una organización independiente respecto de la burguesía e imponiendo sus propios intereses de clase. El bolchevique Trotsky, refiriéndose al papel de los campesinos letones y estonios en la revolución rusa, observó que “cuando coincidían con las contradicciones de clases, los antagonismos nacionales asumían particular agudeza. […] El nacionalismo resultó ser la envoltura de un bolchevismo aún inmaduro”3. Por tanto, desde la perspectiva comunista, el derecho de autodeterminación nacional de los pueblos es, bajo determinadas condiciones, un instrumento estratégico para un fin superior al de la constitución de un Estado nacional: romper con el sistema capitalista y llevar a cabo la revolución socialista. Pero, incluso en un grado menor de radicalidad, un proceso nacional de esas características puede brindar una oportunidad para desarrollar una estrategia revolucionaria para poner en movimiento a la clase trabajadora y tambalear un Estado capitalista como el español, que tiene como pilar fundamental la unidad territorial; tal fue nuestro posicionamiento en favor del proceso de autodeterminación catalán de 2017. También la cuestión nacional vasca ha sido un catalizador en el reagrupamiento bajo tesis comunistas que está dándose en la vanguardia juvenil en el Estado español bajo la denominación de Movimiento Socialista. Hoy día una república andaluza independiente del Estado español es, evidentemente, una posibilidad muy remota, pero no nos opondríamos y hasta la favoreceríamos si fuera una opción realizable que permitiera quebrar el sistema capitalista por uno de sus eslabones débiles.

El andalucismo es, desde su origen a inicios del siglo XX, un movimiento político amplio, con diversas corrientes y tendencias en su seno, que además mutan posicionamientos tácticos según la etapa histórica; un buen ejemplo es el de su padre fundador, Blas Infante, que pasó de ser regionalista a nacionalista para acabar siendo federalista. No obstante, quienes lo reivindican hoy señalan que hay una línea coherente en todas las fases de Infante: el soberanismo4, es decir, la idea de que el pueblo andaluz debe constituir un sujeto político propio (soberano) para defender sus intereses nacionales: “Queremos la soberanía absoluta con la responsabilidad máxima; nuestros problemas económicos; nuestros problemas sociales; nuestros problemas nacionales; nuestros problemas urbanos, culturales, técnicos, políticos; todos nuestros problemas los queremos para nosotros”5. Así, en el pensamiento blasinfantiano, la formación del sujeto político soberano andaluz estaría siempre en el horizonte, pero las vías para constituirlo serían variadas y coyunturales. Infante resumió su posibilismo en que “lo primero es el ser, luego está el poder”6, estableciendo una distinción clara entre métodos y objetivos políticos, o “contenidos políticos” e “instrumentos organizativos y el nombre que se da a estos”7. A día de hoy, el andalucismo está dividido en diferentes organizaciones políticas, sindicales, sociales y culturales, algunas de las cuales forman parte de Adelante Andalucía, pero otras no; estas organizaciones tienen formas distintas de entender el soberanismo y adaptarlo a lo que creen que son las necesidades coyunturales del movimiento andalucista. Según el historiador andalucista Javier García Fernández, cofundador de Adelante Andalucía, el andalucismo se encuentra hoy en su “tercera ola” histórica, que exige a los militantes andalucistas reconstruir una organización política soberanista de izquierdas8.

Históricamente, el andalucismo ha identificado la vanguardia del sujeto político andaluz con el movimiento jornalero, el proletariado agrícola, pero la diferenciación entre “emancipación nacional” y “emancipación de clase”9 ya no como procesos separados sino como etapas consecutivas se presta a que el sujeto político del andalucismo pueda ser interclasista, máxime si la meta no es la liberación de la clase trabajadora por sus propios medios sino la autodeterminación nacional de Andalucía dentro del capitalismo o simplemente reformular su encaje fiscal y competencial dentro del Estado español10. En una reciente entrevista para Jacobin, el candidato de Adelante Andalucía a la presidencia autonómica, José Ignacio García, se ha esforzado en aclarar que su proyecto “huye del interclasismo” porque “en Andalucía no tenemos todos los mismos intereses”: “No es igual el fondo de inversión, por muy andaluces que puedan ser sus accionistas, dueño de miles de hectáreas, que el trabajador del campo […] Las oligarquías pueden ser de fuera o dentro de Andalucía, pero siempre tienen un enorme interés en que la configuración territorial del Estado siga siendo la misma. […] En Adelante Andalucía hablamos de que la emancipación de clase y la emancipación nacional son inseparables”11. Desde IZAR, sin embargo, consideramos que estas declaraciones no se corresponden con la intervención de Adelante Andalucía en el terreno práctico, como desarrollaremos a continuación.

Un programa “para todo el pueblo andaluz”

Adelante Andalucía se define como una organización “con perspectiva de clase”12, entendiéndose que se refiere a la clase obrera. Sus programas electorales, efectivamente, proponen medidas encaminadas a mejorar la vida de la clase trabajadora, pero también contienen algunas dirigidas a los pequeños y medianos empresarios, o en sus propias palabras: “L@s pequeñ@s adelante. Primero la producción de cercanía y el comercio local”13.

En el programa electoral para el 17 de mayo, además de un “plan de diez medidas para proteger a los autónomos”14, encontramos propuestas como “apoyar a la pequeña y mediana industria alimentaria”15, un programa de protección del olivar tradicional frente a la competición desleal16, y adaptar el capping de la Política Agracia Común (PAC) según empleabilidad y otros criterios de interés social17, así como mecanismos para compensar a los productores agrícolas y ganaderos frente a los intermediarios18. La referida a la PAC ya está regulada desde hace años bajo la llamada condicionalidad social, pero eso no detiene el fraude19 de los empresarios, sobre todo si no se elimina el requisito de las peonadas, una lucha histórica del Sindicato Andaluz de Trabajadores20 que Adelante también defiende. De cara a las elecciones autonómicas del 17 de mayo, José Ignacio García y la candidata por la provincia de Granada, Inma Manzano, ya adelantaron algunos de estos elementos en una visita de precampaña a cooperativas agrícolas de Loja y Huétor Tájar21, entre las que se encuentran San Isidro (DCOOP) y Los Gallombares, ambas grandes empresas, siendo la segunda la principal productora y comercializadora de espárrago verde.

El latifundio ha sido históricamente una fuente de poder y riqueza de las viejas clases dominantes andaluzas. Hoy los viejos señoricos a caballo conviven con un nuevo empresariado agrícola de pequeñas y medianas explotaciones, además de con fondos buitre que especulan con fincas rústicas revalorizadas por el modelo agroexportador y la burbuja de las energías renovables. La PAC, que se pensó como una herramienta para paliar los desajustes entre competidores en el mercado europeo, reproduce la desigualdad: el 20% que más tierra posee se lleva el 80% de las ayudas, auténticas paguitas para terratenientes, entre los que destacan aristocráticos apellidos compuestos que hunden sus raíces en la colonización de esta “Castilla La Novísima”, como la familia Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo y los Quesada Mejías, dueños de media Málaga, junto a los Osborne y los Mora-Figueroa Domecq.

Más allá de que intentar paliar las dinámicas de concentración de capital para equilibrar la competitividad mediante subvenciones no dé frutos —y no sea una medida precisamente anticapitalista—, nos parece contradictorio articular en una misma organización demandas de las luchas obreras y los intereses de los pequeños y los medianos empresarios. No se trata de una contradicción moral, sino de una contradicción material: la PYME explota a los trabajadores y las trabajadoras como la que más, y eso es algo que conocen perfectamente quienes hacen sindicalismo y militan en Adelante. Entendemos que esta contradicción es consecuencia de una estrategia electoralista, o sea, que antepone la captación de voto de amplios sectores sociales por encima de la independencia de clase, a la vez que parte de una concepción interclasista del pueblo andaluz, sin distinguir el conflicto de intereses entre la clase trabajadora y los capitalistas en la lucha de clases.

Partido-movimiento”

En su Documento Político aprobado en la Asamblea Nacional de 2023, Adelante Andalucía afirma que su objetivo no es “electoralista” y que las instituciones, en combinación con “las calles”, son “una herramienta más para construir ese sujeto andaluz que necesitamos, dentro y fuera de las instituciones […] asentado en un tejido social, cultural, político en una conciencia de pueblo andaluz”22. Asimismo, reconocen la necesidad de transformarse en “un partido militante, cohesionado, coordinado, consciente y activo”, donde se decida centralizadamente “qué hacer hacia fuera”23, un objetivo que todavía no han alcanzado según el propio José Ignacio García en declaraciones recientes: “Esto va a sonar muy clásico, pero debemos ‘obrerizar’ nuestras dirigencias políticas y generar lazos estables y orgánicos con los sectores clave de nuestra clase trabajadora. No contentarnos con representar institucionalmente sino atarnos vitalmente a ellos”24.

Es cierto que la coalición está compuesta de sindicalistas y cuadros de movimientos sociales, pero eso no es condición suficiente para que una organización mantenga independencia de clase y una dirección de ruptura con el marco institucional. Eso dependerá de una orientación política definida. Tal declaración de intenciones en el documento citado, de hecho, no se ha traducido en iniciativas de movilizaciones sociales por parte de Adelante Andalucía como tal, que ha centrado el grueso de su actividad en la agitación parlamentaria y electoral, tomando como referentes las campañas publicitarias de Die Linke y Zohran Mamdani “para llegar a los barrios obreros”25, proyectando la ilusión de que los avances para la clase trabajadora no se arrancarán con su organización y su lucha, sino que vendrán de la mano de gestores políticos comprometidos y mediante el buen hacer de la instituciones, como según José Ignacio García debería ser la tarea de la ministra Yolanda Díaz y los inspectores de trabajo para responder a los abusos laborales en la Feria de Sevilla26.

La forma organizativa que ha adoptado Adelante Andalucía sigue la misma hipótesis estratégica que llevó a la fundación de Podemos por parte del que ahora es el principal grupo dirigente de Adelante Andalucía, Anticapitalistas, que se proponen reeditar en todo el estado27 y que a nuestro juicio se ha demostrado una fórmula fallida. Se trata de la construcción de una plataforma electoral que dé voz en las instituciones a los movimientos sociales, de abajo arriba, lo que en la jerga clásica de la tradición marxista llamamos “movimientismo”. En 2014, tras el ciclo de auge de la movilización, Anticapitalistas y el grupo de profesores complutenses representado por Pablo Iglesias teorizaron que la lucha en las calles había tocado techo, por lo que era necesario articular una fuerza electoral que diera el “asalto institucional” y finalmente lograse un gobierno sensible a las demandas de los movimientos sociales. Tal hipótesis sedujo a amplios sectores de la vanguardia obrera organizada y movilizada, pero rápidamente el “partido-movimiento” se reveló como un gigante con pies de barro, llegando a tener millones de votantes pero sin capacidad de lograr victorias más allá de reformas legislativas parciales y difíciles de preservar desde el Gobierno y el juego parlamentario.

El balance de Anticapitalistas hoy concluye que falló la conexión entre los movimientos y la organización política que decía representarlos, además de que la movilización social entrara en reflujo, lo que terminó de vaciar los espacios militantes y de ese modo destensó el proceso de politización de masas. En IZAR, en cambio, consideramos que un proyecto así nace viciado de partida. ¿Qué falló? Podemos y el “bloque del cambio” en general sí que sirvieron de correa de transmisión entre las instituciones y los movimientos. Entre los cuadros sindicales y sociales que abrazaron la “nueva política” sí que hubo cohesión, aunque se diera sobre bases políticas muy precarias: cohesión en torno al reformismo y el institucionalismo, que quedaron bien apuntalados aun cuando corrientes como Anticapitalistas prometieran empujar en sentido contrario. Lo que falló fue la falta de una dirección revolucionaria, que no es algo que se autoproclame, sino que se constituye en la práctica a través de la organización independiente de la clase trabajadora, con un programa propio y con capacidad de imponerse mediante sus herramientas de lucha; es tal organización la que debe intervenir en el movimiento para dotarlo de una orientación política nítida, y no al revés. De lo contrario, son las tendencias reformistas las que acaban cooptando el movimiento para terminar dándose de bruces contra el callejón sin salida institucionalista, como nos mostró también la experiencia griega, donde Anticapitalistas apoyó a Syriza bajo las mismas tesis. En Grecia ni siquiera la movilización sostenida que aupó al partido de Alexis Tsipras —que ya había desmovilizado activamente cuando se vio como fuerza de oposición y con posibilidades de disputar el gobierno— fue suficiente para tumbar el tercer memorándum.

Anticapitalistas y la autodeterminación catalana

En el seno de Podemos, Anticapitalistas no solo tuvo dificultades para conciliar tener “un pie en las instituciones y mil en las calles”, sino que tampoco pudo diferenciarse de la dirección reformista en cuanto a la cuestión nacional, aunque luego lo convirtieran en el principal punto de conflicto con Pablo Iglesias para “autonomizarse” y montar Adelante Andalucía. Esta aparente indeterminación no se debió a una elección moral personal —como sugirió, volviendo a Grecia, la dirigente de Anticapitalistas Teresa Rodríguez cuando habló del “temblor de piernas” de Tsipras28 ante la Troika—, sino a una orientación orgánica consciente.

La posición de Podemos ante el proceso independentista de Cataluña fue la defensa de un referéndum pactado y del “diálogo”, lo que presuponía una mayoría de dos tercios en el Parlamento español para una reforma constitucional. Tal orientación no solo era del todo irrealizable, sino que contrariaba la consecución del derecho democrático de autodeterminación nacional mediante la movilización y la autoorganización. Tal propuesta fue asumida por Anticapitalistas, que la expresó tanto en comunicados propios29 como en comunicados de Podemos Andalucía a través de su secretaria general, Teresa Rodríguez30.

Del mismo modo, Rodríguez, como Podemos en su conjunto, no reconoció la legitimidad de la declaración unilateral de independencia tras los resultados del 1-O31. Por ello, cuando Anticapitalistas publicó un comunicado en el que mencionaba dos veces “la República catalana”, Rodríguez y el entonces alcalde de Cádiz, “Kichi”, se apresuraron a desmarcarse32. Ambos se alinearon con el discurso de Iglesias y Ada Colau —“ni DUI ni 155”—, argumentando que las salidas unilaterales no eran viables por no tener en cuenta a la “otra mitad” de la sociedad catalana. La dirección de Anticapitalistas optó entonces por una pirueta retórica para salvar los muebles, publicando un tuit en el que afirmaban: “Ante interpretaciones interesadas. No reconocemos ni dejamos de reconocer. Estamos contra el 155 y por el derecho a decidir de Cataluña”33. Tal ambigüedad no era sino el reflejo de una organización atrapada en sus propias contradicciones, incapaz de defender el mandato del 1-O frente a la presión institucional de sus cuadros públicos.

Tanto en la votación de una declaración independentista en noviembre de 2015 como en la votación de la ley del referéndum de autodeterminación el 6 de septiembre de 2017, el diputado de Anticapitalistas en el Parlament, Joan Giner, votó siguiendo la disciplina parlamentaria del grupo de Catalunya Sí que es Pot (Podemos) pese a sus reticencias iniciales34. Se impuso la consigna de considerar el proceso como un “procedimiento autoritario”35 por no estar consensuado con las fuerzas del Estado español. Al final, prevaleció la ilusión de que solo dentro del diálogo con el Estado y el respeto al marco institucional actual se podía encontrar una salida, confirmando que la apuesta por el frente amplio dentro de Podemos había terminado por diluir la independencia política y la estrategia revolucionaria ante la cuestión nacional.

Pactar con el PSOE, la unidad de la izquierda y la política del mal menor

Ante las elecciones del 17 de mayo, Adelante Andalucía no está siendo capaz de mantener una línea independiente respecto del PSOE, lo que entra en contradicción con sus planteamientos fundacionales36. El candidato de Adelante a la presidencia de la Junta de Andalucía, José Ignacio García, ha avanzado en la prensa la que será su política de pactos tras las elecciones del 17 de mayo. García ha declarado que Adelante Andalucía facilitaría con su voto un gobierno autonómico del PSOE, pero negociando condiciones y sin entrar a formar parte del ejecutivo37. El objetivo de esta maniobra sería echar a la derecha, a pesar de que, admite, la ex ministra de Hacienda María Jesús Montero fue, como consejera autonómica de Sanidad, responsable del proceso de desmantelamiento y privatización del sistema sanitario público que Moreno Bonilla ha continuado, siguiendo la política de recortes de los gobiernos socialistas de Manuel Chaves, Susana Díaz y el bipartito de José Antonio Griñán y Diego Valderas (Izquierda Unida).

El candidato de Por Andalucía (la coalición entre Podemos e Izquierda Unida) y dirigente del PCE, Antonio Maíllo, ha adelantado que pactarían con el PSOE38, lo cual es coherente dado que su organización está dentro del Gobierno de España bajo el nombre de Sumar, cuya gestión ha reivindicado en precampaña39. En este sentido, ni Adelante Andalucía ni Por Andalucía difieren del discurso de otras formaciones de la izquierda institucional, como EH Bildu y ERC, de las cuales sus portavoces en el Congreso de los Diputados, Oskar Matute40 y Gabriel Rufián41, han llegado a hablar sin ambages de “política del mal menor”, un término nada inocente e históricamente cargado de derrota e impotencia para la izquierda, que remite a cuando la socialdemocracia alemana tuvo que elegir entre un canciller conservador y Hitler. Frenar un futurible gobierno central de PP y Vox, así como sus versiones autonómicas, está siendo el eje principal de los debates de la izquierda institucional en el nuevo ciclo electoral; la posibilidad de la unidad electoral de la izquierda se está discutiendo sobre la base de sumar votos y acumular suficientes escaños para apuntalar al PSOE, dejando en un segundo plano, cuando no directamente fuera, el contenido programático.

La tendencia electoral sugiere que un sector importante de votantes de la izquierda está siendo movilizado por ese discurso del miedo de echar a la derecha a toda costa y frenar a la extrema derecha en las urnas. Tras el anuncio de que Podemos e IU concurrirían en coalición a las andaluzas, Adelante Andalucía quedó por debajo de Por Andalucía en las encuestas de intención de voto —a excepción del CIS del 24 de abril, que da ventaja a Adelante—, lo que apunta a que habría un trasvase del electorado de izquierdas que no hace distinciones entre formaciones, sino que prima concentrar la papeleta para obtener un grupo parlamentario lo mayor posible. Este “voto útil” también podría indicar que esa masa de votantes no hace un balance crítico de la gestión de Podemos e IU/Sumar en el Gobierno de España con el PSOE, cuyas políticas antiobreras, lejos de ser un dique de contención contra la extrema derecha, les ponen una alfombra roja a PP y Vox.

Conclusiones

Esta crítica al proyecto de Adelante Andalucía pretende, a la vez, sintetizar la razón por la que en IZAR hemos decidido presentarnos a las elecciones andaluzas del 17 de mayo. Lo hacemos sin generar falsas expectativas en las instituciones, utilizando el altavoz que ofrece el proceso electoral para recolocar la lucha y la organización independiente de la clase trabajadora en la centralidad del debate. La agudización de las contradicciones sociales nos impone, con cada vez mayor celeridad, (re-)construir la alternativa comunista, una fuerza que oriente a la clase trabajadora en sus procesos de organización, lucha y toma de conciencia; algo que solo será posible mediante la unificación de las corrientes revolucionarias —un “polo de los revolucionarios”, en palabras de nuestra organización hermana NPA-Révolutionnaires— en torno a principios estratégicos claros y tras procesos de debate sobre una intervención común en la lucha de clases, y no solo en el plano andaluz o estatal sino a nivel internacional. Desde IZAR hacemos un llamamiento no solo a la militancia de Adelante Andalucía, sino a todas las corrientes revolucionarias, a profundizar estas discusiones.

1 “Teresa Rodríguez refunda Adelante Andalucía: ‘Será de obediencia andaluza para tener voz propia’”. (El Español, 10 de mayo de 2021, https://www.elespanol.com/espana/andalucia/20210510/teresa-rodriguez-refunda-adelante-andalucia-obediencia-andaluza/580192549_0.html

2 Documento Político de la Asamblea Constituyente de Adelante Andalucía (Granada, 26 de junio de 2021): https://adelanteandalucia.org/wp-content/uploads/2022/04/Adelante Andalucía-Politico.pdf

3 Trotsky, León. Historia de la Revolución rusa. Edicions Internacionals Sedov, València. p. 560

4 Moreno, Isidoro. “El andalucismo blasinfantiano como soberanismo”. Andalucismo histórico: cien años de la Asamblea de Ronda, coordinado por Manuel Delgado Cabeza, Almuzara, 2021. Versión ePub.

5 Delgado Cabeza, Manuel. Introducción. Andalucismo histórico: cien años de la Asamblea de Ronda, coordinado por Delgado Cabeza, Almuzara, 2021. Versión ePub.

6 Moreno, Isidoro. “Qué andalucismo para qué mundo”. SecretOlivo, 16 dic. 2020, https://secretolivo.com/index.php/2020/12/16/que-andalucismo-para-que-mundo/

7 Moreno, Isidoro. “El andalucismo blasinfantiano como soberanismo”. Andalucismo histórico: cien años de la Asamblea de Ronda, coordinado por Manuel Delgado Cabeza, Almuzara, 2021. Versión ePub.

8 García Fernández, Javier. La tercera ola andalucista y el despertar de la nueva conciencia. Artículos de prensa reunidos (2014-2020): https://grupojuandiazdelmoral.files.wordpress.com/2021/11/la-tercera-ola-andalucista.pdf

9 Documento Político de la III Asamblea Nacional de Adelante Andalucía (octubre-diciembre de 2023), página 24.

10 Programa Electoral 19J, página 12.

11 García, José Ignacio. «Una apuesta por el andalucismo anticapitalista». Jacobin Latinoamérica, 30 abr. 2026, jacobinlat.com/2026/04/una-apuesta-por-el-andalucismo-anticapitalista/

12 Documento Político de la III Asamblea Nacional de Adelante Andalucía (octubre-diciembre de 2023), página 33.

13 Programa Electoral de Adelante Andalucía para las elecciones generales del 23J de 2023.

14 “Adelante Andalucía propone un plan de rescate para pequeños autónomos y acusa a Moreno de abandonarlos”. El Plural, 13 mayo 2026, https://www.elplural.com/autonomias/andalucia/adelante-andalucia-propone-plan-rescate-pequenos-autonomos-acusa-moreno-abandonarlos_389613102

15 Propuesta 893, 23M.

16 Propuesta 872, 23M.

17 Propuesta 881, 23M.

18 Propuesta 896, 23M.

19 “Golpe al fraude de ayudas de la PAC en Andalucía: detenidas 23 personas por obtener ilícitamente hasta tres millones de las subvenciones europeas” (28 sept. 2023): https://elpais.com/economia/2023-09-28/golpe-al-fraude-de-ayudas-de-la-pac-en-andalucia-detenidas-23-personas-por-obtener-ilicitamente-hasta-tres-millones-de-las-subvenciones-europeas.html; “La Fiscalía Europea investiga a 104 agricultores en Andalucía por un fraude masivo de ayudas de la PAC” (19 de octubre de 2024): https://elpais.com/espana/2024-10-19/la-fiscalia-europea-investiga-a-104-agricultores-en-andalucia-por-un-fraude-masivo-de-ayudas-de-la-pac.html

20 “El SAT exige la eliminación del requisito de las peonadas: ¡Por la aplicación de la Ley Jornalera!”: https://www.izquierdadiario.es/El-SAT-exige-la-eliminacion-del-requisito-de-las-peonadas-Por-la-aplicacion-de-la-Ley-Jornalera

21 “Adelante Andalucía pide en Huétor Tájar al Gobierno de la Junta que las ayudas sean ágiles, urgentes y lleguen a los autónomos”. El Independiente de Granada, 12 mayo 2026, www.elindependientedegranada.es/politica/adelante-andalucia-pide-huetor-tajar-gobierno-junta-que-ayudas-sean-agiles-urgentes-lleguen.

22 Documento Político de la III Asamblea Nacional de Adelante Andalucía (octubre-diciembre de 2023), página 37.

23 Documento Político de la III Asamblea Nacional de Adelante Andalucía (octubre-diciembre de 2023), Asamblea Nacional, páginas 43-44.

24 García, José Ignacio. «Una apuesta por el andalucismo anticapitalista». Jacobin Latinoamérica, 30 abr. 2026, jacobinlat.com/2026/04/una-apuesta-por-el-andalucismo-anticapitalista/

25 “Adelante Andalucía se fija en Die Linke y Mamdani y lanza una estrategia puerta a puerta: ‘Queremos ser la gente que mejor defiende a la clase trabajadora’”. Público, 23 oct. 2021, www.publico.es/politica/adelante-andalucia-fija-die-linke-mamdani-lanza-estrategia-puerta-puerta-queremos-gente-mejor-defiende-clase-trabajadora.html.

26 “Adelante Andalucía reivindica las ferias sin explotación laboral”. Canal Sur, 3 may. 2026, www.canalsur.es/noticias/andalucia/adelante-andalucia-reivindica-las-ferias-sin-explotacion-laboral/2266749.html.

27 Cámara, Julia y Raúl Camargo. “Las izquierdas en la encrucijada: Apuntes para una nueva construcción”. Viento Sur, 3 abr. 2026, vientosur.info/las-izquierdas-en-la-encrucijada-apuntes-para-una-nueva-construccion/.

28 “Teresa Rodríguez: ‘Me aterroriza el temblor de piernas de Tsipras’”. Cadena SER, 21 ago. 2015, https://cadenaser.com/ser/2015/08/21/politica/1440154039_823970.html

29 Anticapitalistas, comunicado del 29 de octubre de 2017: https://www.facebook.com/groups/1745728802325630/posts/2089178297980677/

30 “Teresa Rodríguez asegura que Podemos seguirá defendiendo un referéndum pactado en Cataluña aunque tenga coste electoral”. Europa Press, 3 nov. 2017, https://www.europapress.es/andalucia/noticia-teresa-rodriguez-asegura-podemos-seguira-defendiendo-referendum-pactado-cataluna-tenga-coste-electoral-20171103141540.html

31 “Teresa Rodríguez se desmarca del discurso de Pablo Iglesias sobre Cataluña”. El Confidencial, 2 nov. 2017, www.elconfidencial.com/espana/andalucia/2017-11-02/teresa-rodriguez-discurso-pablo-iglesias-cataluna_1470382/

32 “El sector Anticapitalistas de Podemos reconoce la ‘nueva República catalana’”. RTVE, 29 nov. 2017, https://www.rtve.es/noticias/20171029/sector-anticapitalistas-podemos-reconoce-nueva-republica-catalana/1631147.shtml

33 https://x.com/anticapi/status/924724559387021312

34 Giner, Joan. “Mi opinión sobre la votación del Parlament”. Viento Sur, 10 nov. 2015, vientosur.info/mi-opinion-sobre-la-votacion-del-parlament/.

35 “Rabell confirma que CSQP se abstendrá a la ley del referéndum y carga contra JxSí y la CUP”. ElDiario.es, 6 de septiembre de 2017, https://www.eldiario.es/catalunya/politica/catalunya-hacia-1-o_6_3205099_1026508.html

36 Ramírez, Floren. «Asamblea Constituyente de Adelante Andalucía». Viento Sur, 29 jun. 2021, vientosur.info/asamblea-constituyente-de-adelante-andalucia/.

37 “Nuestro reto es echar a las derechas y que ningún andaluz pierda el sueño por no tener un médico cerca de casa”. Entrevista por David Bollero. El Plural, 13 abr. 2026, www.elplural.com/autonomias/andalucia/jose-ignacio-garcia-nuestro-reto-echar-derechas-ningun-andaluz-pierda-sueno-no-tener-medico-casa_387865102.

38 “Maíllo, sobre un posible pacto con el PSOE-A: ‘No quiero solo ser el recambio de Moreno’”. Ideal, 21 abr. 2026, www.ideal.es/andalucia/maillo-sobre-posible-pacto-psoea-quiero-solo-20260421120843-nt.html.

39 “Maíllo destaca que Sumar está en el lado correcto del Gobierno sobre vivienda”. Europa Press TV, 12 mayo 2026, www.europapress.tv/politica/1080180/1/maillo-destaca-sumar-lado-correcto-gobierno-vivienda.

40 “Oskar Matute (EH Bildu): ‘Si depende del PP y Vox, o Vox y PP, el orden de los factores no altera el fascismo que puede gobernar’”. Huffington Post, 25 abr. 2026, www.huffingtonpost.es/politica/oskar-matute-eh-bildu-si-depende-pp-vox-vox-pp-orden-factores-altera-fascismo-gobernar-f202512.html.

41 “Rufián: ‘Reivindico el malmenorismo frente al fascismo que viene, es puro pragmatismo’”. ABC, 27 ene. 2026, www.abc.es/espana/rufian-reivindico-malmenorismo-frente-fascismo-viene-puro-20260127130707-vi.html.