MINNESOTA RESISTE CONTRA LA POLICÍA RACISTA DE TRUMP

Traducción de Alberto Lavín de un artículo de la organización marxista revolucionaria estadounidense Speak Out Now.

Los agentes del terror del gobierno de EE. UU. en el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) están llevando a cabo su campaña más agresiva hasta la fecha. En las últimas semanas, más de 3000 agentes han inundado Mineápolis y otros puntos de Minnesota. Están perpetrando una operación de un racismo brutal contra las poblaciones locales somalíes y latinas, así como contra cualquier persona sospechosa de ser inmigrante. El 7 de enero, el oficial del ICE Jonathan Ross disparó y asesinó a Renee Nicole Good después de que ella se detuviera con el coche para observar la actuación de la policía antiinmigración. En respuesta, cientos de miles de personas de todo Estados Unidos participaron en más de mil manifestaciones.

Los agentes del ICE y la CBP han raptado a miles de personas sacándolas de sus hogares, escuelas, lugares de trabajo y automóviles, recurriendo en la mayoría de casos a una violencia física bestial. Por citar solo algunos ejemplos de la última semana: embistieron el coche de un hombre latino solo por su apariencia, y secuestraron y agredieron a trabajadores de un supermercado de la cadena Target; todos ellos resultaron ser ciudadanos estadounidenses. Se ha reportado incluso que el ICE está intentando sobornar a los detenidos a cambio de delatar a inmigrantes indocumentados.

El gobierno también ha buscado difundir el odio por toda la ciudad; el presidente Trump ha llamado a los somalíes «basura» que «no queremos en nuestro país». Su administración y el Partido Republicano están colaborando con un youtuber de extrema derecha para criminalizar a toda la comunidad somalí-estadounidense, acusándolos de fraude mediante una burda generalización basada en un juicio de 2021.

La gente de Mineápolis ha respondido luchando para defender a sus vecinos. Muchos han grabado las atrocidades cometidas por el ICE y la CBP y han difundido los vídeos en redes sociales para visibilizar su magnitud. Después del asesinato de Renee Good, los agentes han seguido amenazando de muerte a otras personas solo por mirar sus operativos pacíficamente. Las protestas han sido cada vez más masivas, con miles enfrentándose día tras día a gases lacrimógenos, pistolas táser y granadas cegadoras frente al edificio federal en Mineápolis para exigir que el ICE y la CBP saquen sus garras de Minnesota. Los vecinos se han acostumbrado a usar silbatos para advertir a otros de la presencia del ICE y convocar a una multitud que ayude a evitar los secuestros. Los estudiantes de secundaria han organizado huelgas estudiantiles. Muchos conductores de Uber y trabajadores de hoteles y restaurantes se niegan a servir a los oficiales, al mismo tiempo que en los barrios residenciales los vecinos han tomado el mando de las asambleas del consejo municipal, exigiendo que sus representantes den la cara ante la indignación popular.

Con su organización y compromiso, los vecinos no han frenado el terror policial por completo, pero sí han conseguido que muchos agentes se lo piensen dos veces antes de participar en los ataques. Los agentes de la Patrulla Fronteriza, incluso, han recibido órdenes para ocultar sus insignias de la CBP a menos que sea estrictamente necesario. Por todo el país, más personas que nunca apoyan la idea de abolir el ICE y respaldan las protestas. Mientras los políticos del Partido Demócrata, como el alcalde y el gobernador, se limitan a lamentarse de palabra en ruedas de prensa, es la respuesta organizada y sostenida de la gente de a pie la que realmente puede marcar la diferencia en esta lucha por la supervivencia frente al autoritarismo.