BALANCE DE LAS ELECCIONES EN EXTREMADURA

El PP gana las elecciones pero sigue necesitando a Vox

Extremadura ha marcado el inicio de un ciclo electoral cuyas siguientes fechas serán en Aragón, Castilla y León y Andalucía, con un posible adelanto de las generales en el horizonte. Con una abstención que ha rozado el 38% el PP ha ganado las elecciones, pasando de 28 a 29 escaños, Vox ha subido de 5 a 11, el PSOE ha caído de 28 a 18 escaños y Unidas Podemos ha mejorado sus resultados, con 7 escaños frente a los 4 de 2023. Con estos resultados, el PP volverá a necesitar a Vox para gobernar.

Entrando más en detalle, en el PP no deben estar muy contentos, a pesar de haber ganado un escaño más. Y es que María Guardiola adelantó las elecciones tras la ruptura con Vox con el objetivo de alcanzar una mayoría absoluta ante el previsible hundimiento de un PSOE que ha presentado como candidato a Miguel Ángel Gallardo, imputado en el caso de la presunta contratación irregular de David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno, en la Diputación de Badajoz en 2017. Sin embargo, tras estos comicios el problema persiste para un PP que no ha llegado a esa mayoría absoluta y que ahora tendrá que volver a negociar un gobierno con Vox, que tiene más escaños que en la anterior legislatura. De hecho, el PP ha perdido votos en estas elecciones y si ha subido su porcentaje ha sido por la baja participación (7 puntos menos que en 2023), votos que mayoritariamente han ido a parar a Vox, pues según datos de “El País” el transvase de votos entre unos y otros ha sido demoledor para el PP, con los liberales perdiendo unos 28.300 votos en dirección a Vox y recibiendo solamente unos 4.400 votos desde la ultraderecha.

El PSOE se hunde y el reformismo mejora su resultado

Tras el descalabro electoral del PSOE en una de las comunidades donde mejores resultados ha conseguido históricamente, Gallardo ha dimitido como Secretario General de Extremadura pero manteniendo su escaño y el consiguiente aforamiento. Y es que los social liberales han perdido unos 100.000 votos, de los cuales, según los datos de “El País”, unos 36.300 habrían ido a parar a su izquierda, a la candidatura de Unidas Podemos. Sin embargo, estos datos también muestran que parte de los votantes del PSOE, han votado a la derecha, a la otra cara del bipartidismo (26.660 para el PP) pero también un 3% a Vox (7.270).

Siempre y cuando no salga un caso de financiación ilegal que obligue a sus apoyos a dejar caer al Gobierno de PSOE-Sumar, parece que lo ocurrido en Extremadura va a repetirse más o menos en todas las elecciones autonómicas que están por venir. Esta derrota electoral y las que parece que están en camino, viendo lo que marcan las encuestas, evidencian un claro desgaste de este Gobierno, provocado como consecuencia de unas políticas que no están resolviendo los problemas de la clase trabajadora y la juventud, que viven en una situación de precariedad con una pérdida constante de poder adquisitivo con unos salarios y pensiones que no dan para vivir, con reformas pensadas para que los/as ancianos/as sigan trabajando mientras la juventud no puede hacerlo, con unos servicios públicos desmantelados por la falta de inversión mientras aumentan los gastos militares. A todo esto hemos de sumar el desgaste acelerado que está provocando esta oleada de nuevos casos machistas y de corrupción de dirigentes a todos los niveles del PSOE.

Estos resultados también tendrán sus consecuencias en las organizaciones de la izquierda reformista. El aumento de votos, porcentajes y escaños en Extremadura de la candidatura formada por Podemos e IU (Sumar no existe en Extremadura) seguramente avive el debate ya abierto en verano sobre el tema de la unidad, que tal y como la entienden esta gente es siempre en clave electoral, aumentando las presiones para que se conforme una candidatura de este tipo a la izquierda del PSOE. Habrá que ver como responden a esta presión el sector de Yolanda Díaz y las direcciones de Podemos e IU.

Es necesario construir una alternativa a la política del mal menor

¿Cómo es posible que Vox esté mejorando sus resultados tras dos legislaturas “progresistas”? ¿Qué ha debilitado el discurso de la necesidad de evitar que el PP pueda gobernar con la extrema derecha en el Estado español votando a partidos “progresistas”? Sin duda, este discurso ha ido perdiendo fuerza porque en la práctica no está sirviendo para que la clase trabajadora cambien sus vidas. Es más, las políticas más importantes de este y el anterior gobierno han supuesto un ataque a la clase trabajadora, que es la única que puede actuar como un verdadero dique de contención contra el aumento de la extrema derecha y el fascismo. No hay nada que alimente más un futuro gobierno de PP-Vox que un gobierno que se dice de izquierdas que aplica política de derechas. El conjunto de la izquierda institucional no puede evadir su responsabilidad, incluido un Podemos cuya oposición contra este Gobierno solo se puede entender como una estrategia para conseguir mejores resultados en unas futuras elecciones y formar otro gobierno con el PSOE con una mejor posición para obtener cargos institucionales.

Esta política del mal menor que defiende el reformismo solo nos puede llevar a un mal cada vez mayor, por lo que es necesario que los y las trabajadoras y la juventud se enfrenten a los intereses de los capitalistas y al ascenso de la extrema derecha desde las calles, desde los centros de trabajo y de estudio mediante la movilización y la lucha. Pero también es necesario que los y las militantes que nos movilizamos en contra de las políticas antisociales vengan de donde vengan tengamos una voz en este ciclo electoral que se ha iniciado en Extremadura, construyendo una alternativa que ponga encima de la mesa una alternativa unitaria que de confianza y refuerce las movilizaciones y las huelgas actuales, que visibilice un programa para visibilizar un programa de urgencia social que se enfrente a los intereses de los que acaparan las riquezas y que responda a las necesidades de nuestra clase, para acabar con las falsas ilusiones del cambio institucional y para dar una alternativa política a la izquierda subalterna del PSOE que entre en ruptura con la lógica del sistema capitalista que sólo ofrece miseria, guerras y destrucción del planeta.