¿Así no podemos seguir?
«Se acabaron las reflexiones, se acabó los cambios y las reformas cosméticas. Hay un punto y aparte y toca actuar» (…) “Así no se puede seguir (…) es insoportable la corrupción y los puteros”. Así se expresaba Yolanda Díaz hace apenas unas semanas tratando de marcar distancias con los escándalos del PSOE sin dejar claro, eso sí, qué haría SUMAR en el caso de que no Pedro Sánchez no actuase con contundencia.
Algunos medios se preguntaron entonces si esas palabras de Yolanda Díaz eran un órdago o un ultimátum para evitar la ruptura del gobierno. En realidad, no eran ni una cosa ni la otra ya que en ningún momento SUMAR se lo llegó a plantear verdaderamente. SUMAR seguirá ocupando puestos ministeriales y siendo parte del mismo mientras la situación no sea insostenible, es decir mientras no se demuestre una financiación ilegal del PSOE. Mientras tanto, Yolanda Díaz y sus amigos/as de la dirección de IU seguirán tragando sapos y culebras desde el Gobierno aunque Enrique Santiago diga estar “muy contrariado”.
No es de extrañar, por tanto, que 2026 empiece con el mismo gobierno que terminó 2025. Un ejecutivo sin la “remodelación radical” exigida por la Vicepresidenta segunda, actual Ministra del Trabajo y líder de SUMAR y caracterizado, por parte, de Pedro Sánchez como “el mejor gobierno que ha tenido este país”. Al final, esta fake crisis del Gobierno ha terminado con una reunión bilateral de risa entre PSOE y SUMAR sin que hayan participado ni Yolanda Díaz ni Pedro Sánchez. Para mear y no echar gota.
Unas políticas que no aportan soluciones a la vida de los/as trabajadoras y de la juventud
El Gobierno PSOE-SUMAR sigue existiendo por el miedo real a un Gobierno PP-VOX. No hay otra explicación. Sus políticas sociales han sido meramente cosméticas y no han respondido a las necesidades de la clase trabajadora y de la juventud. Los datos macroeconómicos de los que tanto alardea Pedro Sánchez no se han traducido por menos precariedad, por aumento del poder adquisitivo, disminución de la edad de jubilación o por acceso a la vivienda. Los servicios públicos siguen deteriorándose a conciencia mientras leyes privatizadoras como la 15/1997, que habilitónuevas formas de gestión del Sistema Nacional de Salud, permitiendo la colaboración público-privada y la gestión indirecta de centros sanitarios por empresas, siguen sin ser derogadas.
Y por si todo eso fuese poco, la corrupción y los escándalos de acoso sexual no dejan de salpicar al PSOE y a altos cargos muy cercanos al Presidente del Gobierno. Los anuncios realizados por Pedro Sánchez el pasado 15 de diciembre anunciando que “España progresa y que este gobierno seguirá cumpliendo” ya no son creíbles. Por enésima se nos ha hablado de cifras y estadísticas para decirnos, al igual que Aznar en su tiempo, que España va muy bien. Pero la realidad es bien distinta. España va bien para los de siempre. En 2024, las empresas del IBEX 35 ganaron 62 724 millones de euros, en lo que viene siendo un récord histórico de beneficios. Bajo el “Gobierno más progresista de la historia”, el 20% más rico recibe 5,4 veces más ingresos que el 20% más pobre mientras el 63% de las familias no llegan a fin de mes según datos ofrecidos por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) y 12,5 millones de personas sigue en riesgo de pobreza y cuatro millones “viven” con menos de 633 euros al mes.
No hay otra manera: o con la patronal o con la clase obrera
El problema de este gobierno es siempre el mismo. No está dispuesto a enfrentarse a los intereses de los que más tienen tanto aquí como a nivel internacional. Por eso el precio de la vivienda sigue desorbitado, la privatización de los servicios públicos no se detiene, los salarios aumentan por debajo de la inflación mientras el presupuesto de Defensa no deja de aumentar. Y por eso también, se apoya el plan vergonzoso de “paz” de Trump para Gaza que supone una vuelta de tuerca más en la colonización de dicho territorio o se apoya militarmente a Ucrania con un nuevo paquete de 655 millones de euros cuyo objetivo no es otro que asentar el dominio de la OTAN en esa zona para defender los intereses imperialistas de EEUU y de la UE frente a los intereses rusos. Un panorama que solo eleva la tensión hacia una guerra generalizada cuyos perjudicados volveremos a ser las clases trabajadoras a nivel internacional y que nada tiene que ver con la defensa de los intereses de las clases populares.
Por supuesto que somos conscientes que la alternancia política que se dibuja a nivel estatal es la de un Gobierno PP-VOX. No menospreciamos lo que eso pueda llegar a significar y nos tendrán en frente. Sin embargo, estamos convencidos/as que ningún gobierno PSOE-SUMAR lo va a impedir. Frente al ciclo electoral que está por venir, necesitamos una voz que diga alto y claro que para cambiar nuestras vidas hay que enfrentarse a los intereses de los capitalistas. Una voz que no siembre falsas ilusiones en las instituciones y que ponga en el centro del debate político la necesidad de las movilizaciones masivas y de la huelga para imponer un programa de urgencia social y para enfrentarse a la extrema derecha. PODEMOS no puede encarnar esa vía por mucho que trate de diferenciarse, ahora, de SUMAR y de este gobierno. PODEMOS jugó el mismo papel anteriormente: ser la muleta del PSOE para acabar tragando, también, sapos y culebras y gestionar este sistema. El discurso actual solo es la consecuencia por quedarse sin ministros en 2023. Hace falta una alternativa real a todo este panorama que solo nos conduce hacia guerras y hacia la destrucción de nuestro planeta. Una alternativa comunista revolucionaria que ponga en el centro los intereses de los/as trabajadoras y de la juventud y que defienda una sociedad sin ningún tipo de explotación ni de opresiones donde seamos los que producimos las riquezas los/as que decidamos sobre todos los aspectos que tienen que ver con nuestra vida.