«FINANCIARIZARLO TODO»: CÓMO LOS ‘MERCADOS DE PREDICCIÓN’ ESTÁN VENDIENDO EL FIN DEL MUNDO

Artículo traducido por Alberto Lavín para IZAR de la organización política estadounidense Speak Out Now

A principios de este mes, se informó que la CNN estableció una alianza con Kalshi, «la mayor empresa de mercados de predicción del mundo» según Axios. Como parte del acuerdo, la CNN integrará datos del mercado en línea de Kalshi en sus emisiones de noticias en directo, «incluyendo contenido de mercados de predicción relacionado con política, noticias, cultura y clima». Kalshi, junto a su principal competidor, Polymarket, ofrece un mercado en el que los usuarios pueden negociar opciones financieras, donde dos partes compran contratos asumiendo posturas opuestas sobre el desenlace de un escenario particular. Estas plataformas permiten operar sobre los resultados de una amplia variedad de acontecimientos. Por ejemplo, se podría comprar un «contrato» apostando a que mañana lloverá en Nueva York; hace unos meses, se podían adquirir contratos sobre si la Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (CIF) declararía o no una hambruna en Gaza. Un contrato por el cotizaba a unos 75 centavos a mediados de agosto, reflejando la relativa certeza del mercado de que se declararía la hambruna. Si usted hubiera comprado contratos por el antes de la declaración de la CIF el 22 de agosto, habría recibido un dólar por cada contrato, obteniendo un beneficio de 25 centavos por unidad. Polymarket ofrece un contrato similar titulado: «¿Reubicación masiva de la población de Gaza en 2025?».

Las plataformas de mercados de predicción como Kalshi han evitado ser reguladas como empresas de juegos de azar al definir lo que ofrecen no como «apuestas», sino como «mercados», pasando de estar bajo la normativa del juego a una regulación similar a la de un mercado de valores. Mientras que las reglas del juego varían según el estado [dentro de Estados Unidos], las regulaciones financieras son relativamente uniformes y se han reducido sistemáticamente desde la crisis financiera de finales de la década de los 2000. Los mercados de predicción están capitalizando esta situación, con el objetivo de «financiarizarlo todo» y «crear un activo negociable de cada diferencia de opinión», en palabras de la cofundadora de Kalshi, Luana Lopes Lara. Estas empresas crecen a un ritmo vertiginoso. Kalshi se lanzó en 2018 y ya ha recaudado miles de millones de dólares en financiación de firmas de capital riesgo como Founders Fund, de Peter Thiel. Se están destinando recursos financieros masivos a una industria del juego en expansión: las leyes sobre apuestas se han flexibilizado en muchos estados desde 2018, y solo las apuestas deportivas se han convertido en una industria de 37.000 millones de dólares. Esto ha ido acompañado de un crecimiento masivo de la ludopatía.

Lo que pretenden empresas como Kalshi es llevar esta tendencia al siguiente nivel, esquivando por completo las regulaciones sobre el juego y permitiendo a los usuarios apostar sobre cada eventualidad potencial en un mundo cada vez más inestable. De hecho, un anuncio de Kalshi generado por IA ostenta el eslogan: «El mundo se ha vuelto loco, intercámbialo» [“The world’s gone mad, trade it”]. Kalshi y empresas similares son solo una parte de una visión del futuro terriblemente desoladora, en la que la gente común no tiene capacidad para influir en los horrores que ocurren en el mundo —ya sean las brutales guerras contra los pueblos de Gaza o Sudán, los efectos desastrosos del cambio climático o la creciente ansiedad por una nueva crisis económica—. El mensaje de quienes están en la cima de este sistema es: No, no puedes hacer nada para evitar que el mundo se desmorone, pero a lo mejor puedes sacar tajada.