LAS MOVILIZACIONES TUMBAN A MAZÓN

Una dimisión tan cínica como su gestión

El lunes 3 de noviembre Carlos Mazón, president de la Generalitat Valenciana, anunciaba su dimisión. Sin embargo, lo hizo manteniendo su escaño en las Corts Valencianas, de tal manera que mantiene su aforamiento y solo podrá ser juzgado por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana. Además, en la práctica, mantiene su cargo como President en funciones hasta que no se convoquen elecciones anticipadas (fecha que no ha dado aún).

El anuncio de este miserable ha estado, como no podía ser de otra forma, al nivel de sinvergonzonería y cinismo que ha acompañado su gestión antes, durante y después de la tragedia de la DANA:

1. No ha asumido ninguna responsabilidad por sus decisiones, tanto las que tomó antes como el desmontar la unidad de emergencias u obviar la información y avisos de la AEMET, con tal de que los y las trabajadoras tuvieran que ir a sus puestos de trabajo para asegurar los beneficios de la patronal durante el puente del 1 de noviembre; como las decisiones de su frívola gestión durante la DANA, incapaz de aclarar qué hizo durante las horas críticas y con cada vez más escándalos a medida que avanzan las investigaciones.

2. “No puedo más”. Un relato victimista de un miserable para quien el único error fue no haber cambiado su agenda, afirmando que si ha aguantado en el cargo “ha sido por responsabilidad”, a pesar de la “instrumentalización política” de la “tragedia” y sacando pecho de su gestión durante los meses posteriores. Este mentiroso cree que puede seguir engañando, ¡cómo si no supiéramos que se ha mantenido en el cargo todo este tiempo para ver si conseguía salvarse políticamente, mientras tenía acceso a los millones de la reconstrucción! De hecho, varios medios han revelado que Mazón regó con el dinero público para la reconstrucción a empresas que están en casos de corrupción como la “Gürtel” y el caso “Taula” o que están siendo investigadas en casos como “Azud”. Algunas de estas empresas son Sociedad de Agricultores de la Vega, FCC Aqualia SA, Fomento Construcciones y Contratas SA (FCC), Becsa SA, Pavasal SA, CHM Obras e Infraestructuras SA, Sociedad de Fomento Agrícola Castellonense SA (Facsa) o Ocide Construcción SA. Esto mientras el pueblo valenciano ha ido viendo con qué lentitud avanza la reconstrucción, con ayudas que no llegan y como no se toman medidas que puedan evitar que esta situación pueda repetirse en el futuro.

La movilización sostenida derrota a Mazón

Durante este año Mazón ha intentado mantenerse en el poder por todos los medios, pero finalmente ha tenido que ceder ante las movilizaciones multitudinarias que se han venido sucediendo una y otra vez tras la DANA, con decenas de miles jóvenes y trabajdores/as manifestándose para que dimitiera. No cabe duda de que si hubiera dependido de la política institucional, Mazón seguiría en su cargo a día de hoy.

Esta enseñanza es importante, porque cuando somos capaces de organizarnos y de ponernos en movimiento de manera masiva, en las calles y en nuestros centros de trabajo y de estudio, adquirimos la capacidad y la fuerza conseguir nuestros objetivos. La juventud y la clase trabajadora valenciana así lo han demostrado, con varias huelgas estudiantiles y la huelga general del 29 de mayo en el País Valencià, convocada por los sindicatos Intersindical Valenciana, CGT, CNT y COS a la que se han sumado más de 200 asociaciones, colectivos y organizaciones políticas. Una jornada que, a pesar de que las direcciones de UGT y CCOO se opusieran a la convocatoria, acabó con miles de personas en las calles exigiendo la dimisión de Mazón y que hiciera frente a responsabilidades penales por sus actos.

Lo que está dado tanta fuerza a la clase trabajadora valenciana es el hecho de que sus movilizaciones se han sostenido en el tiempo, que no se han detenido con el “me voy pero me quedo” de Mazón, que están manteniendo sus manifestaciones mensuales, que saldrán a la calle este 29 de noviembre para exigir que el President en funciones entregue su acta de diputado para que deje de estar aforado y pueda ser imputado.

Hay que acabar con la impunidad de la patronal y los políticos a su servicio

Sin Mazón no terminan las políticas responsables que hacen que se construyan casas en zonas inundables o que se prioricen los beneficios de unos pocos ricachones que acaparan todas las riquezas frente a la vida de los y las trabajadoras. No obstante, su dimisión es una victoria. Y lo es porque ha sido fruto de la lucha, de las movilizaciones en las calles y de las huelgas.

Pero la movilización debe mantenerse porque no basta con la dimisión de Mazón, hay que seguir luchando hasta acabar con la impunidad con la que actúa esta gente. Es imprescindible seguir presionando para exigir responsabilidades penales, por supuesto a Mazón pero también a todos los empresarios que presionaron a los y las trabajadoras para que fueran y no dejaran sus puestos de trabajo, teniendo que elegir entre jugarse la vida y las amenazas de perder el sustento de sus familias. No olvidamos las imágenes de los camiones de Mercadona (a pesar de que los medios taparan su logo) en medio de las riadas y la actitud chulesca y provocadora de Juan Roig días después cuando le afearon su forma de actuar.

Como tampoco olvidamos que el gobierno PSOE – SUMAR, que ya tenía sobre la mesa las previsiones de alerta de la AEMET al menos 5 días antes, decidió no decretar ninguna medida de emergencia. Yolanda Díaz, ministra de Trabajo, tenía en su mano evitar que miles de trabajadores/as acudieran a sus centros de trabajo, al igual que la responsable de Educación, Pilar Alegría, podía haber decretado la suspensión de las clases. En definitiva, prefirieron no detener la actividad económica para no tener que enfrentarse con la patronal.

No podemos, por lo tanto, esperar una solución real si cambiara el pelaje del gobierno valenciano en las futuras elecciones. Para enfrentar los problemas de manera efectiva es imprescindible crear un programa de urgencia social que destine los fondos necesarios para las familias trabajadoras afectadas, un plan urbanístico fuera de la lógica de mercado y medidas reales para combatir el cambio climático. Un programa que permitirá ensanchar los límites y objetivos de las movilizaciones ya existentes, que deben ser reforzadas y ampliadas mediante una política unitaria por parte de las organizaciones políticas y los sectores sociales y sindicales que se enfrentan a las políticas responsables de catástrofes como la DANA, en las calles y en los centros de trabajo y estudio, que no creen en los atajos institucionales y que confían en la autoorganización y en los métodos de lucha de los y las trabajadoras y la juventud.