50 AÑOS DESPUÉS DE LA MUERTE DEL DICTADOR…

Este 20 de noviembre se cumplirán 50 años de la muerte del dictador fascista Francisco Franco y el inicio del periodo conocido como la Transición. En enero, Pedro Sánchez hizo las siguientes declaraciones en el primero de los actos conmemorativos organizado por el gobierno PSOE-Sumar: “hay que poner en valor la gran transformación vivida en este medio siglo de democracia”. Sin embargo, si analizamos en qué ha consistido realmente esta “gran transformación” descubriremos lo siguiente:

– Que 50 años después de la muerte del dictador, seguimos inmersos en una monarquía nombrada por Franco. No es de extrañar, entonces, que el Rey Emérito admita en sus recientes memorias la simpatía que le tenía al dictador asesino asegurando que le respetaba enormemente, apreciaba su inteligencia y su sentido político e insistiendo en que nunca dejó que nadie le criticara delante suya.

– Que 50 años después de la muerte del dictador, no ha habido ninguna depuración. Los que entonces estaban al frente de la policía, del ejército, de la justicia o de los medios de comunicación nunca dejaron de estarlo. Al igual que los que se enriquecieron gracias a la dictadura siguen siendo, a día de hoy, los sectores más influyentes y los que detienen las mayores riquezas del Estado Español.

– Que 50 años después de la muerte del dictador, el Estado español sigue siendo un Estado que niega el derecho a decidir de los pueblos. Por supuesto que ya no se prohíbe hablar catalán, gallego o euskera. Solo faltaría. Sin embargo, esos pueblos siguen sin poder decidir en referéndum su futuro y cuando políticamente lo intentan, la represión del Estado responde con toda su crudeza. En ese sentido, el Estado Español sigue siendo 50 años después una “cárcel de pueblos”.

– Que 50 años después de la muerte del dictador, mantenemos la misma Constitución que sólo evoluciona para establecer que el pago de la deuda debe tener prioridad absoluta sobre cualquier otro gasto social y dejando, sin embargo, en papel mojado derechos fundamentales como el derecho al empleo o a la vivienda.

– Que 50 años después de la muerte del dictador, la izquierda institucional que entonces aprobó en 1977 la ley del punto final garantizando total impunidad a los verdugos franquistas e impidiendo en la práctica que se puedan juzgar sus crímenes, es la misma que hoy aplica políticas antisociales que no permiten que los salarios aumenten al mismo nivel que el coste de la vida, que mantienen la edad de jubilación a los 67 años, que no revierten la privatización de los servicios públicos o que aprueban leyes de la vivienda que no reducen drásticamente el precio de los alquileres. Esa izquierda política y sindical de ayer y de hoy es la misma. Una izquierda que no se enfrenta a los intereses de los capitalistas y que al no responder a las necesidades de la clase trabajadora y de la juventud acaba reforzando a la extrema derecha.

¡Qué gran transformación se ha llevado a cabo! Y por si todo esto fuese poco, hasta las guerras y los genocidios vuelven con más fuerza que nunca motivados por intereses económicos que nada tienen que ver con los intereses de los y las trabajadoras. Basta de políticas de rearmes y de escaladas bélicas que nos acercan cada vez más a una guerra general.

50 años después de la muerte de Franco cabe recordar lo que fue la dictadura fascista para no volver nunca a esa situación. Para eso hace falta construir y reforzar a una izquierda revolucionaria que señale a los verdaderos culpables de las crisis económicas, de las guerras, de la explotación, del cambio climático y del ascenso del fascismo si en algún momento fuese necesario. Y esos responsables son los capitalistas es decir todos aquellas empresas que hace 50 años se enriquecieron y que siguen haciéndolo hoy representada en el IBEX 35. Hay resistencias y luchas.

La clase trabajadora y la juventud seguimos movilizados/as tal y como se pudo ver en EEUU el 19 de octubre, con siete millones de manifestantes marchando para expresar su rechazo a un gobierno que ataca a los pobres para enriquecer a los ricos. Como tampoco lo ha dicho una juventud que mientras en el Estado español se enfrenta al agitador fascista Vito Quiles en las universidades, los y las jóvenes de Madagascar han hecho caer al gobierno a pesar de la represión. En Perú, la movilización social derrocó a la presidenta. En Marruecos, la juventud impuso, pese a la represión, medidas en salud y educación. En Nepal, el gobierno corrupto fue literalmente barrido, con los jóvenes incendiando todos los símbolos del régimen.

50 años después de la muerte del dictador aquí seguimos, frente a la extrema derecha y a la ofensiva imperialista seguiremos organizándonos políticamente para que nuestras huelgas, nuestras movilizaciones y nuestras revueltas puedan converger para tener la fuerza necesaria para librarnos del capitalismo.