En este dossier exponemos cómo el gobierno de PSOE y Sumar aceptan y aplican, como los demás gobiernos europeos, las mismas políticas militaristas de la UE y la OTAN. Además señalaremos el cinismo de este gobierno, que niega que este aumento del gasto militar tenga consecuencias para la clase trabajadora y la juventud, aún cuando 1 de cada 4 euros vaya a parar a Defensa.
A finales de septiembre, el diario El País informaba que una lluvia de millones para el sector de Defensa en el E. Español ya está llegando, liberando los ministerios de Industria y Turismo 7.333,85 millones de euros en forma de préstamos al 0% de interés para la industria militar del país. Así se ponen en marcha 13 de los 31 Programas Especiales de Modernización (PEM), a través de los cuales el gobierno Sánchez-Díaz quiere canalizar buena parte del aumento del gasto militar prometido en abril. El resto saldrán en el mes de octubre.
El mayor paquete liberado hasta ahora ha ido a parar a Airbus, que esta semana ha visto cómo el consejo de ministros aprobaba un Real Decreto en el que daba luz verde a la prefinanciación de 3.680 millones, correspondientes a 6 PEM. Indra compartirá con Airbus el “Sistema integral aéreo de última generación”. Navantia, con un megapréstamo de 2.292 millones de euros hasta 2031 para 5 PEM, tiene el mayor de ellos, denominado “Nuevas tecnologías aplicadas en plataformas marítimas, con una prefinanciación de 1.280 millones, para la modernización de las fragatas F-100. Podríamos citar de forma más pormenorizada adónde van a parar estos millones en los PEM, pero basten estas ilustrativas cifras.
Es el último episodio informativo de los presupuestos de guerra (no aprobados “de facto”) por el gobierno progresista, que se enmendó a sí mismo cuando el pasado 10 de junio anunció un acuerdo para elevar el presupuesto del ministerio de Defensa en 15.635 millones de euros para avanzar en los compromisos adquiridos con la OTAN. En concreto, se trataba de un acuerdo que no ha tenido que ser votado, como le exigió en su momento Podemos. El ejecutivo llevaba varios meses deshojando la margarita parlamentaria, acudiendo a diferentes tipos de modificaciones presupuestarias para elevar el gasto en militar y sin necesidad de pasar por el Congreso, donde no cuenta con la mayoría suficiente para desplegar estos recursos.
Los ministerios de Industria y de Defensa habían recibido hasta abril, cuando Pedro Sánchez anunció su compromiso de alcanzar el 2% del PIB, una avanzadilla de 10.000 millones de euros adicionales sobre la prórroga de las cuentas del año 2023. Estas modificaciones y aumentos ya los denunció la legislatura anterior, cuando los de Ione Belarra los apoyaba, el Centre Delàs d’Estudis per la Pau. El gobierno cuenta con margen de discrecionalidad gracias a una excepcionalidad incorporada a los presupuestos durante los años de la pandemia, que permite realizar importantes modificaciones de créditos sin necesidad de norma con rango de ley. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) lamentó que esta política fiscal conlleva una importante opacidad y apenas cuentan con explicación.
“Si quieres la paz, prepara la guerra”
“Todos estos avances demuestran que Europa ha empezado a comprender la urgencia y la magnitud del reto que tenemos por delante. Pero queda mucho por hacer. Y tenemos que movernos rápido. Puede que la amenaza de guerra no sea inminente, pero no es imposible. No hay que exagerar los riesgos de guerra, pero hay que prepararse para ellos. Y eso empieza por la urgente necesidad de reconstruir, reponer y modernizar las fuerzas armadas de los Estados miembros. Al hacerlo, Europa debe esforzarse por desarrollar y fabricar la próxima generación de capacidades operativas ganadoras de batallas y garantizar la cantidad suficiente de material y de la superioridad tecnológica que podamos necesitar en el futuro. Esto significa impulsar nuestra capacidad industrial de defensa en los próximos 5 años”.
Este discurso de 2024 de la presidenta de Ursula Von der Leyen, prometiendo la paz si nos preparamos para la guerra, o el entusiasmo inversor de la exministra Nadia Calviño, apoyando con los cientos de millones del Banco Europeo de Inversiones la carrera armamentística en la que somos peones de su ejército de reserva en el tablero inter-imperialista, consolidan un estado permanente de escalada belicista al que se han apuntado Sánchez y Díaz. Porque PSOE-Sumar dieron así un salto olímpico esta primavera, hacienda añicos la narrativa de izquierdas, instalados sin cuestionamiento en una progresiva escalada militarista desde 2020, ahora con la pomposa denominación de “Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa”.
Para Pedro Sánchez es, como dijo en abril antes de reunirse con los grupos parlamentarios, de «un compromiso por la tecnología y la industria de nuestro país», añadiendo que es el momento de que las pequeñas y medianas empresas, junto a las grandes corporaciones vinculadas con la industria de la defensa «den un paso al frente» para dar ese salto, poniendo de ejemplo ejemplo “la transición energética que acometió España y que está sembrando de oportunidades a nuestro territorio”. En un mitin semanas después echó mano del patriotismo frente a Trump: “Si somos una de las principales potencias económicas, defiendo que España debe defender a Europa para que Europa pueda defenderse a sí misma”.
La apuesta firme por el rearme del E. Español y la escalada atlantista pone en bandeja 10.471 millones de euros del presupuesto público, adoptando por completo el régimen de guerra en que está instalada la Comisión Europea, hasta los 33.123 millones desde el año 2026 hasta 2037, excusándose en la “autonomía estratégica” de una UE que busca hacer frente al abandono de EEUU. En efecto la Alianza Atlántica felicitó al buen alumno español por haber superado el 2% y señaló que es uno de los países que más ha aumentado su gasto, creciendo en un 43,11% respecto al año anterior.
Lo que no esperaba el gobierno PSOE-Sumar es que Mark Rutte exigiría más sacrificios en el altar de la industria armamentística: que en la cumbre de La Haya de junio la OTAN elevara el compromiso hasta el 5% del PIB de cada uno de los estados miembros, un porcentaje que exige un mínimo de inversión del 3,5% en gasto estricto en armamento y el resto en inversión complementaria. Esta division facilitó la aceptación del 5% porque en el 1,5% de los gastos de seguridad se pueden incluir partidas que cuentan con asignaciones presupuestarias distintas de los ministerios de Defensa y el nivel de ambición en defensa se reducía al 3,5%.
A la diversificación del objetivo siguió el debate sobre los plazos y el cumplimiento, que fue decantando hacia la flexibilidad y sólo el E.Español se opuso pública y formalmente entre los 32 aliados a asumir el 5%, aunque nunca vetó su aprobación. Sánchez insistió en que nuestro país cumpliría los objetivos de capacidades militares destinando solo el 2,1% del PIB en lugar del porcentaje fijado. A pesar de los buenos juegos de presdigitador vendiendo a la opinión pública y sus socios que su firma no estaba estampada, sus colegas le contradijeron: el primer ministro belga ironizó diciendo que sería “un genio” si pudiera hacerlo y la Giorgia Meloni, afirmó que “España ha firmado exactamente el mismo documento que Italia”.
Esta enorme cantidad de dinero podría ser mayor si el crecimiento de la economía española siguiera al ritmo actual, algo que por el momento no se descarta, ya que en el 2º trimestre del presente año avanzó un 0,8% respecto al anterior y un 3,1% sobre el mismo periodo de 2024. El gasto en armamento debería reflejarse en los presupuestos año a año, pero eso no suele suceder. La debilidad y volatilidad parlamentaria actual es tal que PSOE-Sumar podrían presentar unos presupuestos expansivos para 2026 sabiendo que no saldrán adelante y así esconder los recortes en los prorrogados por la vía de las transferencias de crédito.
Para el Centre Delàs de d’Estudis per la Pau, si el gasto militar ya era excesivo con PSOE-UP, con este nuevo aumento de manos de la OTAN se convierte en un “crimen de lesa humanidad” y- las matemáticas no engañan- fraudulento: el gasto militar real ya habría superado el 2% con los presupuestos para el año 2023 y según lo previsto para este año en curso, se situará respecto al 2,48%. A esto se sumarían las inversiones comprometidas en programas de armamento.
El juego trilero de negar recortes en servicios públicos
A pesar de que el pasado marzo Pedro Sánchez aseguró que “no se va a tocar ni un céntimo de euro de la inversión destinada al estado de bienestar” y Yolanda Díaz dijo confiar en su palabra, el aumento en gasto en Defensa empezó a ser detraído del plan de inversión de los Fondos Next Generation EU e impone recortes (o reajustes, en la terminología preferida por Sumar) en otras partidas y muchos recursos no se podrán destinar a la economía productiva a través del resto de ministerios de carácter civil. Oxfam Intermón señaló para oprobio del gobierno que se va a destinar 8 veces más a Defensa que a la cooperación internacional.
Por la izquierda institucional, por mucho que Antonio Maíllo haya repetido que “IU no va a pasar por el aumento del gasto militar ni del 2% ni del 5%”, la posición de Sumar en boca de Yolanda Díaz es “la defensa a ultranza de un modelo de política de Defensa europeo y no va de subir o bajar el presupuesto militar, sino de reordenar la política militar europea, hacer balance de lo que tiene nuestro país y qué política en el siglo XXI necesita España en el marco de la UE”. En el arte de hablar y no decir nada de contenido en mucho continente, la fuerza mayoritaria del gobierno le toma la palabra y va a reordenar las partidas presupuestarias. Veamos cómo uno de cada 4 euros de lo presupuestado irá a Defensa:
Moncloa ya había adelantado antes de la cumbre de la OTAN que el dinero para potenciar el gasto militar y de seguridad saldría principalmente de otras partidas presupuestarias. Aun así, el ritmo de la recaudación permite que la mayor parte de los ministerios también tengan un presupuesto superior al de la prórroga. Los 3 ministerios que más pierden en todas estas reasignaciones son Hacienda, Educación y Ciencia. El primero lo sufre por la reducción del Fondo de Liquidez Autonómico FLA: a medida que las comunidades reducen el déficit público y acceden a los mercados, necesitan menos asistencia financiera del Estado.
Por su parte, Educación ya ha perdido casi 1.000 millones respecto a la prórroga presupuestaria. El principal motivo es la finalización de algunos programas financiados con cargo a los fondos europeos. La mayor parte del recorte se centra en programas de Formación Profesional para trabajadores. Por ejemplo, se pierden casi 450 millones del plan para mejorar su empleabilidad, 200 millones del plan para la innovación e internacionalización de la FP y también se acaban los casi 140 millones dedicados a la inversión en creación de nuevas plazas de Educación Infantil. Ciencia es el 3º que más recursos pierde y se queda sin 208 millones menos de los que recibía con la prórroga presupuestaria. Otro ministerio también sufre, como el de Transición Ecológica, pero se les compensa con nuevos recursos.
Para hacernos una idea, el gasto militar previsto del E. Español implica 2.900 millones de euros menos del total de gasto educativo estatal y las comunidades autónomas juntos, y 2 puntos menos de PIB del total de gasto sanitario público existente, un tercio del total de prestaciones sociales que destina el Estado a las diversas situaciones de prevención con las que cuenta la cartera de previsión pública, y más de 6 veces el gasto público en políticas contra el cambio climático, en este caso incluyendo las ayudas europeas. Basten estas cifras últimas para señalar adónde, a qué matadero, nos lleva este gobierno a la clase trabajadora.