En esta ocasión entrevistamos a Eric «Tano» Simonetti, militante de la Organización Socialista de los/as Trabajadores/as. La OST es un agrupamiento socialista argentino, nacido en 2024, formado por trabajadores/as y estudiantes que luchan contra la explotación, la opresión y la extrema derecha.
¿Cómo analiza la OST la situación actual de Argentina bajo el gobierno de Milei y sus políticas de extrema derecha, y qué balance hace de los últimos resultados en la Provincia de Buenos Aires, especialmente ante la caída de sus votos, y cuáles deberían ser los próximos pasos para enfrentarlo?
Milei asumió en diciembre de 2023 y desde entonces desató una fuerte ofensiva reaccionaria y de ajuste contra todo tipo de derechos sociales de los trabajadores como salarios, educación, jubilaciones, además de reprimir las protestas, como no veíamos desde hacía décadas. Es lo que exigía la burguesía desde hace años, pero la fuerte resistencia de las y los trabajadores lo venía impidiendo. La cuestión ahora es que, tras casi dos años de gobierno, amplios sectores sociales vieron que Milei sólo trajo más sufrimiento para las amplias mayorías sociales y por eso en las elecciones de la Provincia de Buenos, donde vive más del 40% de la población de todo el país, Milei perdió por mucha cantidad de votos. Los mismos trabajadores y jóvenes que le dieron el voto en el 2023 con la ilusión de un cambio económico, ahora le dieron la espalda y directamente no fueron a votar. Eso generó que se derrumbe la participación electoral y terminé ganando el peronismo.
Esta paliza electoral dejó a un gobierno muy golpeado y desató una crisis política fuertísima que está generando una crisis económica de los mercados financieros de extrema gravedad. Los mercados internacionales ven que el gobierno pierde apoyo social de manera acelerada y temen que eso lo lleve a una fuerte derrota electoral en las elecciones nacionales legislativas del 26 de octubre. Existe una verdadera preocupación en los sectores del poder económico y político de que Milei pierda el control de la economía y que eso empuje al movimiento de masas a salir a las calles. Algo que se ha vuelto una posibilidad real de la situación política de crisis y como corriente política revolucionaria alentamos, porque en momentos así es crucial que intervengan con sus propias fuerzas los trabajadores para que la crisis no la paguemos con más ajustes sino imponer un programa a favor de nuestra clase.
¿Qué participación tuvo la izquierda en estas elecciones y cómo ha respondido la población a estas candidaturas?
En Argentina existe desde el 2011 el Frente de Izquierda, que se viene presentando a elecciones desde entonces. Se trata de un frente que lo componen el PO, el MST, IS y el PTS y que ha logrado obtener algunos diputados nacionales y provinciales. Sin embargo, sus integrantes lo han limitado a ser sólo un frente electoral de los partidos y eso le ha provocado un estancamiento importante, tanto en el caudal electoral como en su capacidad de transformarse en una referencia política y en un polo de organización abierto a miles de activistas, de trabajadores y jóvenes que no se sienten representados por partidos capitalistas.
Desde la OST nos reunimos con el FIT antes de las elecciones y les planteamos la necesidad de fortalecer la unidad de la izquierda sobre la base de una superación del actual y estrecho frente puramente electoral. Nuestra propuesta concreta fue que se convoquen asambleas abiertas para invitar a todo el activismo que viene luchando contra las políticas de Milei. De esa manera la izquierda podría ligarse de manera más estrecha con los ricos procesos de lucha y organización que vienen expresándose en las universidades, en los colectivos de personas con discapacidad, del movimiento de lucha de los jubilados, de los trabajadores de la salud como el Hospital Garraran, de cantidad de fábricas que vienen resistiendo los despidos de las patronales, del movimiento de mujeres y LGBT. Sin embargo, el FIT se negó a esta propuesta y realizaron una campaña electoral muy conservadora y parlamentarista, en donde el eje central fue la consigna “diputados al parlamento”, sin ningún programa político, ni contenido socialista, ni crítico del capitalismo.
Vosotros/as os presentasteis como OST por primera vez a estas elecciones: ¿qué peso le dais a participar en ellas y cuáles eran vuestras principales propuestas?
Nuestra organización la OST, se funda en diciembre de 2024 y como parte de nuestro proyecto de construcción, definimos intervenir en el proceso electoral porque son instancias que permiten a los socialistas revolucionarios amplificar la influencia de nuestras ideas, desenmascarar a los partidos políticos capitalistas y postularse ante los trabajadores como una nueva dirección política.
Como primera experiencia de participación electoral, presentamos candidatos en los municipios de La Plata, capital de la Provincia de Buenos Aires, y en Ensenada, una ciudad obrera, ya que están afincadas algunas de las fábricas más importantes como la petrolera YPF y la multinacional siderúrgica, Techint.
Nuestro planteo electoral estuvo centrado en tres ideas. En primer lugar, una fuerte denuncia política a los planes reaccionarios de Milei y a la necesidad de derrotar su plan mediante la movilización de las y los trabajadores. En segundo lugar, un planteo de que para solucionar las necesidades sociales como los salarios, la educación, la salud, la vivienda hay que afectar las ganancias de los empresarios y ricos mediante grandes impuestos. Fue un planteo que buscó contraponer la idea de Milei de que “no hay plata” y por lo tanto lo único que puede hacerse es ajustar y ajustar.
En tercer lugar, hicimos una fuerte campaña señalando la necesidad de que sólo pueden hacerse estos cambios mediante el protagonismo y movilización de las y los trabajadores, y por eso nuestras listas estuvieron integradas por trabajadores y estudiantes activistas, delegados de los lugares de trabajo, compañeras del movimiento de mujeres y LGBT.
¿Cuál es vuestra visión sobre la unidad de las fuerzas de izquierda revolucionaria y la construcción de alternativas políticas frente a la crisis del sistema actual?
La unidad de la izquierda revolucionaria es cada vez más necesaria frente a dos hechos que van de la mano: por un lado, una creciente crisis del capitalismo que está trayendo un endurecimiento de las condiciones de vida, con más recortes sociales, guerras, ataques las libertades democráticas y una agresividad imperialista en aumento como queda claro en el genocidio por parte del Estado de Israel sobre la población palestina. Es decir: hay un ataque redoblado de los capitalistas sobre el movimiento de masas que nos coloca a los socialistas la tarea de preocuparnos con más fuerzas en buscar vías para confluir en mayores grados.
Y también, decíamos antes, hay otro hecho: hay un crecimiento a nivel mundial del cuestionamiento al capitalismo y a los partidos políticos capitalistas que han traicionado de forma sucesiva los anhelos de mejora social y que viene generando una profunda crisis de representación política y una búsqueda de nuevas alternativas. Es ahí donde, desde la izquierda revolucionaria, tenemos que intervenir para volver a colocar la perspectiva histórica del socialismo, esto es, de una nueva sociedad basada en el gobierno de las y los trabajadores, sin explotación, sin opresiones de ningún tipo, sin la maquinaria destructiva de la naturaleza. Una nueva sociedad en las antípodas y superadora del capitalismo en descomposición. Se trata de una tarea que la izquierda tiene que jerarquizar: hay que volver a postular al socialismo de los trabajadores como alternativa al decadente y destructivo capitalismo que azota a la población mundial y destruye la naturaleza.
A pesar de las políticas antisociales y represivas, de las burocracias sindicales y del autoritarismo, las resistencias sociales continúan. Con la reciente política de ajuste fiscal anunciada por Milei para 2026, ¿Cuáles consideráis que son las tareas de los y las revolucionarias hoy frente a todas esas luchas en la clase obrera y la juventud?
El programa político y económico de Milei hoy está severamente dañado porque amplios sectores sociales le están dando le espalda. Sin embargo, el peronismo y los sindicatos mayoritarios que ellos dirigen, no quieren impulsar un movimiento de lucha en las calles que derrote los planes de Milei. Como partido político del orden burgués, el peronismo le teme como a la peste que la clase obrera irrumpa en la escena política con toda su fuerza. A lo suma convocan cada tanto alguna movilización para canalizar la bronca social en aumento, pero no quieren que ese malestar ponga a Milei contra las cuerdas. Quieren que todo es encarrile por la vía electoral en octubre y que el gobierno llegue a las elecciones presidenciales del 2027 y ahí ellos postularse como un recambio.
Pero los ataques de Milei son ahora y son brutales. Por eso hay que pararlo ya. No podemos seguir soportando que ataque derecho tras derecho. Mucho menos ahora que quedó claro que la mayoría de la población rechaza sus planes de ajuste. El gobierno ya carece hoy de la legitimidad que en el 2023 le dieron las urnas y por lo tanto no puede permitirse que siga aplicando sus planes de recortes y de reformas antiobreras.
Desde la OST sostenemos que hay que organizarse en cada lugar de trabajo y estudio mediante asambleas para impulsar un plan de lucha por cada reclamo social. Además, venimos exigiendo que la CGT y CTA, las dos centrales sindicales mayoritarias, dejen de lado su tregua con el gobierno, y convoquen un Plan de Lucha Nacional con paros y movilizaciones que permita que la fuerza de millones de trabajadores y jóvenes que se expresa con contundencia en las calles, derrote los planes de ajuste del gobierno. Pelear por esta perspectiva es la tarea principal y reagrupar a la vanguardia que lucha junto a la izquierda revolucionaria es crucial para empujar en esa perspectiva.