DESPUÉS DE LA VUELTA: HAY QUE SEGUIR PRESIONANDO A LOS SIONISTAS

La Vuelta ha terminado. Durante semanas, miles de personas se han movilizado en numerosas ciudades para boicotear una carrera cuyos organizadores han permitido la participación del equipo israelí abiertamente sionista: Israel- Premier Tech.

Porque no hay dudas. Basta con ver el currículum del dueño del equipo ciclista. Sylvan Adams, es, además de multimillonario, Presidente del Consejo Judío Mundial y amigo personal de Netanyahou con el que ha coincidido en varios actos públicos. Ha llegado a defender públicamente “las operaciones estratégicas” de Israel en Gaza, Líbano y Siria afirmando, al mismo tiempo, que “no se avergüenza” de que lo acusen de ser sionista y que se siente, atención al dato, “orgulloso de serlo”. Su función consiste en organizar grandes eventos en Israel para proyectar una imagen positiva y de normalidad a pesar del genocidio y del apartheid. Así pues, entre sus mayores “logros” está conseguir que la salida del Giro 2018 (carrera ciclista de Italia) se celebrase en Jerusalén y contara con tres etapas en el país hebreo, la participación de Madonna en la final de Eurovisión 2019 en Tel Aviv pagando un millón de euros de su bolsillo y la celebración de la supercopa de Francia 2022 también en dicha ciudad.

Con este haber, no es de extrañar que miles de trabajadores/as y jóvenes se lanzaran a las calles para protestar e interrumpir las etapas de la Vuelta exigiendo la expulsión del equipo sionista cuyo dueño blanquea abiertamente este genocidio.

Voces miserables en apoyo al sionismo

Sin embargo, son muchas las voces miserables que han puesto el grito en el cielo al ver que algunas etapas no podían finalizar a causa de dichas protestas. Todo ha valido para tratar de maquillar la realidad y de desviar la atención de lo realmente importante. Periodistas y antiguos ciclistas han hablado de actos violentos por unas cuantas vallas en el suelo mientras dirigentes políticos del PP, entre las que se encuentra Díaz Ayuso, hablaban directamente de terrorismo callejero. Todo un ejercicio de cinismo para aquellos mismos que defendieron a capa y espada la expulsión de los equipos rusos de todas las competiciones deportivas y que son incapaces, ahora, de pronunciar la palabra genocidio.

Pero por mucho que se empeñen, no están logrando engañar a nadie. Según una encuesta publicada en julio, el 82% de los y las españolas califican de genocidio la actuación de Israel en Gaza. Un 20% más que hace un año. No es de extrañar, por tanto, que más de 100 000 manifestantes salieran a la calle en Madrid para impedir el normal desarrollo de la última etapa ciclista.

Un nuevo impulso en las movilizaciones contra el genocidio

Las manifestaciones realizadas durante la Vuelta en verano han generado un nuevo impulso en la lucha contra el genocidio. Las movilizaciones a nivel estatal, el pasado 18 de septiembre, la huelga estudiantil el próximo día 2 de octubre así como la jornada prevista para el 4 de octubre así lo demuestran.

Esas movilizaciones están siendo muy masivas. Es fundamental que sigan siéndolo cada vez más para seguir presionando a nuestros propios gobiernos y conseguir cortar cualquier tipo de relación económica y diplomática con Israel. Israel es un Estado dependiente económica y militarmente. En ese sentido, nuestros gobiernos son cómplices de los crímenes perpetrados por el gobierno de Netanyahou ya que durante dos años no han dejado de comerciar con éste. Las medidas tibias emprendidas por la UE o por el Gobierno de España son fruto de esas manifestaciones de masas. Unas movilizaciones que están dando confianza a muchos sectores que ya hablan de pararlo todo en el caso de que el Gobierno sionista ataque la Flotilla embarcada desde hace semanas por el mar mediterráneo para romper el bloqueo con Gaza.

La reciente huelga general en Italia, con movilizaciones masivas en hasta 80 ciudades, o las movilizaciones convocadas en los centros de trabajo para el próximo 15 de octubre en el Estado Español muestran el camino a seguir para hacer efectiva la solidaridad internacionalista de los/as trabajadoras y de la juventud con la causa palestina.