Traducción de Tomás Martínez para IZAR de un artículo del NPA-Révolutionnaires
Bayrou quiere imponer un presupuesto de guerra social de una violencia sin precedentes: la revocación de 2 días festivos, la monetización de la 5ª semana de vacaciones pagadas, recortes drásticos a los ya desvencijados presupuestos públicos, el endurecimiento del seguro de desempleo, la eliminación del reembolso de medicamentos, una nueva «ley del mercado laboral» en preparación…
Sus 41.000 millones en supuestos «ahorros» deben compararse con los 211.000 millones de ayudas públicas pagadas a los empresarios el año pasado, según un reciente informe del Senado, cantidad pagada a los grandes grupos capitalistas en subsidios, exenciones fiscales y exenciones de cotizaciones a la Seguridad Social, sin compensación alguna, que se suman a las lagunas fiscales para los hogares más ricos. Una razón más para decir que no tenemos nada que pagar a estos parásitos que se enriquecen cada día explotándonos cada vez más. Todos aquellos, incluida la extrema derecha, que utilizan el falso pretexto de la deuda para apretar aún más las tuercas, son declarados enemigos de clase y deben ser tratados como tales.
Por eso, la iniciativa de convocar una jornada de movilización el 10 de septiembre es bienvenida. Lanzada en redes sociales, en medio de cierta confusión sobre los objetivos y las formas de lucha, ha cobrado impulso y ahora se difunde en los medios. Las organizaciones sindicales de base han optado por hacerse eco de este llamamiento organizando huelgas. Este es el camino a seguir: luchar como trabajadores golpeando a nuestros jefes en la cartera. Somos quienes trabajamos, somos quienes decidimos, ¡y no queremos este presupuesto!
Durante este tiempo, los partidos de la izquierda institucional tienen la vista puesta en las elecciones municipales y las direcciones sindicales aún no han rechazado la invitación de Bayrou a «negociar» a partir del 1 de septiembre: una forma de respaldar estos ataques inaceptables. Mientras tanto, circula una petición… ¿Quién puede creer que unos pocos clics serán la patada necesaria a este hormiguero capitalista y su cuota de ataques sociales, pero también de desastres ecológicos, guerras y genocidio?
Intentemos, dondequiera que sea, convocar huelgas y manifestaciones juntos desde el 10 de septiembre. Para que la movilización se extienda, debemos debatir los objetivos y métodos. Durante el verano se celebran asambleas locales, iniciativas de base que nos permiten preparar un movimiento que involucre al mayor número de gente posible. Es esencial que sean lo más democráticas para que el movimiento pertenezca a quienes lo construyen y no solo en barrios y pueblos, sino también en los centros de trabajo. ¡La democracia de base también se aplica a fábricas, talleres, oficinas, hospitales y correos, a pesar del descontento de los patrones!
Abajo el presupuesto de Bayrou, por la retirada de la reforma de las pensiones de 2023, la prohibición de los despidos, los aumentos salariales masivos que deben seguir el ritmo de la inflación y la contratación masiva en los servicios públicos: estos objetivos solo pueden lograrse mediante una huelga que busque conscientemente extenderse a todo el mundo laboral, involucrar a todos los estratos sociales en lucha (jubilados, desempleados, juventud), y que se esfuerce por derrocar no solo a un gobierno, sino a todo un sistema social basado en la explotación.
Todos/as a la calle y en huelga el 10 de septiembre, debatiendo estos objetivos tanto en centros de estudio, trabajo y barrios como sea posible.