La explotación de mano de obra migrante, la sequía, la concentración de la tierra en manos de grandes propietarios y un modelo agrario que solo favorece la acumulación de riqueza para la patronal agrícola son expresiones de la crisis capitalista en el campo, que se manifiesta cada día en la precariedad de sus trabajadoras, los abusos laborales y sexuales, el racismo y el negacionismo climático. Hoy entrevistamos a Ana Pinto, compañera de Jornaleras de Huelva en Lucha.
¿Quiénes sois las Jornaleras de Huelva en Lucha?
Jornaleras de Huelva en Lucha (JHL) es un colectivo de trabajadoras del campo que comenzamos nuestra lucha en 2018 a raíz de los abusos que denunciaron las compañeras marroquís −tanto laborales como sexuales−, habíamos unas cuantas ya cabreadas con lo que estaba pasando en el campo y con los abusos que sufríamos y, viendo que cada año van las cosas a peor en vez de a mejor, decidimos organizarnos, y durante todo este tiempo de 2018 hemos estado gente de un montón de países, de Rumanía, de Marruecos, compas subsaharianas, compas contratadas en origen, gente en situación administrativa irregular… Un poco de todo, que estábamos ya hartas de los abusos.
El pasado 1° de mayo, día internacional de la clase trabajadora, junto al sindicato SOA conformasteis la primera Sección Sindical conocida en el Estado Español promovida por trabajadoras temporeras marroquíes de contrato en origen. ¿Qué significa este paso en la lucha sindical del campo?
El 1 de mayo, fíjate qué bonito, somos muy románticas, aunque nos digan que no, que somos unas agitadoras y que somos muy vehementes, en el fondo somos unas románticas de la vida, y hemos creado la primera sección sindical en Huelva de un grupo de trabajadoras autoorganizadas, el 1 de mayo, fíjate. Esta sección sindical es con nuestro sindicato, que nosotras somos JHL la asociación, y ahora estamos dentro de un sindicato que se llama Sindical Obrera Andaluza (SOA), que es la herramienta con la que trabajamos y que pretendemos que sea algo nuevo, una forma nueva de sindicalismo en la que todo el mundo tenga cabida y que tenga en cuenta las nuevas circunstancias que se dan a día de hoy en los trabajos. Sobre todo en Huelva, que podamos atender a gente que “no tiene papeles”, por llamarlo así de esa manera en que se conoce vulgarmente; también que podamos atender a mujeres que van y vienen, que solo están aquí unos meses y luego están en otro país viviendo. Y que sirva también a otros colectivos que no se sienten representados por nadie como nos ha pasado también a nosotras. Hemos construido esta herramienta nueva para ejecutarla de una manera horizontal, en la que cada colectivo que estemos ahí luchemos por nuestros derechos de manera independiente y totalmente autoorganizada, y a la misma vez nos sirvamos unas a otras y construyamos siempre desde el apoyo mutuo hacia los otros colectivos que están ahí. Estamos gente del mundo social, del cooperativismo, trabajadoras sociales, académicas feministas que nos ofrecen muchas herramientas, de la economía social transformadora, … Un poco de todo. Este grupo sale de la plataforma que construimos también con otras compas andaluzas, que se llama “Feminismo de los sures”, y es un sindicato que está compuesto solo por mujeres actualmente y puede hacer las veces como ente feminista, que pueda cubrir esos aspectos antirracistas, … Que va mucho más allá del sindicalismo al que estamos acostumbradas, ese sindicalismo tradicional de estructura vertical, jerarquías de poder, mucho machismo,…
A este sindicato no le hemos dado mucha visibilidad todavía, solo que es nuestra herramienta con la que trabajamos, pero porque estamos aun definiendo la filosofía del sindicato y lo que queremos. Porque, por ejemplo, quienes estén trabajando en unos puestos de trabajo mejor que el campo, posiblemente paguen una cuota más alta, nosotras por ejemplo no cobramos cuota a nadie ahora mismo. Hay gente que ni siquiera, legalmente −según la legalidad española, que es racista, que es la que hay ahora mismo, aunque se base en el racismo institucional− son gente que ni siquiera se puede afiliar por esta situación administrativa irregular. Pero nosotras las atendemos igualmente, incluso ya hemos ganado un par de denuncias con otra cooperativa con la que trabajábamos de abogadas, por la que han tenido que pagar a los trabajadores, se les ha reconocido la relación laboral y les han tenido que dar permiso de trabajo y de residencia. Eso es lo que te puedo contar ahora sobre el sindicato, que todavía incluso no lo hemos lanzado oficialmente, y aunque llevamos años utilizándolo como herramienta, no tenemos aun definida una filosofía clara porque es una amalgama de muchas cosas y de mucha actualidad y aristas que tenemos hoy en día en los trabajos.
Lo que significa esto para el campo, pues fíjate, la primera sección sindical constituida por un grupo de trabajadoras autoorganizada, que somos nosotras que, nacimos en 2018 ante el abandono sindical, institucional y de todas las partes que sufríamos, que es algo que, no es por tirarnos flores, pero es histórico y que significa que la gente está perdiendo el miedo y que tenemos herramientas que estamos conociendo porque nos estamos informando, que es nuestra principal labor, informarnos y trasladar esa información a nuestras compañeras y compañeros. Y la gente se está animando a utilizarla. Que ya está bien de décadas de abusos y, no solo eso, que también hemos constituido otra sección sindical con trabajadoras marroquís, no de las que están aquí en el territorio, sino de las trabajadoras que vienen a través de la gestión de la contratación en origen, que son las que van y que vienen y que la patronal las ha utilizado desde siempre, desde hace 25 años que nació este programa de contratación en origen donde se va a coger a la gente, sobre todo a mujeres de marruecos, más pobres, para poder explotarlas y que saben que tienen muy difícil denunciar, que no entienden el idioma, que no conocen sus derechos,… Ya aquí nos cuesta entender la burocracia y poder estar informadas y haciendo la labor, y encima estas trabajadoras se han animado, hemos roto con ese estigma de que porque eres pobre parece que eres tonta, que no tienes ningún conocimiento, ni puedes formarte, ni puedes luchar. Fíjate que es curioso cómo la mayoría de las compañeras que conforman esta sección sindical de trabajadoras de contratación en origen, son analfabetas que no saben ni leer ni escribir, y te puedo garantizar que son las compañeras de las que más aprendo en este camino y en esta lucha. Tienen unas ganas, una energía, aprenden super rápido y, sobre todo, lo más importante, están dispuestas y quieren transmitir esta información de sus derechos y de cómo organizarse a otras compañeras, no solo de la empresa donde trabajan, sino de otras empresas que vienen con contrato en origen.
Para nosotras, está siendo esta campaña algo totalmente inesperado porque cuesta mucho que la gente pierda el miedo y que la gente se eche para adelante, sea del lugar que sea, y venga de donde que venga para trabajar. Porque a todo el mundo le hace falta, es lo que tiene la gente que está en el campo, que tenemos una necesidad tremenda, y ahí estamos a tope esta campaña.
Los incendios que arrasan los asentamientos chabolistas son un fenómeno habitual en la provincia de Huelva a esta altura de la temporada. ¿Qué responsabilidad tienen los distintos gobiernos y la patronal agraria en todo esto?
Por supuesto es responsabilidad tanto de la patronal del fruto rojo, porque son todos trabajadores del campo y de frutos rojos, solo hay que ir a preguntar a la gente que vive allí, que muchas veces la patronal quiere desligar este vínculo, me parece incluso ridículo que se intente desligar a la gente que vive en los asentamientos chabolistas de la industria, porque son trabajadores de la industria y eso lo sabe todo el mundo y tan solo hay que preguntarles a ellos. Y con la consecuencia, incluso, que como muchos no tienen papeles, les venden contratos de trabajo por 5000 €, lo vemos en las noticias con las estafas que se cometen con estos trabajadores, y es una realidad que se viene dando de hace más de 20 años. Está este documental de “La Fresa Amarga”, que se ve como ya en el año 2000, trabajadores de marruecos y subsaharianos se organizaron, hicieron varias protestas y marchas hacia las administraciones de Huelva para que les dieran trabajo, se encerraron en la Universidad Pablo de Olavide (UPO, Sevilla), hicieron una gran protesta y ahí les vendió todo el mundo y muchos acabaron deportados. Y casualmente ahí dejaron de traer a hombres y decidieron traer solo a mujeres de contratación en origen que tengan hijos a su cargo, y de zonas rurales. Esos son los requisitos para poder venir. Por supuesto que la responsabilidad también es de los diferentes Gobiernos, tanto locales, como autonómicos, como estatales. Ahí se pasan la pelota de unos a otros. Ahora tenemos el plan del MITECO, más de 6 millones de euros dentro del plan Doñana, donde se pretende acabar con los regadíos y pozos ilegales, y también, como muchas de estas personas malviven en asentamientos chabolistas dentro del mismo parque natural de Doñana, se decidió que era también primordial erradicar el chabolismo y ofrecer alternativas habitacionales a las personas que viven ahí. Pues ha habido otro incendio, y otro, y otro, y no sabemos cuántos más van a haber. Y no sabemos de qué manera se va a emplear ese dinero, no sabemos si se va a hacer lo mismo de siempre de darle ese dinero a las ONG, fomentar el “ONGismo” para que hagan labores de caridad pero que al final la gente acaba malviviendo de esa manera. Entonces, a ver en qué acaba todo con este plan, pero por ahora no sabemos nada de ese dinero. Igual que pasó en pandemia con los dos o tres millones de euros que la Junta de Andalucía puso a disposición para erradicar el chabolismo, y no sabemos qué ha ocurrido con ese dinero público que es de todas y de todos.
Esto es un problema que debería estar ya más que solucionado, porque han pasado más de veinte años, pero no interesa porque le viene bien a mucha gente tener ahí esa reserva de mano de obra barata sin papeles que pueden explotar de sol a sol, y a la misma vez, a la gente de aquí que sí tenemos papeles, nos dicen que, si no te aguantas con esto, te largas porque tengo ahí a 3000 personas que lo van a hacer por la mitad de dinero que tú. Y eso me lo han dicho a mí, en mi propia cara algunos jefes, en los 16 años que me he llevado trabajando en el campo. Por eso, pensamos que la #RegularizaciónYa de todas y todos los compas migrantes, debe ser una prioridad fundamental para toda la clase trabajadora para que estemos todos en igualdad de condiciones. Para que no aprovechen esa desventaja para explotarnos a ambas partes y echarnos a pelear a ambas partes, que es otra de las prioridades que tenemos: combatir los discursos de odio que se crean y el racismo que abunda, sobre todo en los pueblos freseros contra nuestras compañeras y compañeros migrantes.
Ante las falsas promesas por parte de la izquierda institucional y las grandes burocracias sindicales sobre el cumplimiento de convenios y sobre alternativa habitacional, ¿Cómo pensáis que hay que enfrentar a la patronal agraria y defender los derechos de las trabajadoras?
Enfrentar a la patronal como hemos hecho: perder el miedo, informarnos, formarnos todo el rato, conocer las herramientas que existen y que se pueden usar y que funcionan, como estamos viendo, y usarlas. Y la propia autoorganización y el empoderamiento de las jornaleras. Que todo el trabajo que estamos haciendo, lo que queremos es que repercuta en la autoorganización de nuestras compas. Que, no estamos aquí para salvar a nadie, para eso ya están los sindicatos al uso de toda la vida y nosotras no queremos ser eso, queremos que estos conocimientos se transmitan, que la gente tome conciencia y conozca sus derechos y estas herramientas y las utilicen y se organicen por empresas, como estamos empezando a hacer este año.
Y, sobre todo, la denuncia pública, que es lo que más nos funciona, más que la inspección de trabajo que estamos hartas de denunciar a las mismas empresas una y otra vez. Y casualmente los inspectores no ven nada más que las demandas laborales judiciales donde, a día de hoy, los despidos en España a pesar de esa reforma laboral son muy baratos, y la ley está hecha para el que explota y para el rico, esto está más que claro. Y ver también cómo funciona este sistema judicial patriarcal: a nuestras compañeras marroquís muchas veces las acompañamos en el proceso de denuncia de abuso sexual, y en todas las sentencias indican que las trabajadoras tienen intereses puros de seguir en el país y conseguir los papeles. Ante todo este sistema perverso, lo que mejor funciona a día de hoy que la empresa quiere marketing, greenwashing y buena publicidad, sabiendo que el consumidor tiene la ultima palabra y no quieren fallarle a sus consumidores, la denuncia pública es fundamental. Te hablo de denuncia pública a la patronal y a las empresas que explotan. Denuncia pública a los medios de comunicación de la provincia y del Estado que están a favor de la patronal e incluso les lava la cara, y que cuando sacamos denuncias a empresas concretas, salen dándole premios y diciendo la buena labor que hace la patronal y los beneficios que nos dan a todos. También la denuncia pública para hacer incidencia política, contra las instituciones, las administraciones y los gobiernos de turno que también ayudan a lavar la cara a la patronal y que son cómplices de todos los abusos. Y a los sindicatos que no hacen nada, Incluso hemos conseguido que CCOO haga su trabajo, ayer mismo me encontré con una noticia de que han denunciado públicamente los abusos que se dan con las compañeras contratadas en origen. También hemos tendido la mano públicamente a CCOO, porque a final de año cumple el convenio y se tiene que empezar a negociar de nuevo, a ver si de una vez por fin se negocia un convenio en condiciones y que nos dejen participar en las negociaciones, al menos que los sindicatos que van a estar en la mesa que recojan nuestras reivindicaciones, nos escuchen y las lleven ahí. A meterle caña aquí a todo el mundo, porque no es una cosa que dependa de una sola organización o un solo factor, sino que todo el mundo tiene que poner de su parte para mejorar las condiciones laborales y que lo único que estamos pidiendo son derechos y trabajar en condiciones en el campo. Porque como demostró la pandemia, las trabajadoras del campo son fundamentales para ofrecer esos alimentos que llegan a las neveras, a los supermercados y a los platos de la gente para que podamos comer.