Traducción de IZAR de un artículo realizado por el medio digital «blast».
Cinco sindicalistas de La Poste tuvieron juicio el pasado 12 de junio. Les pedían 5 años de cárcel. El fiscal ha pedido, al final, trabajos de interés general y multas. Un procedimiento jurídico antiguo de más de 10 años: son acusados de violencias y de violación de domicilio durante unas ocupaciones del hall de la sede La Poste en 2014. Denuncian el ensañamiento de La Poste, y un acoso generalizado hacia los y las sindicalistas demasiado combativas, como métodos brutales que van hasta la propagación de rumores de conspiración con el terrorismo.
« Lo que me recriminan, es mi actividad sindical ». Aunque vaya presumiblemente a escapar de la cárcel – al igual que con sus otros 4 compañeros/as, el fiscal sólo pidió en su contra trabajos de interés general -, Gaël Quirante no esconde su rabia. Es militante de SUD PTT se ha convertido a lo largo de los años en la bestia negra de su ex jefe, La Poste, el cual ha multiplicado los procedimientos legales en su contra. « La dirección está dispuesta a llegar muy lejos para reprimir a todo tipo de sindicalismo combativo », resume Gaël. Meticuloso y preciso, explica a quién quiere escucharlo un relato extenso y detallado de sus encontronazos con su jerarquía, una maraña de procedimientos, sanciones y recursos tan compleja que hasta el oyente más atento tendrá dificultades para no perderse.
Tal y como viene resumido en un informe de la inspección del trabajo del 12 de diciembre de 2017, Gaël Quirante acumula, en 14 años de actividad profesional en La Poste – fue contratado en 2003 -, 264 días de suspensión de empleo y sueldo y 10 entrevistas de despido. Despidos que siempre fueron rechazados por la inspección del trabajo, del que se necesita una opinión favorable para despedir a un delegado sindical.
Sólo contabilizando el año 2016, Quirante ha tenido que hacer frente a dos sanciones y tres suspensiones de empleo y sueldo. Siempre le reprochan lo mismo y siempre tiene que ver con su actividad sindical: intrusión en sedes, intervenciones inoportunas en los centros de trabajo, no respeto de las reglas de seguridad. « La empresa ha ejercido presiones discriminatorias con respecto al señor Quirante ejerciendo presiones sobre otros agentes con el fin de establecer testimonios en su contra », añade la inspectora del trabajo, después de insistir en que « ha estado en el origen de numerosas decisiones judiciales que han permitido hacer avanzar los derechos sindicales (…) en el seno de la empresa ». « Nos hacen pagar por nuestra intransigencia, considera Gaël Quirante. Ya que nos oponemos a lo que está en el centro de la estrategia de empresa, es decir a las reestructuraciones, a las supresiones de puestos de trabajo y a una carrera por la productividad que aumenta la carga de trabajo de los y las carteras a la vez que empeora la calidad del servicio público ». En 2018, Quirante fue finalmente despedido, por unos hechos que se remontan a 2010, acusado de una ocupación con violencias de locales de La Poste. Y eso 11 años después del primer intento de despido en su contra, en 2007.
Se arriesga a 5 años de cárcel
El pasado 12 de junio, tuvo que acudir a los juzgados con otros 4 sindicalistas de su mismo sindicato por otros hechos. De nuevo por una ocupación de locales, que tienen que ver esta vez con el año 2014. Se les persigue por violación de domicilio y violencias.
« En La Poste, tienen un rencor persistente, lamenta Angélique Grosmaire, secretaria general de SUD PTT. Por unos hechos que remontan a 11 años, se podría haber imaginado uno que abandonarían las actuaciones judiciales, sobre todo que Gaël ya no es trabajador en su empresa ». Ya no es asalariado de la empresa al igual que tres de sus otros 4 compañeros acusados/as, pero Gaël Quirante sigue vinculado a La Poste. En primer lugar, el despido no es definitivo, ya que ha sido recurrido en la Corte europea de los derechos humanos. Y sobre todo, Gaël Quirante sigue acudiendo regularmente en las oficinas de la empresa. Y es que aunque no sea ya miembro del efectivo, sigue sin embargo siendo representante sindical de SUD PTT gracias a una decisión judicial del Tribunal de apelación de Versalles del 19 de enero de 2019. ¿A caso es esta situación la que explica que La Poste mantenga sus actuaciones judiciales en su contra hasta el día de hoy? Contactada por nuestro periódico, la dirección de La Poste no ha querido hacer ninguna declaración, limitándose a afirmar que no practica ningún tipo de discriminación sindical.
Los hechos recriminados a los y las sindicalistas son muy serios: La Poste los acusa de violación de domicilio profesional, de violencias y degradaciones durante una reunión, arriesgándose a 5 años de cárcel y a 75 000 euros de multa. « Lo que denominan violación de domicilio es en realidad una simple ocupación puntual de un hall de la empresa en el marco de un conflicto social tenso, para exigir a la dirección, que se mantenía sorda a nuestras reivindicaciones, el inicio de unas negociaciones », se indigna Quirante. Lo que acabó sucediendo al final: « Lo peor, es que al final, conseguimos nuestro objetivo en ese conflicto que tenía que ver con hacer indefinidos a interinos/as en el departamento de los Hauts-de-Seine, ahí dónde trabajábamos con mis otros 4 compañeros/as acusados/as. », suspira con cierta amargura. Después, eso sí, de 170 días de huelga.
Acusados/as de violencias, lo cual no confirman en ningún caso los vídeos
Los hechos se desarrollaron el 13 y 20 de febrero de 2014, en la sede nacional de La Poste. Manifestantes entran en el hall a pesar de la oposición de los vigilantes de seguridad. ¿Hubo violencias? Un peritaje de los vídeos de las acciones realizado por petición de La Poste muestra una situación tensa y algunas fricciones con los vigilantes y con la responsable de la seguridad la cual acabará denunciando a Gaël Quirante por supuestas violencias.
El experto habla de « empujones » con vigilantes, con una persona sin identificar agarrando a uno, un manifestante « provocando la caída » de otro agente de seguridad pasando por debajo de sus piernas, pero ninguna violencia física grave provocada por golpes. El notario certifica la presencia, entre los manifestantes, de Gaël Quirante y de Yann le Merrer, un sindicalista revocado de la función pública en 2020, también perseguido en este caso, pero sin mencionarlos como autores de ningun tipo de violencia. Tampoco ha constatado ningún tipo de violencia en contra de la responsable de la seguridad de La Poste.
« Al principio, fueron los vigilantes los que denunciaron, pero aparentemente han retirado sus denuncias », apunta Quirante. « En cuanto a las violencias que supuestamente habría cometido en contra de la responsable de la seguridad, nunca fueron mencionadas en la reunión previa a la petición de despido. Fue convocado el 27 de febrero por la mañana, y la denuncia fue interpuesta el mismo día, una hora después del inicio de la entrevista de despido, por ser preciso », afirma Quirante.
« Gaël es el caso más emblemático de los métodos brutales de la dirección pero son muchos nuestros representantes que padecen acoso y sanciones abusivas », lamenta Angélique Grosmaire. « Por mucho que la justicia condene regularmente a La Poste, esto no les impide volver a empezar, como si de lo que se tratase fuese de ganar por desgaste ». Blast ha censado numerosos casos de sanciones a veces totalmente surrealistas en contra de los sindicalistas, entre las que se encuentra una suspensión de empleo y sueldo por una llegada al puesto de trabajo en chanclas o por el envío de un mail a una hora demasiado tardía.
Acusado de terrorismo
Con mucha menos gracia, algunos directivos de empresa de La Poste utilizan a veces métodos particularmente desleales y miserables. En 2019, cuando un periodista de Envoyé Spécial preparaba una investigación en relación con la brutalidad de la gestión de empresas de La Poste, un directivo de esta empresa quiso ponerle sobre aviso con respecto a Gaël Quirante. Ese directivo ligado a la seguridad de La Poste dejó caer que el sindicalista estaba relacionado con las redes terroristas yihadistas de Siria. El periodista dejo constancia de ello por escrito. Contactado por Blast, el periodista, Pedro Brito Da Fonseca nos ha confirmado la infamante calumnia.
No es la primera vez que el nombre de Gaël Quirante se ve envuelto de manera calumniosa con el terrorismo. El 12 de enero de 2099, el sindicalista es convocado por la sección antiterrorista de la policía judicial. Ahí, los policías, que reconocen haberlo investigado concluyen que no corresponden al perfil de un terrorista, y le enseñan una carta anónima recibida por su servicio un mes antes, con estas palabras enigmáticas: « Printemps Haussmann, Gaël Quirante », seguidos de su dirección. La carta fue mandada desde el centro de reparto de Nanterre (en los Hauts-de-Seine, el departamento en el que trabajo Quirante) el 17 de diciembre de 2008, al día siguiente de que se produjera un aviso de bomba en las tiendas Printemps Haussmann proveniente de un misterioso « Frente revolucionario afgano ». Los artificieros descibrieron 8 bastones de dinamita. Hablando claro, se le acusa de un intento de atentado. Finalmente libre de toda sospecha, el cartero está intrigado: « espero que esto no tenga nada que ver con mi compromiso sindical ». Y es que una semana después de su paso por la comisaria general en el 36 quai des Orfèvres, Gaël Quirante fue convocado a otra reunión previa a una carta de despido. Después de otra realizada en 2007, ésta fue la segunda de una larga serie. « Prefiero creer en una coincidencia », insiste el sindicalista. La denuncia que presentó tras esa calumnia no ha tenido ningún recorrido. La que presentó La Poste hace ya más de 11 años, le conduce hoy al juzgado en el banco de los acusados. Se conocerá la sentencia el próximo día 10 de julio.