La huelga del metal de Cádiz continúa tras el intento de las direcciones de los sindicatos mayoritarios de desmovilizar a las y los trabajadores, un preacuerdo miserable entre UGT y la patronal y una fuerte presión por parte de los distintos gobiernos y las fuerzas represivas del Estado para tratar de aplastar las protestas.
Los días 18 y 19 de junio, la Bahía de Cádiz se convirtió en un verdadero escenario de combate obrero: 29.000 trabajadores y trabajadoras de la industria auxiliar y de las principales factorías, como Navantia y Airbus, detienen la producción y ocupan las calles en defensa de sus intereses de clase. Frente a la explotación salarial, las jornadas extenuantes, un convenio injusto pactado sin los trabajadores y las degradantes condiciones laborales impuestas, la clase obrera de Cádiz pasa a la ofensiva.
La huelga del metal de estos días en Cádiz continúa un ciclo de lucha reciente de la clase obrera en la Bahía contra la patronal y el Estado. Forma parte de la resistencia de los trabajadores de un sector estratégico y precarizado de la industria en todo el Estado español, que viene enfrentando despidos, precariedad, competencia impuesta entre las distintas plantillas por la adjudicación de carga de trabajo y ataques constantes a sus condiciones de vida. Desde la huelga en el sector y las movilizaciones en 2013, las protestas de 2014-2015 contra los despidos en Navantia y la industria auxiliar, la huelga general de 2018 detonada tras la muerte de dos trabajadores subcontratados, la lucha de 2020-2021 frente a los despidos y el cierre de Airbus Puerto Real, la gran huelga de 2021 que paralizó la Bahía y enfrentó la represión, hasta las recientes protestas de 2023-2024 contra el incumplimiento de los convenios y los despidos encubiertos: todas estas luchas expresan el choque directo entre los intereses de los capitalistas y los de la clase trabajadora. La huelga actual vuelve a señalar el único camino posible: la unidad, la huelga combativa y la organización obrera para imponer nuestras reivindicaciones frente a la patronal y sus gobiernos.
Desde la noche del martes, los turnos nocturnos en empresas como Dragados organizaron piquetes y, ya el miércoles 18, la Bahía de Cádiz amaneció con la producción paralizada, mientras los piquetes y barricadas señalaban el conflicto de clases en marcha. El gobierno PSOE-Sumar respondió enviando a la Policía Nacional para reprimir con pelotas de goma, cargas violentas y detenciones contra quienes defienden sus derechos laborales. Paralelamente, se producía el juicio de las 3 de Airbus, que se enfrentan a tres años y medio de prisión y 53.000 € por las protestas en 2021 contra el cierre de la planta de Puerto Real. En factorías como en la Bazán de San Fernando, los piquetes cumplieron informando y organizando, mientras en Cádiz se registraron constantes agresiones policiales, decenas de heridos y al menos nueve detenidos, en un contexto de verdadera militarización y persecución en los barrios obreros para contener a trabajadores que exigen mejoras básicas: cumplimiento efectivo de los convenios, eliminación de la contratación por debajo del mínimo legal, reconocimiento de pluses por toxicidad y recuperación salarial acorde al IPC.
Una de las medidas de presión como ha sido la retención del crucero de Carnival Cruise Line durante la huelga, demuestra el poder de los y las trabajadoras movilizadas para decidir sobre la producción. Asimismo, la presión ejercida por Navantia sobre la plantilla fija para liberar el barco, junto con los 4,5 millones que exige la naviera de indemnización, son señales claras de la precariedad y de los nuevos ataques contra la clase trabajadora en que se traducirá esto. Concretamente en Navantia −donde las trabajadoras en Cartagena también han ido a la huelga−, las condiciones de explotación son la norma en todos sus centros: salarios insuficientes, jornadas que vulneran los descansos legales, condiciones laborales precarias y una constante inestabilidad laboral impuesta por el abuso de los contratos fijos-discontinuos. Esta es la realidad de una empresa pública bajo la gestión del autodenominado “gobierno más progresista de la historia”, que al mismo tiempo que sostiene la precariedad, responde con represión policial a la respuesta obrera que sus mismas políticas provocan. Mientras la dirección de Navantia y la patronal de auxiliares celebran el negocio del rearme —con un gasto militar que solo en el Estado español alcanzará los 80.000 millones de euros anuales—, a las y los trabajadores nos mantienen pobres y sin derechos. Frente a sus beneficios manchados de sangre, la única salida es la lucha unificada: parar la producción, movilizarnos conjuntamente hasta conquistar convenios justos y extender la huelga buscando la coordinación y la intensificación de la lucha.
Tras tres días de negociaciones, anoche 22 de junio las direcciones de los sindicatos mayoritarios desconvocaron la huelga indefinida tras pactar con la patronal un preacuerdo –firmado únicamente por UGT y la patronal del metal (Femca)– que plantea la recuperación del plus tóxico en 2032 y que fija contratos para jóvenes y nuevas incorporaciones al 75 % del salario. Un preacuerdo que venden como un “convenio de futuro” pero que solo asegura una década de precariedad firmada y garantiza la paz social para la patronal. Mientras, el Gobierno despliega un importante dispositivo policial en la Bahía y las entradas de las principales factorías para contener la movilización obrera. Que la patronal y las direcciones de los sindicatos mayoritarios se sienten a negociar a espaldas de los trabajadores no sorprende a nadie: en cada huelga pasada han actuado igual, tratando de desactivar una lucha obrera que no son capaces de controlar y que temen más que a los abusos patronales. La fuerza está en la autoorganización: todo nuestro apoyo a las y los trabajadores para decidir colectivamente en asamblea y de forma coordinada cómo continuar con la huelga indefinida que, aunque UGT y CCOO desconvocan, mantiene CGT a partir de hoy lunes 23 hasta lograr un convenio digno. Esta mañana, los trabajadores de Cádiz y San Fernando han vuelto a organizar piquetes, han cortado la carretera industrial de Cádiz y han iniciado una marcha mientras se organizan asambleas en los tajos y se vuelven a calentar las protestas.
El ejemplo combativo y de clase en la Industria Auxiliar de Cádiz, donde se exigen mejoras en el convenio colectivo para todo el sector, señala el camino: hay que extender la lucha a toda Navantia y a todo el sector. En un contexto internacional alarmante y que pudiera favorecer el desánimo de las y los trabajadores, los trabajadores del metal pisan con fuerza demostrando la potencia de la lucha, de la organización obrera y del sindicalismo combativo.
¡Por la unidad en la lucha y la huelga general en todo el sector! ¡Absolución sin cargos para los 3 de Airbus y los detenidos en la huelga del metal! ¡La lucha es el único camino!