¿ES TERRORISMO TODO LO QUE NOS CUENTAN?

Resistencia, movilizaciones de masas y terrorismo… de Estado

Hace unos días, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, rechazaba una propuesta de solución al conflicto presentada por EEUU que incluía el reconocimiento de un estado palestino al considerarlo “un enorme premio al terrorismo”. Los mismos EEUU que, por cierto, volvían a vetar unos días después una nueva resolución de la ONU que pedía un “alto al fuego en la Franja de Gaza” al considerar que “no es el momento” ya que no contribuiría a un acercamiento entre el Gobierno Israelí y Hamás.

Ese mismo día, en Francia, y después de 40 años de su ejecución a manos de los nazis y de los colaboradores franceses del Gobierno de Vichy, Missak Manouchian y su esposa Melinée entraban en el Panteón. Un reconocimiento a la lucha contra la ocupación nazi que Manouchian, inmigrante comunista de origen armenio, llevó a cabo durante la segunda guerra mundial junto a otros compañeros/as del grupo FTP-MOI, también inmigrantes y comunistas. Por aquel entonces, las autoridades francesas y la ocupación nazi justificaron su fusilamiento tildándolos de “terroristas” y de “ejército del crimen” en un cartel propagandístico llamado “l’affiche rouge” pegado por todo París en más de 15 000 ejemplares. Hoy, el mismo Gobierno que homenajea a Missak y a Melinée, tildaba a miles de activistas ecologistas de eco terroristas por movilizarse en contra de los mega embalses agrícolas de Sainte-Soline.

Durante el mes de febrero de 2024, en los centros educativos de Andalucía, la Consejería de educación no ha tenido una mejor idea para celebrar el día de la paz que proponer la organización de actividades para hablar del terrorismo de ETA casi 15 años después de su desaparición y sin hacer mención, evidentemente, en el origen del conflicto político (la dictadura franquista y la negación del derecho a decidir del pueblo vasco), en el terrorismo de Estado cuyo brazo armado fueron los GAL, ni en los más de 3 400 casos de torturas perpetrados por la policía nacional y la guardia civil entre 1960 y 2014 según un informe elaborado por el Instituto Vasco de Criminología.

Una vuelta de tuerca más: la asimilación de la movilización de masas con el terrorismo

Lo que ayer se denominaba terrorismo por parte de la ocupación nazi y de los colaboracionistas franceses, hoy se sigue denominando terrorismo por parte del sionismo y de sus aliados para referirse al derecho a la resistencia de un pueblo ocupado contra su ocupante. De nuevo hoy como ayer se intenta ocultar el contexto político de ocupación y de genocidio para deslegitimar la resistencia armada de aquellos pueblos que no tienen más medios para enfrentarse al ocupante. Y cuando existe terrorismo de Estado, se corre un tupido velo favoreciendo el olvido o indultando a los pocos responsables políticos de guerra sucia que fueron condenados.

Estas últimas semanas se está dando una vuelta de tuerca más. El intento de asimilar las movilizaciones de masas del Tsunami Democràtic con terrorismo es una prueba de ello. 5 años después de esas manifestaciones y ocupaciones, los elementos más reaccionarios de la judicatura española tratan, por todos los medios, de demostrar que esas movilizaciones en el aeropuerto del Prat fueron actos terroristas…al sufrir un turista un infarto. Su objetivo, a nadie se le escapa, impedir que Puigdemont y Rovira puedan ser amnistiados.

El Estado como órgano de dominación de una clase sobre otra

El enfrentamiento que existe hoy entre fiscales y jueces sobre si se debe o no considerar como terrorismo al Tsunami Democràtic sólo responde a unos intereses partidarios entre PSOE y PP. La realidad es que todos están de acuerdo en negar el derecho a decidir de los pueblos y con reprimir a las movilizaciones de masas, a las ocupaciones o a la desobediencia cuando sea necesario por muy justas que sean sus demandas. No es de extrañar que trabajadores/as como los 6 de la pastelería la Suiza en Gijón, afiliados a la CNT, o los 3 del SAT en Granada estén pendientes de condenas de tres y medio y 5 años respectivamente por realizar acciones sindicales en el marco de un conflicto laboral.

El Estado no es neutral. Eso ya lo explicó Marx, éste es “un órgano de dominación de clase, un órgano de opresión de una clase por otra, es la creación del “orden” que legaliza y afianza esta opresión, amortiguando los choques entre las clases”. Defiende pues unos intereses particulares, los de una minoría que detiene las riquezas. El Estado existe para asegurar la dominación de esa clase. Y para ello, ésta utiliza lo que sea preciso para preservar sus intereses materiales. Los jueces, el ejército, los medios, la policía están ahí para eso. Defender los intereses de la clase trabajadora supone irremediablemente enfrentarse a los intereses de los de arriba y por tanto al Estado. No es posible reformar en ese sentido las instituciones y el Estado. La movilización y la organización sostenida de los y las que sufrimos las consecuencias de este sistema injusto es la única vía para cambiar nuestras vidas. Hay que acabar con la lógica de la búsqueda del máximo beneficio para una minoría que sólo genera pobreza, guerras, opresiones y destrucción del planeta.