ELECCIONES DE MITAD DE MANDATO EN EEUU: UN RECHAZO GENERALIZADO A TRUMP, PERO AHORA DEPENDE DE NOSOTROS

Traducción de Antonio García del artículo Midterms: A Widespread Rejection of Trump, But Now It’s Up to Us, de la organización comunista estadounidense Speak Out Now (SON), con la que nos organizamos a nivel internacional

Las elecciones de mitad de mandato (midterms) se han celebrado esta semana y los demócratas están ahora a punto de hacerse con el control del Congreso en enero. Los resultados suponen un claro rechazo por parte de la población a las políticas de la Administración Trump: una clara declaración de oposición al ICE, a los recortes en los servicios sociales, a la guerra en Irán, al aumento vertiginoso del coste de la vida y al caos que ha desatado la Administración Trump.

Al analizar más a fondo algunos de los resultados, estos demuestran la enorme magnitud que alcanza la oposición a Trump y a los republicanos, incluso en zonas tradicionalmente republicanas. Por ejemplo, Kansas, un bastión republicano desde hace mucho tiempo, ha elegido a su primer senador demócrata desde 1932. Esto no es ninguna sorpresa, ya que Kansas ha registrado uno de los mayores aumentos en el precio medio de la gasolina del país, con un incremento del 53 % desde que comenzó la guerra de Irán.

En otros lugares, como Texas, los condados de mayoría latina que votaron a Trump en 2024 se han decantado de nuevo, de forma contundente, hacia los demócratas. Esto supone, en parte, un claro rechazo al ICE y a sus ataques racistas contra las comunidades migrantes.

Estos resultados se han dado a pesar de los miles de millones de dólares que los republicanos han invertido en la campaña, y a pesar de los esfuerzos republicanos por suprimir las votaciones y difundir bulos sobre el fraude electoral.

Estos resultados ponen de manifiesto una oposición generalizada a la administración de Trump y a la situación social y económica a la que se enfrenta la clase trabajadora estadounidense. Pero aún hay que ser conscientes de lo que se viene y qué harán o no harán los demócratas.

Los recortes sin precedentes de Trump a Medicaid (el programa de seguros de salud para la gente con bajos ingresos) entrarán en vigor en breve, lo que provocará que millones de personas se queden sin seguro médico y podría dar lugar al cierre de hospitales públicos y a recortes presupuestarios en todo el país en los hospitales que atienden a la mayoría de los pacientes de Medicaid. El ICE ya está en nuestras calles, impulsado por un presupuesto colosal, y no dejará de aterrorizar a las personas inmigrantes. Además, dispone de miles de millones de dólares para adquirir y construir más centros de detención. Se siguen invirtiendo miles de millones de dólares en inteligencia artificial y en la construcción de centros de datos por todo el país, lo que resta recursos a nuestras comunidades y pone en peligro muchos puestos de trabajo.

Además, la guerra en Irán no tiene un final a la vista, y EE. UU. amenaza con nuevos ataques. Y la Administración Trump está trabajando para aprobar un presupuesto militar de alrededor de 1,5 billones de dólares ($1.5 trillion dollars) para el próximo año. Aunque algunos demócratas puedan manifestar su oposición a esa cantidad, siguen apoyando los grandes presupuestos militares, y muchos no se oponen a la guerra en Irán ni al genocidio que continúa en Gaza. Los demócratas no tienen ninguna solución para reducir el precio de la gasolina, que se ha disparado desde que EE. UU. entró en guerra contra Irán. Si bien es cierto que el Partido Demócrata tendrá cierta capacidad para bloquear o frustrar algunos aspectos de la agenda de Trump a través de su control del Congreso, carece de soluciones para la multitud de crisis sociales a las que nos enfrentamos. Y Trump ya ha declarado abiertamente a los medios de comunicación que tiene la intención de utilizar el poder de los decretos presidenciales y el veto presidencial para eludir el control demócrata del Congreso.

Lo que esto significa es que, aunque estas elecciones ponen de manifiesto una oposición generalizada a la administración Trump y a sus políticas, no serán los demócratas ni el Congreso quienes tengan la fuerza necesaria para plantarle cara.

La única forma de luchar contra la escalada de ataques dirigidos contra nosotros es organizar nuestras propias fuerzas. Cuando el ICE viene a aterrorizar nuestros barrios, no es el Congreso el que va a hacer nada, somos nosotros. Lo mismo ocurre con cualquier otro ataque perpetrado por este Gobierno.

Esto no podría haber quedado más claro que durante la masiva operación del ICE llevada a cabo en Minnesota el pasado mes de enero. No fue el alcalde demócrata de Minneapolis ni el gobernador demócrata quienes plantaron cara al terror de ICE en las calles. Fue la resistencia masiva y organizada de la clase trabajadora de toda la región. Barrio por barrio, el ICE no pudo dar un paso sin ser vigilado, perseguido y confrontado en las calles, lo que culminó en una jornada de huelga general en la que participaron más de cien mil personas. Ahí es donde reside nuestra verdadera fuerza: en la acción colectiva y masiva de la clase trabajadora.

Es cierto que los demócratas no apoyan muchas de las políticas de la Administración Trump, pero representan el mismo sistema que antepone los intereses de los multimillonarios y los beneficios de las grandes empresas a los de la clase trabajadora. Ante todos estos problemas, nadie, ni siquiera los demócratas, va a venir a salvarnos. Depende de nosotros.

Estos resultados electorales confirman que existe una oposición generalizada a esta Administración y a sus ataques. Su mundo no es el mundo en el que la mayoría de la gente quiere vivir, un mundo que sacrifica las vidas de la gente corriente en aras de los beneficios de la clase multimillonaria. Pero para plantar cara de verdad a estos ataques y luchar por un mundo que represente verdaderamente los intereses de la mayoría de la gente, estas elecciones no bastan. Para ello hará falta una lucha mucho mayor, una que se base en el poder colectivo y organizado de la clase trabajadora. Esa es la lucha que aún tenemos que librar.