VICENTE GONZÁLEZ

En esta ocasión entrevistamos a Vicente, delegado de CSTA en Taco Bell centro comercial Nevada y militante de IZAR, para que nos cuente cómo son sus condiciones laborales, qué están haciendo para mejorarlas y cómo enfocan los conflictos abiertos en otros restaurantes de comida rápida de su ciudad.

Puedes hablarnos de vuestras condiciones laborales en tu centro de trabajo y de las razones que te han hecho organizarte a ti y a tus compañeros ? ¿Cómo ha sido el proceso?

Creo que no desatino si digo que las condiciones en nuestro centro de trabajo son las mismas que en todos los restaurantes de comida rápida, y eso es lo triste. Luego se dan otras circunstancias específicas en nuestro caso, como la cuestión de trabajar en un espacio muy reducido (también en materia de acondicionamiento, como el vestuario, que es compartido por todas y todos), pero la cuestión común a la que me refiero y que es la que nos lleva a organizarnos es el ritmo de trabajo que nos va quemando hasta, incluso, la baja laboral. Obviamente no es igual un turno de mediodía de un martes que el de la noche de un sábado, en eso estamos de acuerdo, pero se exige lo mismo en los dos, lo cual demuestra que los que están arriba en la empresa están totalmente desconectados de la realidad de lo que es trabajar en un sitio así.

El proceso de organizarnos ha sido paulatino. Es cierto que esta quemazón te va comiendo por dentro pero, como parece que se da en días puntuales, como decía antes, nadie se para a pensar en ello. Todo cambia, en nuestro caso, este verano, cuando los “sábados por la noche” son todos los días de la semana, y la empresa, en lugar de reforzar los turnos, nos exige el mismo rendimiento todos los días con hasta 3 personas menos trabajando en los turnos. Y cuando más cansada está la plantilla es cuando se empieza a dar cuenta de estas cosas: de que está claro hace falta una persona más en los cierres; de que todos los días te obligan a llegar 15 minutos antes para cambiarte pero luego sales 15 minutos después; de que es muy confuso contabilizar las horas complementarias porque no se reflejan en tu nómina y cada mes se hace el corte un día distinto… Y un largo etcétera. Entonces comienzan las charlas y se decide contactar con la CSTA para pedirle a la empresa ciertos cambios. Más de la mitad de la plantilla se ha sindicado, y gran parte de la otra mitad está de acuerdo con las reivindicaciones, lo cual, al menos, quiere decir algo.

Habéis constituido una sección sindical de la CSTA, ¿qué estáis exigiendo y qué estrategia sindical habéis adoptado

Nuestra tabla reivindicativa va desde cosas más concretas de nuestra realidad diaria hasta problemas estructurales de la propia empresa —y seguramente de otras empresas de este tipo—. La cuestión principal, y el que yo creo que es el eje central de nuestra lucha, es la del convenio de marcas de restauración moderna, bajo el cual tenemos nuestros contratos. Nos preguntamos si en realidad somos menos que otros restaurantes y por qué nosotros no podemos tener aplicado el convenio de hostelería de Granada. Porque el convenio de restauración moderna es un convenio lamentable, hecho por y para que estas empresas sigan ganando cada año más dinero a muy bajo coste gracias a la explotación de sus trabajadoras y trabajadores. El convenio de hostelería de Granada, al menos, es fruto de las luchas, y mejora el que tenemos en muchos sentidos, como en los días de descanso y vacaciones y en el salario (donde percibimos en torno a 200€ menos por las mismas horas de trabajo).

Pero, como decía, también tenemos otras reivindicaciones. La cuestión de la sobrecarga laboral es una de ellas, que viene dada principalmente por el bajo número de personal en los turnos. Con esto no queremos decir que no queremos trabajar nuestras horas (incluso hay compañeros que necesitan, precisamente por la miseria que cobramos, hacer horas complementarias para llegar a final de mes), lo que decimos es que debe haber más gente trabajando. Porque, aunque me repita, no es lo mismo cerrar un martes que un sábado, cuando el ritmo de trabajo es mucho más abusivo y un trabajador va a estar mucho más cansado y va a tardar mucho más. En ambos días cierra la misma cantidad de personal, y se pide en ambos días salir a la hora que establecen en el horario, como si nosotros quisiéramos quedarnos allí y salir media hora más tarde, a veces sin cobrarla, porque lo ligan a las ventas del día: si se ha hecho mucho dinero, nos la pagarían; pero si se considera que no, es culpa nuestra cerrar más tarde. Y, hablando de cobrar medias horas, todos los días, de forma “voluntariamente obligatoria”, tenemos que llegar unos 15 minutos antes para cambiarnos, puesto que no podemos llegar con el uniforme de la calle al trabajar con comida. Esos 15 minutos no se reflejan en el horario, por supuesto. Y no los cobras, por supuesto. Pero tú no sales del turno 15 minutos antes para cambiarte e irte a tu hora, por lo que normalmente también estás saliendo unos 15 minutos más tarde. En resumen, hora de regalo cada vez que vas a trabajar.

No quiero exponer otras cuestiones concretas de acondicionamiento de la zona de trabajo porque no acabaríamos. Pero, por si alguien se pregunta cómo podemos tardar tanto en cambiarnos, se debe a que tenemos un vestuario que es un cuartucho que compartimos chicos y chicas, y en el que caben 3 personas a la vez (en un turno normal, mínimo, somos 4 o 5 trabajadores).

En cuanto a la cuestión de la estrategia, por el momento, hemos contactado con la empresa para reunirnos con ellos y exponer nuestras reivindicaciones. Hemos visto cómo estas semanas se han puesto un poco nerviosos y han tomado ciertas medidas para intentar hacernos recular o desmoralizarnos. Pero la mayoría han caído en el patetismo, y tanto mis compañeras y compañeros como yo tenemos claro que no van a conseguir nada. Al contrario, si cabe: han provocado que tengamos más ganas de luchar por lo que es nuestro.

Sabemos que en estos momentos hay otro conflicto abierto en McDonald’s. ¿Habéis llevado alguna iniciativa para intentar coordinaros?

Estamos asistiendo a las concentraciones que hacen en las puertas de sus centros de trabajo en Granada, tomando la palabra para mostrar apoyo y exponer nuestro caso, y nos hemos puesto en contacto con las compañeras. Al final todo se resume en la cuestión del convenio y en cómo estas grandes empresas se benefician a costa de sus trabajadores, por lo que tenemos mucho de lo que hablar. La posibilidad de aunar luchas y confrontar conjuntamente a nuestras empresas es el camino a seguir. Nosotros tenemos que seguir sus pasos y, si hace falta, llegar a la huelga, hasta que consigamos lo que queremos. Ya ganaron un conflicto similar en su día, y tenemos que tener todos ese objetivo en el horizonte. Porque sin la gente que trabaja no funciona nada.