LA HUELGA DEL METAL EN CÁDIZ: LUCES Y SOMBRAS

En este dossier hacemos un balance de la huelga del metal en Cádiz, repasando los elementos más importantes ocurridos durante los 13 días que ha durado. Para ello nos centraremos en dos objetivos: por un lado, explicar qué ha ocurrido en Cádiz, por qué inicia la huelga, cómo se han organizado los huelguistas, cuáles han sido las maniobras de la patronal y las direcciones sindicales mayoritarias para desmovilizar a los trabajadores en lucha o la represión que han sufrido a manos del gobierno; por otro, reflexionar sobre las potencialidades de tener en movimiento a miles de trabajadores con ganas de pelear y cuáles son los elementos a corregir, de cara a que nos sirva como aprendizaje en las luchas que están por llegar.

Una nueva huelga indefinida en el sector del metal de Cádiz

El fracaso de las negociaciones del nuevo convenio del metal conllevó la convocatoria de dos jornadas de huelga por parte de UGT (sindicato mayoritario en el sector con 299 delegados de los 525 del conjunto de la provincia) los días 18 y 19 de junio. El 22 de junio, UGT llegó a un preacuerdo con la patronal del sector, la FEMCA, y éste fue rechazado en asamblea por los trabajadores teniendo que convocar UGT huelga indefinida desde el 23 de junio. CCOO (213 delegados) se sumó a dicha convocatoria.

A día de hoy se desconoce aún el texto del convenio pactado. Sólo han transcendido algunas cuestiones y éstas fueron las que provocaron el rechazo por parte de los trabajadores. Entre ellas, el contrato para jóvenes con el 75% del salario, la recuperación del plus de toxicidad en 2032 o la vigencia del convenio acordado a 9 años blindando, a favor de la patronal, una paz social durante casi una década en la que no se negociarán mejoras.

El objetivo de la patronal es claro. Maniatar de pies y manos a un sector que lleva años movilizándose con determinación por la mejora de sus condiciones de trabajo y de vida en un momento en el que la carga de trabajo está asegurada durante, al menos, una década. En efecto, la política de rearme llevada a cabo por el Gobierno PSOE-SUMAR asegura un incremento considerable de dicha carga para los próximos años. Por ejemplo, el Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa presentado a finales de abril recoge hasta 590 millones presupuestados para este año para renovar buques y fragatas. Esta inversión permitirá a la compañía pública Navantia duplicar su facturación en construcción naval en 2025 respecto a sus últimas cifras conocidas. La magnitud del plan de La Moncloa de 590 millones con Navantia, de hecho, suponía un 90% de sus ingresos en esta actividad hace tan solo dos ejercicios.

Este acuerdo pretende, por tanto, acallar a los trabajadores del metal para que no interfieran, durante este periodo, en los encargos. Las dirección de UGT se presta, de nuevo, para dar oxigeno a la patronal acordando a espaldas de los trabajadores. Recordamos que una vez rechazado el preacuerdo en asambleas de trabajadores, la dirección de UGT cerró un nuevo acuerdo con la FEMCA que esta vez no sometió a ratificación en las asambleas de huelguistas. Por dicho motivo, los trabajadores decidieron seguir con la huelga indefinida a pesar de la desconvocatoria de UGT y del mutismo de CCOO que se prestó incluso, en factorías como Dragados en Puerto Real, a hacer piquetes, protegidos por la Policía y la Guardia Civil, para convencer a los trabajadores de volver al tajo. Y no se limitó solo a eso. El 4 de julio convocó, desde el Comité de empresa de Dragados en el que es mayoritario, una asamblea de trabajadores para insistir en lo mismo sembrando un miedo a posibles represalias por parte de la empresa y dando como única perspectiva la impugnación futura del convenio firmado por UGT.

Una huelga indefinida que ha desbordado a las direcciones sindicales mayoritarias

El 27 de junio, UGT firmó el nuevo acuerdo con la patronal y desconvocó la huelga. CCOO le siguió el paso aunque sin validar el acuerdo. Sin embargo miles de trabajadores reunidos en asamblea decidieron seguir con la huelga. Muchas eran las reivindicaciones que motivaron dicha decisión. El pago íntegro del plus de toxicidad sin excepciones de tipo de contrato y sin esperar a 2032, el final de la doble escala salarial y de los abusos de subcontratación, la regularización de los fijos discontinuos, la retirada del contrato de fomento de empleo de los jóvenes al 75% del salario

La realidad laboral del metal en Cádiz es la precariedad. La inmensa mayoría de los trabajadores de las factorías trabajan en subcontratas con derechos laborales de segunda categoría aplicándoles otros convenios menos garantistas. Es imposible entender la determinación de los trabajadores durante esta huelga sin comprender la alta precariedad que sufren cerca del 80% de los obreros del metal de Cádiz.

Durante 13 días, miles de trabajadores realizaron piquetes, asambleas y se movilizaron con grandes manifestaciones los días 25 y 30 de junio recibiendo el apoyo y la solidaridad de los y las trabajadoras de otros sectores y de sus familiares. Y todo eso, a pesar de la represión que ha ejercido y sigue ejerciendo el Estado con decenas de trabajadores heridos y más de 25 detenidos de los cuales a algunos se les piden fianzas totalmente abusivas de entre 15 000 y 40 000 euros. Una vez más, el “Gobierno más progresista de la historia” con su Ministra del Trabajo, Yolanda Díaz, a la cabeza no sólo no se ha solidarizado con los trabajadores sino que ha vuelto reprimir mediante el envío desproporcionado de antidisturbios que solo entienden de porras, palizas y bolas de goma. Una vez más, el Ministro del Interior Marlaska, se distingue por sus políticas represivas ya sean hacia trabajadores en Cádiz, estudiantes pro palestinos y antifascistas o hacia las personas migrantes.

Una huelga indefinida con potencialidad para hacer tambalear a la patronal y a las direcciones sindicales de UGT y CCOO

Esta huelga nos deja al menos dos enseñanzas. La primera tiene que ver con la determinación de los trabajadores y su capacidad para poder desbordar a las direcciones sindicales mayoritarias. Durante 13 días, los trabajadores siguieron en huelga a pesar del intento de desmovilización de las direcciones de UGT y CCOO. La consolidación de esta cuestión debe ser una prioridad para el sindicalismo combativo a corto y medio plazo.

La segunda enseñanza tiene que ver con el debate sobre una estrategia para ganar la huelga. Para ganar, es necesario que la dirección de la huelga sea independiente de las direcciones burocráticas. Eso significa que es imprescindible apostar siempre por la autoorganización real de los huelguistas. Para ello, hay que estructurar al movimiento lo cual pasa inevitablemente por coordinar las diferentes asambleas y por elegir a trabajadores de cada una de ellas con capacidad para centralizar los debates que vayan saliendo y las propuestas de acciones.

Hasta ahora son muchas las organizaciones que han escrito sobre la huelga del metal. Nos sorprende que todas se limiten a resaltar las luces sin nombrar ni tan siquiera las sombras. La huelga fue impresionante y tuvo muchas potencialidades, sin embargo también tuvo muchas debilidades que le imposibilitaron ganar. Hay que reflexionar sobre estos aspectos si queremos evitar cometer los mismos errores en el futuro.

Es evidente que esta lucha ha sido ejemplar por muchos motivos. Quien haya estado allí durante esos días compartiendo piquetes y asambleas con los trabajadores en las puertas de las factorías más importantes de la bahía de Cádiz, se ha podido dar cuenta de la potencialidad de dicha huelga y de la determinación de miles de trabajadores para enfrentarse tanto a las direcciones sindicales como a la patronal.

Así pues, los trabajadores siguieron votando en asamblea a favor de la huelga y acudiendo a los piquetes. Durante una semana, las principales factorías estuvieron paradas. El nerviosísimo de la patronal y de las burocracias sindicales era palpable. La FEMCA tuvo que comunicar públicamente, para deslegitimar a las organizaciones sindicales que seguían con la huelga (CGT y CTM), afirmando que no se sentarían nunca a negociar con ellas al no ser éstas representativas. CCOO y UGT mantuvieron el mismo discurso, llegando incluso a decir que la huelga convocada por CGT era ilegal. Pero la verdad es que durante una semana, tanto FEMCA, como CCOO y UGT tuvieron miedo. Mucho miedo, ya que lo que estaba en juego, era crear un precedente que inhabilitara en la práctica a los sindicatos mayoritarios para negociar cuando los trabajadores se movilizan de manera autónoma apoyados por sindicatos combativos. Eso era algo que no podía permitir la patronal ni CCOO ni UGT. Y para evitarlo se emplearon a fondo. Tenían un interés común y estuvieron remando durante toda esa semana en la misma dirección con un discurso que acabó calando.

Ni reir, ni llorar, sino comprender”

Todo su discurso se basaba en decir que CGT y CTM no podían negociar nada con FEMCA al no estar representados en la mesa del convenio. Ese argumento puramente administrativo no fue contrarrestado suficientemente en las asambleas. Los trabajadores entendieron que si no había posibilidad de negociación formal con FEMCA, la huelga se dirigía hacia un impasse. Sin embargo, la capacidad de negociación con la patronal nada tiene que ver con una cuestión administrativa. La realidad es muy diferente. Si tienes una correlación de fuerzas favorable, los empresarios acaban sentándose aunque no estés en la mesa del convenio. No hay más. Lo raro es que sindicatos sin representación estén al frente de una movilización y de una huelga masiva sin CCOO y UGT. Pero así fue durante 13 días.

Se trataba por tanto aquí de fortalecer esa correlación de fuerzas manteniendo la huelga fuerte para forzar a la patronal a tener que dar respuestas. Es mentira pensar que la patronal puede aguantar sin negociar de manera indefinida si la huelga es mayoritaria y permite parar las factorías más importantes de Cádiz. Eso se podría haber conseguido si se hubieran dado unas perspectivas claras al movimiento. Muchas cosas se podrían haber hecho para desbloquear esa supuesta situación de impasse. Por ejemplo elaborar tablas reivindicativas en cada factoría y a su vez en cada empresa subcontrata con el fin de aprovechar la fuerza de la huelga para imponer mejoras laborales en cada tajo. Pero para ello, era imprescindible estructurar el movimiento mediante la coordinación de las diferentes asambleas y la elección de un verdadero comité de huelga que centralizara las experiencias y las demandas.

Eso nunca se hizo. Se optó por volver al trabajo y ofrecer como única perspectiva las elecciones sindicales para en el futuro poder estar en esa mesa de negociación. Se trataba, “para darle la vuelta a la tortilla”, de sindicarse y de desbancar a CCOO y UGT en las próximas elecciones. No se trata de negar que eso sea importante. Ni mucho menos. Sin embargo, insistir tanto en esa perspectiva en plena huelga demostraba dos cosas: la primera, que no se confiaba en la posibilidad de ganar y de imponer mejoras mediante la huelga, y la segunda, que aunque no se reconozca se tienen ilusiones sobre la salida electoral para acabar con la precariedad y las malas condiciones de trabajo. Y ambas cosas son las que al final se acabaron transmitiendo a los huelguistas.

Defender la autoorganización de los trabajadores en el marco de una huelga no es una cuestión retórica ni teórica. Debe ser puesta en práctica. En primer lugar, porque es la única forma para que los trabajadores dirijan su propia huelga. En segundo lugar, porque, de no existir, es imposible responder a las problemáticas que los trabajadores se van encontrando a lo largo de una huelga. La cuestión económica, las presiones familiares, la represión, las acciones a llevar a cabo o las dudas legítimas sobre si se puede o no ganar son cuestiones a las que se debe aportar respuestas de manera colectiva. Las asambleas deben ser diarias y en cada factoría pero de cada una de ellas deben salir compañeros elegidos y mandatados para coordinarse centralizando los acuerdos y respondiendo a los problemas del conjunto de los huelguistas.

Las asambleas tuvieron lugar. Cada día después de los piquetes pero no en todas las factorías. Sin embargo, la mayoría de los trabajadores que acudían a dichas asambleas iban para recabar información de los sindicatos convocantes pero no tenían la posibilidad de hacerse con una idea general del movimiento que les permitiera aportar respuestas a los problemas de la huelga. No existieron marcos donde se pudieran coordinar los trabajadores de diferentes factorías. Las asambleas generales que se hicieron frente a Navantia Cádiz, con miles de personas, sirvieron para votar a favor o en contra de seguir una huelga pero no para tratar cuestiones de estrategia para ganar la huelga.

Las asambleas y la coordinación entre las mismas mediante la elección de representantes deben permitir dar perspectivas al movimiento para ganar la huelga. Sin embargo, éstas no se dieron a pesar de contar con miles de trabajadores en huelga hasta el viernes 4 de julio.

El 7 de julio, los trabajadores volvieron a trabajar. Sacar balance de esta huelga es fundamental para afrontar con mayores garantías las próximas que seguro están por venir en el metal de Cádiz. Esta huelga indefinida no ha puesto fin a la precariedad. Los trabajadores tendrán que seguir organizándose en sus empresas para imponer las mejoras laborales por las que se estuvieron movilizando durante 13 días. Ya han empezado a hacerlo constituyendo secciones sindicales. Desde fuera la solidaridad se va a hacer imprescindible ya que el Gobierno y el Estado han decidido golpear fuertemente a esta lucha deteniendo a obreros una vez terminada la huelga. Quieren acabar con cualquier tipo de resistencia y de movilización más aún cuando se lleva a cabo al margen de las direcciones sindicales burocráticas. Habrá que ponérselo difícil. Sin duda un primer paso sea recaudar dinero para la caja de resistencia y otro seguir estrechando lazos entre los y las trabajadoras combativas que no se resignan y se movilizan gobierne quien gobierne.

CAJA DE RESISTENCIA:

Titular: CGT Metal Cádiz

Concepto: Caja Resistencia HUELGA DEL METAL

ES65 0081 0340 5200 0231 3533