ELECCIONES ANDALUZAS: HACE FALTA UNA CANDIDATURA COMUNISTA Y REVOLUCIONARIA

50 años de políticas antisociales: de esos polvos esos lodos

En unos meses tendrán lugar las elecciones andaluzas. Todo apunta a que los resultados sigan la misma tendencia general de las elecciones de Extremadura y de Aragón: descalabro del PSOE, pérdida de votos para el PP y aumento considerable de VOX. En cuanto a la izquierda del PSOE, el débil resultado dependerá, en mayor o menor medida, de la capacidad que ésta tenga para presentarse o no en una candidatura única.

En dichas elecciones el debate girará de nuevo en clave estatal. La corrupción ligada al PSOE junto con los escándalos de acosos sexuales en las altas esferas del Gobierno y de las instituciones del Estado o el accidente ferroviario de Adamuz dejan al gobierno de Sánchez en una situación de crisis relevante. Si a eso le sumamos el balance de sus políticas en materia de servicios públicos, salarios, pensiones o vivienda que no han dado respuesta a las necesidades de las clases populares y de la juventud, es lógico que el PSOE vaya sumando derrota tras derrota electoral. A su izquierda, el panorama no parece que vaya a ser más halagüeño. La izquierda institucional, representada por SUMAR o PODEMOS, han sido corresponsables de las políticas antisociales de Sánchez durante todos esos años llegando incluso a apoyar aumentos históricos del gasto militar.

En Andalucía, el Gobierno del PP sigue la senda que dejaron los 40 años del PSOE con una vuelta de tuerca más a la privatización de los servicios públicos que han desembocado por ejemplo en el escándalo de los cribados de cáncer de mamas. Sin embargo, el desmantelamiento de la sanidad o de la educación pública a favor de la privada no es algo que haya llegado con el PP. Bien lo saben los Griñan y Susanas Díaz. La política desarrollada por el PSOE en el Gobierno de la Junta de Andalucía nunca cuestionó dicha privatización. Al contrario. Y lo mismo ocurre a día de hoy con el Gobierno de Sánchez, el cual mantiene sin ningún tipo de rubor normativas como la Ley 15/97 que permite, precisamente, la gestión privada de la sanidad.

Andalucía sigue estando a la cola del Estado Español en materia social. Pérdida del poder adquisitivo, viviendas inaccesibles, alta precariedad laboral y líder en tasa de pobreza y de exclusión social. Esa es la situación real de la clase trabajadora y de la juventud en Andalucía. Una tierra maltratada desde décadas y relegada al negocio del turismo. Un negocio que enriquece a unos pocos a costa de las condiciones laborales ultra precarias de los y las trabajadoras. Porque Andalucía también tiene a sus grandes capitalistas que se enriquecen años tras año y que contribuyó durante décadas a la desindustrialización de Andalucía.

VOX estará en el próximo gobierno andaluz del PP

No hay duda. VOX estará, al igual que en Extremadura y Aragón, en el gobierno de la mano del PP. Y aunque así lo afirme Gabriel Rufián, esto nada tiene que ver con una moda. La extrema derecha se está reforzando sobre todo gracias a las políticas antisociales que tanto el PSOE como el PP han ido desarrollando durante más de 40 años. La política del mal menorismo de la que tanto presume el portavoz de ERC es precisamente la gran responsable del aumento de la extrema derecha a nivel institucional. Si a eso le añadimos un contexto internacional en el que una parte significativa de los capitalistas apuesta ya sin ningún tipo de complejos por unos gobiernos cada vez más autoritarios representados por los Trump, Meloni o Milei para seguir retorciendo derechos sociales, es normal que aquí también una organización como VOX vaya en aumento.

Sin embargo, que nadie se llame a engaño. La solución para hacer retroceder las ideas de la extrema derecha no pasa por más gobiernos de coalición entre PSOE y SUMAR, PODEMOS o por la marca que se inventen los Rufianes y Delgados. El miedo a la extrema derecha y la política del mal menor puede evitar que VOX y PP lleguen al poder una o dos veces, pero en ningún caso permite acabar con las causas materiales que refuerzan esas ideas. Para debilitar las ideas de la extrema derecha hace falta señalar y enfrentarse mediante la movilización a los que sacan tajada de la precariedad laboral, de los bajos salarios, del problema de la vivienda o del desmantelamiento de los servicios públicos. Y esos responsables tienen nombre y apellidos. Son los Amancio Ortega, los Botines y en Andalucía los Domínguez de la Maza o los Martínez Cosentino.

Para las elecciones andaluzas hace falta una candidatura de la izquierda revolucionaria

En la situación política actual, tanto a nivel estatal, andaluz como internacional, se hace cada vez más necesario construir una izquierda consecuente que no siembre falsas ilusiones en el juego institucional y que se enfrente mediante la movilización a los intereses de los más ricos. El sistema capitalista nos conduce cada vez más a la barbarie: guerras, miseria, destrucción del planeta. Este sistema no es reformable. La escalada bélica que estamos viviendo en la actualidad con un aumento de los presupuestos militares y una política de rearme sólo responde al afán por parte de los capitalistas de hacerse con nuevos mercados, quitándoselos a sus competidores para aumentar sus ganancias. Hay que detener esa lógica.

En las próximas elecciones andaluzas hay que visibilizar ese discurso. Los y las comunistas revolucionarias tienen que estar presentes también en esa cita y hacerlo de manera unitaria. No porque pensemos que nuestras vidas se cambien en las instituciones sino porque son espacios que también deben ser disputados por los y las que defienden la perspectiva de un programa de urgencia social que se enfrente a los intereses de los capitalistas mediante la movilización y las huelgas y que responda a los verdaderos problemas de la clase trabajadora y de la juventud.

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