Traducción por Alberto Lavín de dos comunicados (“Minnesota’s got the ICE melt!” A Mass Movement Against Racist Terrory Minneapolis Shows It is Up to Us!) de la organización socialista revolucionaria estadounidense Speak Out Now.
Una multitud de entre 50.000 y 100.000 personas se congregó en Minneapolis la tarde del viernes 23 de enero, bajo condiciones de -9°F (-23°C), para exigir el fin de la reciente campaña de terror y la ocupación de su ciudad por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Patrulla Fronteriza. La ciudad vivió una potente jornada de lucha que muchos concibieron como una huelga general o un «apagón económico». El gobierno federal ha enviado a 3.000 agentes enmascarados para secuestrar, atacar, brutalizar y, en algunos casos, asesinar a cualquier persona que vean como un objetivo o un obstáculo en Minneapolis y sus alrededores.
Mientras se preparaban para la acción del viernes, grandes sectores de la población, incluidos los principales sindicatos, organizaciones sin ánimo de lucro, asociaciones vecinales y congregaciones religiosas, habían difundido la consigna de no asistir al trabajo ni a los centros educativos, y en su lugar participar en manifestaciones o acciones para ayudar y defender a sus vecinos inmigrantes. En gran medida gracias a la presión de sus trabajadores o clientes, más de 600 empresas e instituciones cerraron durante el día, incluidos museos, teatros, restaurantes y bares, gimnasios, tiendas minoristas, estudios de tatuaje y más. Una protesta separada en el aeropuerto combinó una ausencia masiva por enfermedad (sick-out) de muchos trabajadores y un bloqueo por parte de líderes religiosos locales para bloquear el principal cuello de botella de la maquinaria de deportación del ICE en Minnesota.
Las acciones del viernes fueron el fruto de toda la energía y la movilización popular que se han acumulado durante semanas para defender la ciudad contra el ICE y la Patrulla Fronteriza. Megáfonos, matracas y cánticos como «Minnesota’s got the ICE melt!» [¡Minnesota se funde al ICE!] resuenan día tras día en el área metropolitana a pesar del gélido clima invernal. Se están produciendo protestas constantes y periódicas frente a los edificios del gobierno federal, los centros de detención, las zonas de despliegue del ICE y los hoteles donde se alojan los agentes. Cada día, más y más personas que nunca habían hecho activismo o militado entran en contacto con los grupos de defensa, provistos de silbatos y las cámaras de sus teléfonos para avisar a los vecinos cuando se avista al ICE o a la Patrulla Fronteriza y para documentar los movimientos y abusos de los agentes. Se han establecido sofisticadas redes para distribuir alimentos y otros artículos de primera necesidad para las personas que no pueden salir de sus hogares de manera segura.
¡El pueblo de Minnesota tiene razón al enfrentarse a estos ataques! Aunque las comunidades de inmigrantes somalíes, hmong, latinos y otros son el objetivo, toda la región de las Ciudades Gemelas [Minneapolis y Saint Paul] está sufriendo gravemente. Hace dos semanas, un agente de ICE asesinó a Renee Good, que se encontraba en su coche observando la actividad de ICE cuando recibió tres disparos en la cara. Desde entonces, los agentes federales han retomado la práctica de secuestrar a niños de apenas 5 años, incluso cuando no están acompañados de sus padres; han pasado a ignorar sistemáticamente el requisito legal de una orden judicial para entrar a una vivienda o un negocio; y han seguido utilizando maniobras de estrangulamiento letales y prohibidas. En un caso que no será ni el primero ni el último, secuestraron a un anciano hmong (ciudadano estadounidense) a punta de pistola en su casa, obligándolo a salir en ropa interior al frío gélido. También han respondido a las protestas con un nivel similar de violencia; una portada reciente del Minneapolis Star Tribune mostraba una imagen a toda página de un manifestante torturado con gas pimienta estando ya esposado y derribado en el suelo.
El alcalde de Minneapolis dice oponerse al ICE y la Patrulla Fronteriza, pero increpa a los manifestantes por responder a los ataques. ¡Pero esta es una lucha por la supervivencia! El camino a seguir es una resistencia organizada y potente ante los ataques racistas del gobierno, liderada por los trabajadores y la gente de a pie de Minnesota.
Los matones enmascarados del ICE, que han invadido la región de Minneapolis durante las últimas semanas, han perpetrado otro crimen flagrante. El sábado, agentes del ICE asesinaron a Alex Pretti, ciudadano estadounidense y enfermero de la UCI, de 37 años, que trabajaba en el Hospital de Veteranos de Minneapolis. Pretti estaba grabando al ICE con su teléfono mientras atacaban a una mujer en la calle. Las imágenes de vídeo muestran a Pretti grabando a varios agentes mientras estos le rocían con gas pimienta, lo derriban al suelo, lo inmovilizan y luego le disparan segundos después. Pretti tenía permiso para portar legalmente una pistola; su arma estaba enfundada en su cinturón y en ningún momento la sacó ni amagó con desenfundarla. Además de que Pretti estaba totalmente inmovilizado, en el vídeo se ve cómo un agente del ICE le arrebató el arma de la funda antes de que el resto de policías disparasen varios tiros a quemarropa matándolo en el acto.
Funcionarios del ICE y de la administración Trump han tratado de justificar el asesinato de Pretti, mintiendo descaradamente al llamarlo «asesino» y «terrorista doméstico». Al igual que cuando asesinaron a Renee Good el 7 de enero, su mensaje es claro: los agentes del ICE tienen carta blanca para aterrorizar, brutalizar e incluso matar a quienes protestan contra sus acciones, sean ciudadanos o no.
El objetivo del terror del ICE es evidente. Son enviados a las ciudades para aterrorizar a la comunidad y provocar a la gente para que responda, con el fin de atacarlos. Cada día van un paso más allá en su brutalidad. La semana pasada secuestraron a un niño de cinco años y a su padre, ambos aquí legalmente, y los enviaron a más de 1.600 kilómetros de distancia, a Texas, sin contacto con su familia. Están irrumpiendo en las casas, sacando a la gente de sus camas en ropa interior bajo temperaturas bajo cero y desapareciéndolos sin ninguna orden judicial. Quieren intimidarnos para que guardemos silencio. Y esta es la brutalidad que muestran abiertamente en nuestras ciudades, a menudo ante las cámaras, mientras que las condiciones en los campos de detención del ICE son todavía peores. Se ha comprobado que el ICE ha cometido un homicidio bajo custodia hasta en el momento, y decenas de personas han muerto bajo su cautiverio. El número real de muertes es mucho mayor, ya que el ICE rara vez permite que alguien entre a supervisar las condiciones.
Pero no ha habido ni un minuto desde que el ICE invadiera Minnesota en que la gente haya guardado silencio. Han mantenido la unidad en sus barrios, patrullando las calles y respondiendo al ICE mientras se enfrentan a los gases lacrimógenos y a la violencia policial. Cuando han conseguido ser muchos, han logrado expulsar al ICE de sus vecindarios.
El viernes, las cosas fueron diferentes. Muchas organizaciones, incluidos trabajadores de sindicatos, escuelas, iglesias, grupos comunitarios, pequeñas empresas y más, convocaron una jornada de movilización masiva, sin trabajo ni clases. Esto permitió que decenas de miles de personas, a pesar de las temperaturas bajo cero, estuvieran juntas en las calles y vieran su potencial. Esta es la dirección en la que las cosas deben continuar.
Sabemos que los funcionarios de la ciudad y del estado no nos ofrecen más que palabras vacías. El gobernador demócrata Walz ha aceptado movilizar a la Guardia Nacional en la región de Minneapolis, pero no para restringir a los agentes del ICE, sino para vigilar a los manifestantes y a quienes se enfrentan al ICE. Los demócratas en el Congreso hacen lo mismo, limitándose a criticar de boquilla, incluso mientras muchos de ellos continúan votando a favor de aumentar los presupuestos del ICE. Pueden criticar a Trump y al ICE, pero, en última instancia, defienden el mismo sistema que han desplegado contra nosotros.
Esta es una guerra contra nuestras vidas. En casa, la administración Trump está llevando a cabo una transferencia masiva de riqueza de los trabajadores hacia los multimillonarios, pagada con recortes en la salud y los servicios sociales. En el extranjero, están amenazando a países para que se dobleguen a los intereses de las corporaciones estadounidenses, utilizando la presión económica y las amenazas militares. Eso es lo que hicieron en Venezuela cuando secuestraron al presidente Maduro para controlar el petróleo. Eso es lo que están haciendo con sus amenazas de invadir Groenlandia, atacar a Irán o apoyar el genocidio de los palestinos. No se detendrán ante nada para defender los intereses de su sistema de explotación y beneficios. Y creen que nada puede detenerlos. ¡Pero se equivocan!
Debemos ser claros: no podemos contar más que con nosotros mismos, pero no estamos solos. Su intimidación y violencia continuarán. Y algunos quizá tengan tanto miedo que tardarán en levantarse. Pero muchos otros no tienen miedo. Y tenemos los números de nuestro lado. Podemos organizar nuestras fuerzas. La movilización masiva del pasado viernes en Minnesota es un buen comienzo y una oportunidad para ver de lo que somos capaces. Es la clase trabajadora la que hace funcionar su sistema mediante su trabajo. Por tanto, es la clase trabajadora la que puede paralizar su sistema. Si logramos organizar nuestras fuerzas y extenderlas, de ciudad en ciudad, podremos plantar cara al terror que están desatando aquí y en el extranjero. ¡Depende de nosotros!