ALEMANIA: HUELGA DEL ALUMNADO DE INSTITUTOS EN CONTRA DEL SERVICIO MILITAR

Traducción de Rubén Quirante para IZAR.

El viernes 5 de diciembre, al menos 55 000 estudiantes de instituto se pusieron en huelga y salieron a la calle por toda Alemania para oponerse al regreso de un servicio militar, votado ese mismo día en el Parlamento, bajo la iniciativa de un gobierno de coalición entre conservadores y social demócratas.

Después de varios años de debates públicos y de aumentos considerables en los presupuestos militares – que incluso han necesitado un enmienda a la “ley fundamental” alemana que hace oficio de constitución -, el Estado alemán ha vuelto a poner en marcha el servicio militar que había sido suspendido en 2011. A partir de enero de 2026, los censos serán mandados a la generación 2008, obligatorio para los hombres y facultativo para las mujeres. En un primero momento, ese servicio militar será voluntario, pero la ley incluye la posibilidad de pasar a un sistema obligatorio, por sorteo o por llamamientos de promociones enteras. El objetivo es aumentar en los años próximos los efectivos de la Bundeswehr en 80 000 soldados, con un cebo claro: un salario bruto de 2700 euros, ayudas para el carné de conducir y otras ventajas que ya existen, como el acceso a los estudios o a la gratuidad de los transportes.

No al servicio militar”: decenas de miles de estudiantes de institutos en huelga

Un buen cebo para la juventud en este periodo de inflación. Una sobrepuja de sondeos viene a demostrar que una amplia mayoría de alemanes apoyaría el regreso del servicio militar. Los recuerdos del militarismo nazi sin embargo no han desaparecido en el país. Las decenas de miles de jóvenes que se han manifestado en un centenar de ciudades así lo confirman: en Berlín – dónde dos manifestaciones de cerca de 5000 estudiantes se han ido sucediendo -, en Hamburgo, en Fráncfort, pero también en numerosas pequeñas ciudades. La mayoría de los manifestantes provenían de los institutos de los centros de las ciudades, pero la jornada de movilización también generó muchísimo debate en los centros de estudio de los barrios más populares. En las pancartas se podía leer: « Ninguna pasta para la guerra – En contra del empobrecimiento y del belicismo », « Plazas para la formación, no a las operaciones militares », mientras en Alemania como en Francia, los presupuestos para la educación no dejan de disminuir mientras aumentan muchísimo los beneficios de la patronal así como los presupuestos militares.

La ley aún debe pasar por el Bundesrat (Consejo Federal de Alemania que tiene por función aprobar, rechazar o sancionar las leyes federales), el cual reúne a los representantes de los gobiernos regionales. Pero se trata de una formalidad, ya que los partidos, tanto de la derecha como de la izquierda, alaban al unísono la “defensa nacional”. En lo que se refiere a las movilizaciones, una nueva fecha de huelga de enseñanzas medias existe ya, pero tan sólo para el 5 de marzo.

Nada asegura que la juventud vaya a permanecer callada mientras tanto. Y la declaración del ministro social demócrata de Defensa no va a tranquilizar la rabia. Con un tono petulante y lleno de paternalismo, se ha “alegrado” por las huelgas, que demostrarían según él que la juventud “entiende la importancia de esta cuestión”. Atreviéndose incluso a hablar de la libertad de opinión y de manifestación, libertades tan sumamente importante que se hace imprescindible poder defender frente a posibles amenazas exteriores. Si esa misma juventud boicotea los censos, continua y amplifica las huelgas y las manifestaciones, y se dirige a sectores más amplios de las clases populares, queda por ver si el ministro seguirá estando agradecido.

Dima Rüger