EL PSOE Y LA VIOLENCIA MACHISTA: MÁS ALLÁ DE LOS PROTOCOLOS

No se trata sólo de protocolos, sino de un machismo institucionalizado

Los casos de acoso sexual y actitudes machistas que estos días vuelven a situar al PSOE en el centro del debate público, que ya suman 11 solo en el caso del PSOE (Ábalos, Koldo, Salazar, Gómez Besteiro, José Tomé, Toni González, Antonio Navarro, Javier Izquierdo, Francisco Luis Fernández, Antonio Hernández y Manuel Cortés), no son un cúmulo de errores individuales ni una suma de comportamientos completamente reprobables que puedan corregirse afinando y mejorando los protocolos internos. Lo que se está destapando es algo mucho más profundo y mucho más incómodo de reconocer para el PSOE: una forma de ejercer el poder atravesado por el machismo y el encubrimiento, que no es ajena al funcionamiento habitual del régimen político surgido de la Transición y del que el PSOE ha sido uno de sus principales pilares.

La violencia machista no reaparece –y digo “reaparece” y no “aparece”, porque sería ignorar los casos anteriores que ya cargan sobre las espaldas del PSOE– como un accidente dentro de las estructuras del gobierno, en realidad se reproduce con total naturalidad en esos espacios donde el poder está concentrado y protegido por el Estado. Por eso es tramposo reducir el debate, como hacen algunas de sus dirigentes, a si fallaron o no los protocolos interno o si no se actuó con la suficiente rapidezi. Porque el machismo y la violencia machista no solo viste con la cara de quien agrede sino que también lleva la responsabilidad de quienes dilataron en el tiempo y priorizaron salvaguardar la imagen del partido antes que garantizar el proceso de denuncia de las mujeres. Esa violencia de quienes encubren es menos visible, pero igual de estructural. Por que al igual que el Estado no es neutral, la herramienta de los protocolos internos tampoco lo son, todo este tiempo han funcionado como diques de contención para administrar el conflicto y que no se desborde y salpique a todos los que protegen el aparato.

Cuando el feminismo choca con el aparato de Estado

El PSOE ha hecho del feminismo (un feminismo convertido en cartel de campaña con en eslogan bien maquetado en fondo morado vacío de contenido) uno de los elementos centrales de su discurso político durante los últimos años y que le llevaron a ganar las elecciones en 2019. Sin embargo, lo que estos casos ponen en evidencia es el carácter profundamente contradictorio de ese feminismo institucionalizado, que convive con prácticas patriarcales arraigadas en la propia organización. Cabe hacer memoria y recordar que la oleada del movimiento feminista de 2018ii fue absorbida, gestionada y despojada de sus potencialidades de escalar a algo más –pues cientos de miles de mujeres jóvenes y trabajadoras desbordaron las calles, pusieron en cuestión al sistema y abrieron debates que iban mucho más allá de la igualdad formal: la huelga, el reparto de los cuidados, la necesidad de parar la producción, la posibilidad real de cambiar las cosas desde abajo– por los poderes políticos de PSOE y Podemos, entre otros. Fue convertido en un elemento más de legitimación de ese gobierno y del sistema capitalista que sostenía. Por tanto, ya no es casualidad que cuando el feminismo choca frontalmente con los intereses del aparato del Estado, sea el feminismo quien retrocede.

Una crisis política que no empieza ni termina con el acoso

Estos escándalos no estallan en un vacío político. Llegan después de años de desgaste, de casos de corrupcióniii, de renuncias de sus principales dirigentes políticosiv y de aplicación de políticas antisociales que van en contra de los intereses de la clase trabajadora y que, por supuesto, han golpean con especial fuerza a la mujer trabajadora. Reformas laborales que consolidan la precariedad en sus diferentes formas, sistemas de pensiones que no garantizan una retirada digna y d calidad, servicios públicos desmantelados y una vida cotidiana marcada por la sobrecarga de cuidados y la desigualdad salarial.

La careta feminista del PSOE empieza ahora a resquebrajarse para una parte importante de la población, las mujeres de clase trabajadora, aunque en la práctica llevaba tiempo desenmascarándose cuando veían que sus condiciones de vida no mejoraban en absoluto a como prometían. Ese desencanto, del que ya hablan algunos periódicos y que puede suponer una bajada comprometedora de votos en las próximas eleccionesv, no nace solo del acoso encubierto, sino de una trayectoria política que ha demostrado hasta qué punto el discurso “progresista” puede convivir con políticas profundamente antisociales.

Un desencanto que está provocando crisis internas dentro del partido, inclusive dentro de las propias juventudes del PSOE vique, aunque mantienen sus líneas ideológicas claras y aún deben lealtad a la figura de Pedro Sánchez, sí muestran malestar e instan a la celebración de un congreso federal extraordinario.

Estos casos de acoso y encubrimiento se dan en un marco político heredero de una Transición que de democrática tuvo poco, que dejó intactas unas estructuras de poder donde el machismo sigue campando a gusto, con comentarios machistas en las estancias de los despachos rancios que aún mantienen el olor a puro -aquellos mismos desde los que se planificó cómo blindar este régimen- y en parlamentos donde se normaliza a diario el cuestionamiento de la violencia de género o de la existencia de las personas trans, entre otras. Unas instituciones de un régimen rancio del que no se escapa nadie, que atraviesa todo el arco parlamentario, con casos desde el PSOE o Podemos (caso Errejón y Monedero)vii hasta VOX (caso Javier Esteban)viii. Y en ese marco, muchas mujeres jóvenes y de clase trabajadora, politizadas desde el 2018, no encuentran hoy un altavoz honesto en el PSOE ni en sus supuestas alternativas, una falta de representación que no es casual, sino que es el resultado de años y años de gestión puramente institucional del feminismo.

Por un feminismo de clase y combativo

Por eso, hoy y con el ciclo electoral al que nos vamos a enfrentar los próximos meses, se hace imprescindible más que nunca, empezar ya a sembrar relaciones y cimientos entre aquellas fuerzas que nos reconocemos a la izquierda de la “izquierda” institucionalix, construyendo una práctica política consecuente con lo que decimos y defendemos, lejos de la hipocresía de las instituciones que gestionan el feminismo como una marca. Urge recuperar esa rabia de cuando desbordábamos las calles y hablábamos de pararlo todo, de ser conscientes de nuestra propia fuerza como clase, de que quienes producimos todo -en la centros de trabajo y en casa- seamos quienes decidamos sobre todo, sin delegarlo cada cuatro años a dirigentes que solo saben proteger su aparato y su carrera política.

Solo desde esa unidad y desde un feminismo de clase, anticapitalista e independiente del régimen, podremos enfrentar de verdad el machismo que atraviesa todas las instituciones y conquistar cambios reales para las jóvenes y mujeres de clase trabajadora.

iLa vicepresidenta del Gobierno y secretaria general del PSOE de Andalucía, María Jesús Montero, cree que ante las denuncias de acoso sexual contra dirigentes socialistas, los tiempos del partido son «excesivamente largos», por lo que pide «acelerar» los procedimientos y dar «más acompañamiento» a las denunciantes. https://www.rtve.es/noticias/20251204/psoe-pide-calma-paciencia-investigacion-acoso-paco-salazar-no-toleramos-ningun-acto-reprobable/16844603.shtml

iiArtículo de balance de la oleada feminista de 2018 en el n.º 61 de la Revista de IZAR. https://drive.google.com/file/d/1r9EhgOeUZdGX51MIc0PExKYAAk08FLwE/view

iiiArtículo sobre el caso Cerdán SANTOS CERDÁN: NO ES UN CASO AISLADO, ES EL SISTEMA CAPITALISTA. https://izarrevolucion.com/2025/06/17/actualidad/estado-espanol/santos-cerdan-no-es-un-caso-aislado-es-el-sistema-capitalista/

ivEl casting del fracaso de Sánchez: de los escándalos de sus ‘elegidos’ a la caída de sus fieles de la foto de Ferraz. https://www.elmundo.es/espana/2025/12/08/6937182ce9cf4ae9468b4585.html

vLa mayor caída en intención de voto de la legislatura se registró el pasado mes de julio, también entre el electorado femenino […]coincide en el tiempo con la entrada en prisión de Santos Cerdán y la filtración de unos audios de Ábalos y Koldo sexualizando a distintas mujeres. https://www.publico.es/politica/me-too-psoe-deriva-electoral-partido-blinda-victorias-voto-femenino.html

viCuando hablas con esta militancia o cuerpo laboral femenino, te hacen entender que esas vías para denunciar internamente a los presuntos miserables, esos protocolos […] en verdad no han fallado. https://www.publico.es/opinion/columnas/protocolos-antiacoso-psoe-funcionan.html

Llera remitió una carta al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su calidad de secretario general del PSOE, donde reclamaba la convocatoria de un Congreso Federal Extraordinario tras los escándalos de corrupción y las denuncias por acoso sexual que afectan al partido. https://www.eldiario.es/asturias/sergio-llera-secretario-general-juventudes-socialistas-asturias-hay-recuperar-credibilidad-psoe_1_12869524.html

viiLa denuncia de Mouliaá contra Errejón por acoso sexual: «Actitud seria y fría», «frases lascivas» y tocamientos no consentidos. https://www.publico.es/mujer/denuncia-mouliaa-errejon-acoso-sexual-actitud-seria-fria-frases-lascivas-tocamientos-consentidos.html

La Complutense respalda la denuncia de acoso sexual contra Juan Carlos Monedero https://diariosocialista.net/2025/02/26/la-complutense-respalda-la-denuncia-de-acoso-sexual-contra-juan-carlos-monedero/

viiiEl jefe de redes de Vox presenta su dimisión tras ser denunciado por acoso sexual a un militante cuando era menor. https://www.publico.es/politica/partidos/jefe-redes-vox-presenta-dimision-denunciado-acoso-sexual-militante-era-menor.html

ixEditorial del n.º 134 de la Revista de IZAR ¿QUÉ HACER SI HAY UN ADELANTO ELECTORAL?. https://izarrevolucion.com/2025/07/16/actualidad/editorial/que-hacer-si-hay-un-adelanto-electoral/