¿Y AHORA? CONTINUAMOS

Traducción de Hada Martínez para IZAR de un artículo del NPA-Révolutionnaires

La jornada de huelga y de manifestación del 18 de septiembre ha amplificado el éxito de la del 10 de septiembre, con más de un millón de manifestantes y acciones de todo tipo (encierros, piquetes de huelga, asambleas generales, etc.). ¿Cuáles son los siguientes pasos?

Los ministros van y vienen, el programa político se mantiene

Lecornu (nuevo primer ministro de Francia) sigue queriendo hacernos pagar la «deuda»: ¿44 mil millones? ¿25 mil millones? Eso dependerá de la correlación de fuerzas. Pero, en cualquier caso, lo hará suprimiendo miles de empleos públicos, congelando salarios, recortando en los hospitales, retirando el reembolso de medicamentos y cuidados… En concertación con la patronal para seguir financiando a los mercaderes de la muerte, Dassault, Safran, Thalès (grandes empresas francesas armamentísticas), destinando cada año 270 mil millones en subvenciones y exoneraciones para engordar los bolsillos de los accionistas de las grandes empresas.

Batir el hierro mientras está caliente…

Frente a la declaración de guerra a las clases populares que representa el proyecto de presupuesto, el llamado a “todo bloquear” el 10 de septiembre ha hecho salir de su letargo a las confederaciones sindicales. La jornada del 18 de septiembre ha sido todavía más exitosa, con datos de huelga que no habíamos visto desde hace tiempo en sectores como el transporte, así como muchos jóvenes en las manifestaciones.

¿Pero qué proponen las organizaciones sindicales para hacer frente a lo que está por venir tras este éxito? Un “ultimátum” vacío, que equivale a devolver la pelota a Lecornu. Por su parte, el Partido Socialista, los Ecologistas y el Partido Comunista Francés aceptan entablar una conversación con el nuevo Primer Ministro para negociar los “sacrificios» que quieren imponernos. La Francia Insumisa se niega, y al día siguiente del 10 llamaba a continuar el movimiento… pero planteando como perspectiva la destitución de Macron, es decir, un retorno a los arcanos institucionales. Pero para parar la política patronal, para revertir la situación, hará falta más que “que se vaya Macron”, más que un simple cambio en la Constitución. Hará falta enfrentarse al poder que tienen los capitalistas para explotarnos y a esta clase burguesa que nunca se queda sin nuevos políticos que sirvan a sus intereses de aplastarnos.

Para hacer recular al gobierno y a la patronal, hará falta forzarlos bloqueando la economía por medio de la huelga, y no sólo unas cuantas jornadas de huelga exitosas: lo vimos en 2023 con el movimiento por las pensiones. Hace falta una huelga que se extienda en todos los centros de trabajo y que dure lo suficiente como para paralizar su máquina de beneficios.

forjando nuestras reivindicaciones

¡Un movimiento como este no puede contentarse con la reivindicación de un “mejor presupuesto”, o “garantías” frente al saqueo de cientos de miles de millones de nuestros impuestos por las grandes empresas! ¿Quién haría huelga para gravar al 2% de las fortunas multiplicadas por cuatro desde el Covid? ¿O para «congelar» la jubilación a los 63 años en lugar de 64?

Para que millones de trabajadores arriesguen su paga, y, para que los más precarios arriesguen incluso su empleo, es necesario que el juego valga la pena: aumentos de salarios que nos permitan vivir hasta el día 30, en vez de hasta el 15, contrataciones que pongan fin a los ritmos de trabajo infernales, y aún más cosas. Se trata de nuestras vidas: nadie está en mejores condiciones que nosotros para saber lo que necesitamos. Somos nosotros quienes debemos determinar nuestras reivindicaciones.

Aprovechemos la oportunidad para discutirlo en los centros de trabajo, antes y después de las manifestaciones, afín de organizarnos desde la base, para decidir nosotros mismos sobre nuestra lucha y marcar la hoja de ruta. Decenas de huelgas han empezado estas dos últimas semanas. En cada una de ellas, se juega una pequeña parte de la correlación de fuerzas entre el mundo del trabajo y nuestros enemigos los capitalistas. ¡Pero para conseguirlo, habrá que golpear juntos, ir hacia una huelga general, sola forma de realmente “todo bloquear”!