Traducción de IZAR de un artículo del NPA-Révolutionnaires.
El sábado, los EEUU bombardearon a los principales emplazamientos nucleares de Irán. Trump introduce, de golpe, la política guerrera de Netanyahu en otra dimensión. Éste bombardea ya Irán desde hace 10 días, después de haberlo hecho con Siria, con el Líbano y con Yemen, y mientras sigue con el genocidio en Gaza.
Una nueva guerra en nombre de la paz y de la democracia
El pretexto para justificar esos bombardeos es impedir que Irán obtenga la bomba nuclear, cuyo desarrollo retomó desde que Trump rompiera en 2018 el acuerdo de limitación sobre el programa nuclear iraní firmado tres años antes. Evidentemente, no tranquiliza que cada vez más Estados en el mundo, inclusive los más reaccionarios, desarrollen este tipo de armas. Pero hoy, en la región, es Netanyahu, el carnicero de Gaza, el que posee el arma nuclear. En cuanto a Trump, es presidente del único país que a lo largo de la historia ha hecho uso de esa arma, para aterrorizar a la población japonesa en 1945. Trump dice que «Irán debe ahora hacer la paz». ¿De qué paz hablan, cuando los que pretenden defenderla atacan y bombardean ellos mismos a todo el que se le antoja? En realidad, los que provocan las guerras hoy, Trump y Netanyahu, apoyados hipócritamente pero realmente por la UE, sólo temen una cosa: la revuelta de los pueblos.
¿Quiénes son los terroristas?
En su discurso, Trump denuncia al «caíd» iraní que «apoya al terrorismo». Pero ¿quién bombardea? ¡Netanyahu y Trump! Hablan de «liberar al pueblo iraní de la tiranía de los mulá». ¡Mentira! Ya que el genocidio perpetrado por Israel en Gaza no «libera» de ningún modo a la población palestina de la «tiranía de Hamas», sólo la extermina pura y simplemente. ¿Y quién olvida que fueron los EEUU los que apoyaban a la dictadura sangrienta anterior en Irán, la del Shah? En 2001, en 2003, los Estados imperialistas bombardearon Afganistán e Irak en nombre de la «democracia». Lo mismo con el bombardeo de Libia en 2011. Hoy, en Irak y en Libia es el caos, y en Afganistán tenemos el regreso de los talibanes.
A cada vez, desde lo que se trata es de aterrorizar a los pueblos. De hecho Trump ya ha amenazado Irán con una «tragedia, aún mayor que la que hemos sido testigos/as estos últimos 8 días», y ha llamado a los habitantes a que huyan de Teherán.
Defender y organizar la independencia política de nuestra clase
Irán cuenta con cerca de 30 millones de trabajadores y trabajadoras, los/as cuales han acumulado la experiencia de múltiples luchas estos últimos años, empezando por el movimiento «Mujer, vida, Libertad» el cual fue testigo de que millones de iraníes, Kurdos/as, salieran a la calle para enfrentarse al régimen, después del asesinato de Mahsa Amini a manos de la policía de “la moral”. Por el momento, lejos de ayudar a la emancipación, los bombardeos americanos e israelíes sólo han conseguido aterrorizar a la población, y permitir, al régimen iraní, acentuar la represión ejecutando a cualquiera que sea sospechoso de ser un espía israelí.
La intervención directa de los EEUU en Oriente Próximo suscita mucha preocupación. Pero también nos genera rabia. El imperialismo, no es sólo la guerra económica, es también la guerra a secas. Esta fuerza de nuestros dirigentes imperialistas es también su debilidad. Un despertar de la clase obrera en Irán podría ser el principio de un levantamiento en toda la región. E incluso en el mundo… Hace 15 días, los astilleros de Marsella y de Génova mostraron el ejemplo bloqueando el envío de armas hacia Israel. La semana pasada, centenares de miles de manifestantes salían a la calle en las capitales europeas, así como en los EEUU para denunciar la guerra imperialista en Oriente Próximo.
Rechacemos cualquier tipo de apoyo a los dirigentes occidentales. No a las guerras imperialistas en Oriente Próximo y en ninguna otra parte del mundo.