Un gobierno que se tambalea
El Gobierno de PSOE y Sumar ha quedado muy tocado tras el informe de la UCO (Unidad Central Operativa) en el que recogían conversaciones de Santos Cerdán, secretario de organización del PSOE, para mediar en las comisiones que recibió el ex ministro José Luis Ábalos (y antecesor en el cargo de Santos Cerdán) y Koldo García para adjudicar contratos de obras públicas. Unas conversaciones que señalan que había un ambiente de confianza total entre ellos, con Cerdán mediando los intercambios entre los empresarios y Ábalos, mientras Koldo preparaba “fines de semanas discretos” con mujeres, a las que querían “probar” o “cambiar por otra nueva” como si se tratasen de coches o cromos de fútbol.
Pedro Sánchez, que ha convocado a la ejecutiva del PSOE para ver como salen de esta crisis, intentó ganar tiempo tras destaparse el escándalo en una comparecencia pública asegurando que no sabía nada y descartando elecciones anticipadas o una cuestión de confianza. Sin embargo, el golpe es fuerte y puede ser definitivo para este gobierno, porque Santos Cerdán no es Leire Díez y con él el PSOE no puede salir al paso diciendo que era “solo un militante sin cargo y que no representaba a su partido”. Santos Cerdán era el secretario de organizador del PSOE y el numero 3 de Pedro Sánchez y hombre de confianza del presidente del Gobierno como lo fue igualmente Ábalos.
También queda muy tocada la coalición Sumar. Al reconocer que “de la comparecencia de su socio se enteraron por la televisión”, demuestran que no pintan nada más allá de ser la muleta principal del PSOE y, de igual manera, las “tres exigencias” de Yolanda Díez de “revisar la situación actual de esta alianza, dar un giro de 180 grados hacia lo social en la legislatura y el establecer una relación de igual a igual” no son más que un intento por parecer que se posicionan críticamente mientras siguen sosteniendo este gobierno aun cuando esto les conduzca al total descalabro electoral.
La corrupción es un rasgo congénito del capitalismo
Esto no es un caso aislado, sino uno más que se une a los casos “Filesa”, “Gürtel” o “Bárcenas” a escala estatal y a los “Faycan” en Canarias, los ERE del PSOE y los casos actuales de corrupción del PP en Andalucía, los delitos contra Hacienda del novio de Ayuso en Madrid y un largo etcétera en el que tenemos hasta fotos de Feijóo con narcotraficantes, demostrando que el PP y el PSOE son las dos caras de una misma moneda.
Y lo son porque las dos organizaciones comparten y defienden los mismos intereses, que no son otros que los de los de los empresarios y los banqueros; por eso están enlodados hasta el cuello de casos de corrupción. Porque la corrupción es algo congénito del capitalismo, una de las características más notables de un sistema que, además de sostenerse en la explotación y opresión, de provocar guerras y miseria, también genera corrupción por doquier. Algo que los capitalistas intentan esconder y por eso sus medios afines, cuando estalla un nuevo caso de corrupción, ponen el foco mediático más en los partidos que se lucran con mordidas y comisiones y menos de quienes pagan o de por qué lo hacen. No quieren que caigamos en la cuenta de que así funciona el sistema capitalista y que por eso independientemente de si hablamos del “Koldo” o de la “caja b” del PP, quienes pagan a estos políticos corruptos son empresarios que buscan asegurarse una posición ventajosa para lograr beneficios millonarios que les permitan ser más influyentes, extenderse a otros mercados, entrar en el IBEX 35, etc.
La solución a la extrema derecha no es otro gobierno del “mal menor”
Este gobierno, que no ha dejado de aplicar medidas antisociales como en el caso de las pensiones y la vivienda, que gasta en armas mientras los servicios públicos se desmantelan, que no ha derogado ni la reforma laboral ni la “ley mordaza”, que sigue los dictados de la OTAN y hace negocios con los genocidas sionistas, puede estar dando sus últimos coletazos por estos últimos escándalos. Sin duda, otra de las consecuencias de su política es que a pesar de pretender erigirse como el dique más fiable contra la extrema derecha, lo cierto y verdad es que con cada medida contra el conjunto de los y las trabajadoras que han tomado desde la anterior legislatura con el apoyo de Unidas Podemos, más les han abierto las puertas.
Si finalmente cae este gobierno, la alternativa al escenario de la extrema derecha no puede volver a ser la de tener un gobierno del mal menor que subordine los intereses de la clase trabajadora y la juventud en nombre de la paz social. Por eso los y las trabajadoras solo podemos confiar en nuestras propias fuerzas y en nuestros métodos de lucha, pues de igual manera que no podremos acabar con la corrupción en las instituciones, tampoco podemos aspirar a cambiar nuestras vidas si no nos ponemos en movimiento y nos organizamos en nuestros centros de trabajo y de estudio mediante la movilización y la huelga.
Tenemos varios ejemplos de luchas actuales que demuestran, por un lado, que las salidas institucionales no satisfacen las necesidades del conjunto de la clase trabajadora, y por el otro, que las reivindicaciones de los y las trabajadoras en lucha superan ampliamente cualquier medida que han tomado los gobiernos “progresistas” de PSOE – Unidas Podemos y PSOE – Sumar. Por eso, mientras el Gobierno gasta en armas y no evita el desmantelamiento de los servicios públicos, el profesorado en Asturias se pone en huelga y reclama, entre otras cosas, más recursos para poder atender al alumnado con necesidades especiales y los y las sanitarias convocan movilizaciones por todo el estado para que la salud no sea un negocio; mientras los beneficios del IBEX35 rompen récords y la clase trabajadora se empobrece cada vez más, los y las trabajadoras del metal en Cantabria se ponen en huelga y exigen la recuperación del poder adquisitivo perdido sin renunciar a ningún derecho previo; mientras no se hace nada para revertir la precariedad laboral teniendo una ministra de Sumar en Trabajo, las plantillas del metal en Cádiz tienen claro que para conseguir una actualización salarial con carácter retroactivo y mejores condiciones para los trabajadores/as fijos/as discontinuos/as, cada vez más numerosos gracias a PSOE y Sumar, el camino no es otro que la huelga; de igual manera, mientras el Gobierno sigue aumentando la edad de jubilación y aprueba que sea compatible que los/as ancianos/as sigan currando para “complementar” sus penosas pensiones, las camareras de piso de Granada han advertido tras la movilización que convocaron en mayo para reivindicar una jubilación anticipada sin penalización, que no van a parar de luchar hasta lograrlo.
Es crucial que hagamos todo lo posible para apoyar y extender estas luchas. Cada experiencia de este tipo demuestra que es nuestra clase la que en verdad tiene la capacidad y la potencialidad para cambiar nuestras vidas, mucho más que cualquier legislatura de partidos institucionalistas, por más adjetivos con los que se quieran adornar. Solo así podemos dotarnos de la confianza necesaria para visibilizar un programa de urgencia social que se enfrente a los intereses de los que acaparan las riquezas y que responda a las necesidades de nuestra clase, para acabar con las falsas ilusiones del cambio institucional y para dar una alternativa política a la izquierda subalterna del PSOE que entre en ruptura con la lógica del sistema capitalista que sólo ofrece miseria, guerras y destrucción del planeta.